viernes, enero 28, 2011

Menores y delito



Mucho se habla, gracias a la militancia constante de la derecha, acerca de bajar la edad de imputabilidad de los menores; sin embargo
poco se habla de la responsabilidad de los padres de los menores.

Por supuesto: cualquier persona con dos dedos de frente entiende que cualquier política de seguridad empieza por el plato de comida, un hogar digno, educación, salud; es decir, la contención social es -o debería ser- el grado cero de cualquier política de seguridad. No hace falta mirar ninguna estadística: se cae de maduro que un ser humano con el estómago vacío, que se socializó en la violenta calle, librado a su suerte tiene más posibilidades de incurrir en delitos que alguien que creció en la contención de un hogar, que fue a la escuela, básicamente que tiene un piso digno desde dónde crecer.

Y mientras la derecha milita para instalar el tema de la edad de imputabilidad de los menores hasta los "12, 13 o 14", planteandolo como si fuera el tema principal del problema criminológico, las estadísticas indican que sólo el 4% de los delitos son cometidos por menores. El otro 96%, casi la totalidad, son los adultos; aquellos que quieren criminalizar a los chicos.

Pero más allá de la discusión acerca de la necesidad o no de bajar la edad de imputabilidad hay una arista que no se toca en este tema y es la responsabilidad penal de los padres. Nuestro código penal es muy claro al respecto:

Art.106.- El que pusiere en peligro la vida o la salud de otro, sea colocándolo en situación de desamparo, sea abandonando a su suerte a una persona incapaz de valerse y a la que deba mantener o cuidar o a la que el mismo autor haya incapacitado, será reprimido con prisión de seis meses a tres años.
La pena será de reclusión o prisión de tres a seis años, si a consecuencia del abandono resultare un grave daño en el cuerpo o en la salud de la víctima.
Si ocurriere la muerte, la pena será de tres a diez años de reclusión o prisión.

Art.107.- El maximun y el minimum de las penas establecidas en el artículo precedente, serán aumentados en un tercio cuando el delito fuera cometido por los padres contra sus hijos y por éstos contra aquéllos o por el cónyuge.
Y desde aquí el planteo es que una política de seguridad en torno a los menores tiene que empezar por la responsabilidad de los padres. No necesariamente hay que salir a encarcelar masivamente a padres que dejan a los chicos, pero sí se puede utilizar ese enfoque para un principio de solución más integral -combo justicia + asistencia social y seguimiento caso a caso- que acerque a los chicos sus hogares.

Por supuesto, no es fácil (mucho más fácil es salir a encerrar masivamente en cárceles a los chicos morochos o, por qué no, meterle bala a los delincuentes como proponía alguien que sigue asesorando en materia de seguridad) y requiere de más recursos y coordinación entre las instituciones, pero llama la atención la omisión de una de las causas fundamentales de que esos chicos terminen en las garras del delito.

Ningún pibe nace chorro, no hay causas genéticas que los induzcan a delinquir. ¿No es obvio?

Y mientras la derecha centra el debate en la minoridad como si fuera el problema principal, nadie habla de las policías, las malditas policías que utilizan a menores para delinquir y, que de negarse a colaborar, los intimidan, torturan o directamente los hacen desaparecer (¿les suena el caso de Luciano Arruga, del que mañana se cumplen 2 años?). Y estos policías que liberan zonas y utilizan menores son adultos, aquellos que cometen el 96% de los delitos. Y nadie habla de ellos por más que es un peligro infinitamente más grave.

Hace falta otro enfoque sobre la problemática del crimen.

Saludos
D.F.

Imagen: Taringa

18 respuestas:

Hugo dijo...

En general estoy de acuerdo, sin embargo me da mucha bronca que un pendejito pueda salir por ahí a delinquir tranquilamente. Pero creo que la cárcel (y menos la misma cárcel que la de los adultos, eso sería mandarlos a la boca del lobo) no es la solución, sino un mero ataque al síntoma.

Diego, ¿actualmente cuál es la edad de imputabilidad? ¿16 o 18? Si es 16, ¿quiere decir que un chico de 16 ya va a la cárcel si comete un delito?

Laura dijo...

No, no. Eso significaría un retroceso en lo que refiere al reconocimiento de un problema como problema social. Su resolución no puede enmarse en la esfera privada de la familia, es el Estado el garante primero y último, en garantizar el ejercicio de derechos.
Pensemos cuánto costó entender a la violencia familiar, con todas sus aristas, como problema social. Cargar las tintas individualmente nos libera como sociedad de hacernos cargos del problema y además no lo resuelve.

German dijo...

Me parece que al reves el planteo de Diego F es que el estado intervenga pero empezando por la familia que es responsable, no por el chico. Muy bueno el post.

Sergio dijo...

Iggual también hay que ver si la familia actúa dolosamente o es que los padres están todo el día afuera porque tienen que laburar. A eso también se le sumó la precarización laboral del '90 en adelante...

José dijo...

La baja de la edad de imputabilidad solita no arregla nada, de acuerdo. La derecha cree erróneamente en esa solución mágica y no se cansa de repetir idióticamente ese mantra. Pero hablar de que "la política de seguridad empieza por el plato de comida" me parece, también, una típica falacia facilonga de la izquierda. La política de la lucha contra la pobreza es fundamental, pero por otras razones, no porque nosotros los burguesitos estemos inseguros con los marginetas sino por lisa y llana justicia, que es un principio básico, difícilmente discutible.

Hay un libro bastante interesante de Malcolm Gladwell, colaborador del New Yorker, llamado "The Tipping Point" donde se discute el problema de la inseguridad en la Nueva York de los setenta, ochenta y principios de los noventa, y como una situación descontrolada y de características epidémicas se dio vuelta como una media en poco tiempo. No fue haciendo mejor justicia social (deseable por supuesto, pero que no afecta tan directamente la seguridad), ni por una providencial (afortunada) mejora de la economía, ni tampoco, como desea la derecha, cambiando leyes... Hoy en día caminar por Nueva York es como caminar por Disney World. Estéticamente no es, para mi, lo más recomendable, y cuando veo pelis de los años setenta, es inevitable una especie de "saudade" de esa era: el lugar da la sensación de ser, a la vez que peligroso, mucho más creativo de lo que es en el presente. Pero ése es otro tema, lo que me parece interesante es el análisis que se hace en el libro del tipo de resortes que hicieron revertir en un lapso impredeciblemente corto, un problema estructural y descontrolado.

Jotapé dijo...

Creo que todo el mundo sabe que el problema no es el  pibe que delinque en sí ni que  la solución sea encerrarlo de más joven.
Lo que ocurre es que alguna política hay que tomar, una de fondo que obviamente es la disminución de la pobreza   y otra de urgencia.. 
yo  creo que es necesaria la formación de institutos de reinserción social y no un instituto de exclusión como es la cárcel.

José dijo...

Acá en Uruguay, los institutos de reinserción social son una verdadera garcha. Si uno se aproxima al problema sin preconceptos, es la solución que uno pensaría como "de cajón". Sin embargo, suelen ser un desastre. Lo fueron durante los gobiernos colorados, durante el gobierno blanco, y durante los dos períodos del Frente Amplio. El problema es que mientras tanto las papas queman, y como decís hay que aplicar alguna política de urgencia...

Obviamente la solución no es bajar a 14 la edad de imputabilidad. Para qué? Para que los pibes de doce y trece empiecen a agarrar fierros, ya que ellos son la nueva "frontera", los que todavía permanecen inimputables, hasta la próxima reducción? Como tampoco es solución llenar de rejas todas las casas, y luego de alarmas, y luego de cables electrificados, y luego de armas de fuego, obstáculos cada vez más complicados y peligrosos pero que los chorros inexorablemente van a aprendiendo a sortear, en una especie de carrera armamentista...

Yevgeny dijo...

<span>"me da mucha bronca que un pendejito pueda salir por ahí a delinquir tranquilamente"</span>
¿¿¿¿Tranquilamente???? WTF? ¿¿Como mierda pensás que es la vida de esos pibes???

Llevo todo el día tratando de escribir eta respuesta. Esta es la versión número 12.. Las primeras 10 las descarté porque invariablemente terminaban en amenazas de muerte hacia el comentarista, o en frases apocalípticas que hablaban de la purificación del universo mediante la erradicación de la humanidad. Obviamente, no tiene sentido semejante respuesta en este contexto; sería simplemente descartada por "talibán". Y claro, es razonable:  Me hinco frente a un muyahid antes que frente a un progre burgués.

PD. La 11va respuesta era parecida a esta pero firefox se cerró solo y la perdí.

peter de A dijo...

Es cierto: el tema de la responsabilidad de los padres nunca es desarrollado en los debates. Creo que es como decís. El de la derecha es el discurso policíaco, y lo que prefiere es poder actuar como quiera sin tener que dar explicaciones a nadie de sus excesos, pero sin tampoco preocuparse por sus defectos ;y dedicandole a cada caso el el menor trabajo posible: se lo encierra y listo.

Pero hay un tema importante (lo dice zfarroni en una entrevista que subí acá: http://campoimpopular.blogspot.com/2011/01/pongo-abajo-los-tres-videos.html ). Es falso que hoy en día no sean punibles los chichos de 14 años. Son penados pues se los interna en los institutos de menores, que no son sino cárceles. Mejor sería, dice, que tuvieran un proceso penal donde se demuestre su culpabilidad para recién ahí poder penarlo, porque si no (y es lo que pasa) se cometen muchas arbitrariedades.

Saludos

Gaston dijo...

No me deja mucho mas para agregar el post, simplemente excelente. Lo unico que me gustaria aportar es que hay que darle mas bola a los proyectos sociales que se basan en el deporte para sacar a los pibes de la calle y alejarlos de todos los peligros, en especial la droga. Fue muy bueno que el otro dia varias campeonas femeninas de boxeo se juntaran en la rosada a hablar de este tema con la presidenta y a generar proyectos atraves del ministerio de desarrollo social. El deporte es muy bueno para ocupar a los chicos en algo que les gusta y que los aleja de la delincuencia y la droga. 
Saludos.

Yevgeny dijo...

<span>Obviamente la solución no es bajar a 14 la edad de imputabilidad. Para qué? Para que los pibes de doce y trece empiecen a agarrar fierros, ya que ellos son la nueva "frontera",</span>
<span>"sólo el 4% de los delitos son cometidos por menores." </span>

Francamente es incomprensible. Evidentemente la TV es un Diós incuestionable.

Yevgeny dijo...

Che, ¿y el libro también enumera todas las razones por las cuales NO se revirtió este flagelo a la justicia, pero se olvida de poner cómo sí se logró?


<span>La política de la lucha contra la pobreza es fundamental, pero por otras razones, no porque nosotros los burguesitos estemos inseguros con los marginetas</span>
Y sí, por supuesto, los principales damnificados son los excluídos, no los burguesitos... pero lamentablemente los burguesitos o bien quieren que se encare la marginalidad desde el punto de vista de ellos (ok, sí, igualdad social pero primero solucionenme mi urgencia!!), o bien quieren escindirlos para encontrar una solución más rápida que no pase por cambiar la situación de exclusión y que los tranquilice igual...

Yevgeny dijo...

Quiero chicos a los que no les falte nada, quiero grandes con trabajos dignos,  quiero maestros que eduquen... y la policía metansela en el orto.

Fiorde dijo...

"Ningún pibe nace chorro, no hay causas genéticas que los induzcan a delinquir. ¿No es obvio?"
No diga esas cosas tan crudamente Diego, que le mueve los cimientos de la realidad a muchos. Si les quita esa respuesta fácil, muchos tipos van a tener que ver y pensar la compleja realidad más allá de sus lujosos countrys. Jebus nos ayude si tenemos que compartir las calles con esas bestias...

José dijo...

Jua. Algo de razón tenés. Los medios exageran todo. Pero hay una tendencia un poco jodida. Yo casi no miro tv y lo palpo cotidianamente en la calle. Donde vivo, barrio de clase media acomodada, fueron robadas 25 casas en menos de un año. Cosas que antes no sucedían ni en pedo en Montevideo... Y la ciudad la recorro bastante por mi laburo, de este a oeste, y de sur a norte, y sé de qué te estoy hablando. Si vamos a la esfera política, esa sensación te la confirman tanto la oposición de derecha como el ministro del Interior del Frente (tupa) y el  Ñato Huidobro, senador y ex-jefe tupamaro, quiero decir, de este lado del río no hay tanto debate acerca de si la cosa huele mal o no, en eso todos parecen estar de acuerdo. (La izquierda, por supuesto, poniendo el acento en las políticas sociales como panacea y los otros en la baja de la edad de imputabilidad)

La delirante "carrera armamentista" de rejas, de alarmas, de cables electrificados no la veo en la tele, la constato en mis idas y venidas por la ciudad, e incluso por los tranquilísimos pueblos del interior (en éstos sólo rejas y alarmas por ahora). Por suerte en Mvd no hay countries, intentaron copiar la moda de los barrios privados porteños hace como diez o quince años, y alguien (intendencia del Frente, creo) tuvo el buen tino de no autorizarlos.

la vaquita revisionista dijo...

Recomiendo este artículo, aunque "viejo" vigente como son las cosas bien hechas. 

http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/114801-36495-2008-11-10.html

fyr dijo...

Totalmente de acuerdo con el enfoque de ocuparse de las familias

Yevgeny dijo...

<p><span><span>A dos años de la desaparición de Luciano Arruga</span></span>
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</p><p><span><span>Ningún pibe nace chorro</span></span>
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</span></span>

<span><span>Hace ya dos años Luciano Arruga era desaparecido por la Policía Bonaerense, en Lomas del Mirador, partido de La Matanza. Con triste certeza sabemos que no fue el primero ni tampoco será el último pibe de los barrios pobres que perdamos en manos de estas verdaderas bandas de asesinos. El genocidio que sufrimos hace 35 años cambió todo y a todos. También a un aparato represivo que naturalizó las peores prácticas posibles. La tortura, el secuestro y la desaparición, ejercitados en esa larga noche, se reciclaron en la democracia. El gatillo fácil, la trata de mujeres y niños para la prostitución y la violencia policial, son algunas de las lacras que nuestro pueblo aún no ha podido sacarse de encima. Hoy por hoy prácticamente no existe delito en el que las “fuerzas de seguridad” no estén involucradas.       </span></span>
<span><span>Se acerca el tiempo electoral y la máquina mediática se pone en marcha nuevamente para dar forma al enemigo público número uno: el adolescente de los barrios pobres, morocho, marginado de la educación y del mundo del trabajo, o confinado a la total precariedad, en muchos casos venido de alguno de nuestros países hermanos latinoamericanos. La inseguridad se transmite día y noche por TV, los analistas discuten sus motivos y exigen decisiones políticas, poco importa su eficacia. La “buena sociedad”, que se imagina a sí misma mucho más blanca y civilizada de lo que es, se siente sitiada por esa mezcla de miedo, racismo y desprecio de clase y exige con desesperación el final de “su sufrimiento”. Las corporaciones transnacionales de la seguridad privada, grandes beneficiarias del negocio, se relamen mientras la gran mayoría de los políticos se suman al coro, preocupados por perder un voto que vale mucho más que sus principios.</span></span>
<span><span>Si cualquier episodio es bueno para que De Narváez, Duhalde o Macri exijan mano dura, las recientes declaraciones de la Presidenta no dejan lugar a dudas: la baja de la edad de imputabilidad de los adolescentes de 16 a 14 años es sólo cuestión de tiempo. Se trataría de una discusión “estéril”, según Cristina Kirchner. Es inevitable preguntarse cuáles son entonces las discusiones “fructíferas” que ella tiene con el gobernador Scioli. ¿Las que permitieron un código contravencional que vuelve a criminalizar a la juventud de las barriadas pobres? ¿Las que lograron que los policías investigados por la desaparición de Luciano sigan en actividad? ¿Las que lo llevaron a reducir el presupuesto del 2010 en el área de Niñez y Adolescencia? ¿Las que lo llevaron a mantener 30.000 presos sin condena firme en las cárceles bonaerenses? No quedan dudas, no es cuestión de partidos políticos ni de ideologías, el consenso político sobre el tema expresa la aceptación de un capitalismo del siglo XXI que condena a una porción de nuestro pueblo a la pobreza y la marginalidad. Para ellos la respuesta no es un modelo de país que resuelva estos dramas, sino la criminalización de la pobreza y de la protesta social.</span></span>


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