domingo, enero 30, 2011

2+2=5


Pero, ¿cómo vais a evitar que la gente recuerde lo que ha pasado? –exclamó Winston olvidando de nuevo el martirizador eléctrico-. Es un acto involuntario. No puede uno evitarlo. ¿Cómo vais a controlar la memoria? ¡La mía no la habéis controlado!

O'Brien volvió a ponerse serio. Tocó la palanca con la mano.

- Al contrario –dijo por fin-, eres tú el que no la ha controlado y por eso estás aquí. Te han traído porque te han faltado humildad y autodisciplina. No has querido realizar el acto de sumisión que es el precio de la cordura. Has preferido ser un loco, una minoría de uno solo. Convéncete, Winston; solamente el espíritu disciplinado puede ver la realidad. Crees que la realidad es algo objetivo, externo, que existe por derecho propio. Crees también que la naturaleza de la realidad se demuestra por sí misma. Cuando te engañas a ti mismo pensando que ves algo, das por cierto que todos los demás están viendo lo mismo que tú. Pero te aseguro, Winston, que la realidad no es externa. La realidad existe en la mente humana y en ningún otro sitio. No en la mente individual, que puede cometer errores y que, en todo caso, perece pronto. Sólo la mente del Partido, que es colectiva e inmortal, puede captar la realidad. Lo que el Partido sostiene que es verdad es efectivamente verdad. Es imposible ver la realidad sino a través de los ojos del Partido. Este es el hecho que tienes que volver a aprender, Winston. Para ello se necesita un acto de autodestrucción, un esfuerzo de la voluntad. Tienes que humillarte si quieres volverte cuerdo.

Después de una pausa de unos momentos, prosiguió:

- ¿Recuerdas haber escrito en tu Diario: “la libertad es poder decir que dos más dos son cuatro?”.

- Sí –dijo Winston.

O'Brien levantó la mano izquierda, con el reverso hacia Winston, y escondiendo el dedo pulgar extendió los otros cuatro.

- ¿Cuántos dedos hay aquí, Winston?

- Cuatro.

- ¿Y si el Partido dice que no son cuatro sino cinco? Entonces, ¿cuántos hay?

- Cuatro.

La palabra terminó con un espasmo de dolor. La aguja de la esfera había subido a cincuenta y cinco. A Winston le sudaba todo el cuerpo. Aunque apretaba los dientes, no podía evitar los roncos gemidos. O'Brien lo contemplaba, con los cuatro dedos todavía extendidos. Soltó la palanca y el dolor, aunque no desapareció del todo, se alivió bastante.

- ¿Cuántos dedos, Winston?

- Cuatro.

La aguja subió a sesenta.

- ¿Cuántos dedos, Winston?

- ¡¡Cuatro!! ¡¡Cuatro!! ¿Qué voy a decirte? ¡Cuatro!

La aguja debía de marcar más, pero Winston no la miró. El rostro severo y pesado y los cuatro dedos ocupaban por completo su visión. Los dedos, ante sus ojos, parecían columnas, enormes, borrosos y vibrantes, pero seguían siendo cuatro, sin duda alguna.

- ¿Cuántos dedos, Winston?

- ¡¡Cuatro!! ¡Para eso, para eso! ¡No sigas, es inútil!

- ¿Cuántos dedos, Winston?

- ¡Cinco! ¡Cinco! ¡Cinco!

- No Winston; así no vale. Estás mintiendo. Sigues creyendo que son cuatro. Por favor, ¿cuántos dedos?

- ¡¡Cuatro!! ¡¡Cinco!! ¡¡Cuatro!! Lo que quieras, pero termina de una vez. Para este dolor.

Ahora estaba sentado en el lecho con el brazo de O’Brien rodeándole los hombros. Quizá hubiera perdido el conocimiento durante unos segundos. Se habían aflojado las ligaduras que sujetaban su cuerpo. Sentía mucho frío, temblaba como un azogado, le castañeteaban los dientes y le corrían lágrimas por las mejillas. Durante unos instantes se apretó contra O’Brien como un niño, confortado por el fuerte brazo que le rodeaba los hombros. Tenía la sensación de que O’Brien era su protector, que el dolor venía de fuera, de otra fuente, y que O’Brien le evitaría sufrir.

Tardas mucho en aprender, Winston –dijo O'Brien con suavidad.

- No puedo evitarlo –balbuceó Winston-. ¿Cómo puedo evitar ver lo que tengo ante los ojos si no los cierro? Dos y dos son cuatro.

- Algunas veces sí, Winston; pero otras son cinco. Y otras, tres. Y en ocasiones son cuatro, cinco y tres a la vez. Tienes que esforzarte más. No es fácil recobrar la razón.

George Orwell, 1984.

El libro completo lo pueden leer aquí:



Saludos
D.F.

13 respuestas:

el mundo al revés dijo...

y la película la pueden ver aquí.  aquí (no me sale)  aquí...  bue...como se hace para poner el "aquí" en rojito?? je. 
http://joluvero.wordpress.com/2008/09/20/1984-george-orwell-pelicula-en-espanol/

Diego F. dijo...

Hay un botoncito en la ventanita de comentarios, el segundo a la izquierda del "youtube".
Saludos!

Gustavo Facci dijo...

Cuando leí el libro, hace un par de años, me acuerdo que en esta parte pensé lo mismo que ahora.
Que ganas que Winston diga algo así como lo que supuestamente dijo Galileo cuando tuvo que "aceptar que estaba equivocado" frente a la iglesia: "y sin embargo se mueve". En este caso debería ser algo tipo: "y sin embargo son cuatro".

Orwell tiene algo increible, hace no mucho tambien leí "Revelion en la granja" y asusta como con una misma historia se pueden describir tantos regimenes, tantas ideologias y tantos gobiernos del mundo actual y pasado (y posiblemente futuro).

Saludos,
Gustavo

el mundo al revés dijo...

aqui

el mundo al revés dijo...

iupiiiii!!  Gracias Diegol!

Rodrigo dijo...

Hubo que simplificar  a Orwell y de su Gran Hermano hacer un ojo idiota que nos muestra una docena de boludos entre cuatro pardes vendiendo su ocio para tener los 15 minutos de Warhol, porque enfrentarse a 1984, mirarlo de frente es un espejo inapelable para la especie, que nos lleva a pensar, por qué tenemos la necesidad de que alguien nos mande? nos haga decir que 2 + 2 son 5?. El tiempo logro que ese libro se transforme, de ser una fantasía paranoica a una realidad indeclinable y aplicada a cualquier imperio.
Una maravilla Diego F.

asombro dijo...

y para completar este dibujo obligada lectura de "un mundo feliz" de Aldous Huxley (1932) para mí el reverso de "1984"; ambas caras de una misma moneda; lo demás, lo que no es esa moneda, es la realidad .
Muy bueno Diego.

Donchango dijo...

<span>1984 es un libro sobre un buchon, escrito por un buchon que, a su vez, plagió a otro buchon. Orwell, o como se llame, era de los servicios de inteligencia de su majestad. Terminó buchoneando comunistas. Porque un buchon no necesita ningún partido, un buchon necesita que le paguen. Y el 5º dedo es este, el que me están mirando. ¡Qué placer fue escribir esto!</span>

Alvaro dijo...

Muy bueno el libro de Orwell, pero para analizar la situación acutald e las cosas prefiero mucho mas el de Huxley. "Brave New World" se aplica mucho mas a lo que nos sucede actualmente.
No nos controlan con el miedo, nos divierten para que no podamos ver la realidad.

el mundo al revés dijo...

"...por lo visto, había habido hasta manifestaciones para agradecerle al gran hermano el aumento de la racion de chocolate a veinte gramos cada semana. Ayer mismo,pensó, se había anunciado que la ración se reduciría a veinte gramos semanales."pág 66.   cita de aqui o alla, ese libro es un ser vivo, qu epor cierto a mi me espantó lo suficiente, tanto como para sufrir haber buscado lo que transcribí. Desde el momento que leí el post lo relacioné con ese aspecto de la obra quizas porque es lo que más me impactó. blah blah blah.

Yevgeny dijo...

Tal cual. Huxley escribió un ensayo llamado Brave New World Revisited en donde analiza, 30 años después (década del 60) , el desarrollo de los medios de dominación cultural en occidente y en donde recalca que los más eficientes han sido los capitalsitas, basados en esa idea nuclear de brave new world según la cual la mejor manera de dominación es haciendo sentir al dominado libre y felíz. Siendo que hoy la URSS ya ni siquiera existe, y que el modelo de partido todopoderoso está bastante en desuso, algo de razón hay que darle... y no es que Huxley considerase mejor a los sistemas comunistas, simplemente estaba convencido de que eran menos eficientes y a la larga, sucumbirían al imperio del entertainment y los antidepresivos.

Gustavo dijo...

Leo 1984 sistematicamente cada dos años, es como para no olvidarme, para saber quien soy, es tan real que da miedo, los que puedan (yo no lo encuentro ahora en internet) lean la introduccion que hace Thomas Pynchon en una de las ultimas ediciones de este magnifico libro, un analisis increible del autor y su obra.
Cada vez que lo leo, le encuentro alguna otra cosa, el año pasado cuando lo lei, me quedo grabado lo de la neolengua y la eliminacion sistematica de palabras, xq cuanto menos vocabulario tengamos, menos capacidad de razonar tenemos. Y pienso como escribimos todos, con abreviaturas, neopalabras para el celular, msn, chat o lo que sea que sea de uso corriente y se ve muy claro en los adolescentes de hoy que son los que mas usan el lenguaje cada vez mas acotado y vez que es una generacion (como siempre salvando excepciones) cada vez tienen menos cultura, menos poder de razonar y no ven mucho mas alla de sus narices, uno los ve (lo veo en mi hijo) y da lastima ver que son ovejas listas para ir al esquile.
Y con el final de la pelicula me pasa que cada vez que la veo, la empiezo con la esperanza que cuando pone 2+2=5 el igual sea 4, quizas no tenga nada que ver, pero me pasa eso con Seven que cuando llega el final, no deseo que Mills (Brad Pitt) no le baje el cargador en la cabeza a John Doe (Kevin Spacey), porque los dos finales significan que lograron su cometido, controlarnos la cabeza.

Maga dijo...

De todo el libro, que me dejó para siempre una marca por leerlo en medio del tiempo en que ya era verdad, esa sesión de tortura y todo lo que los personajes ahí dicen me pareció fuertísima. Eso y cuando reconocen que ni se van a molestar en combatir los pensamientos opuestos al partido de los sectores pobres a los que dejan pensar y hacer lo que quieran, total...no cuentan. Dejo una parte anterior a ese diálogo. 

<span>
<p>-Lo primero que debes comprender es que éste no es un lugar de martirio. Has leído cosas sobre las persecuciones religiosas en el pasado. En la Edad Media había la Inquisición. No funcionó. Pretendían erradicar la herejía y terminaron por perpetuarla. [..] Naturalmente, así toda la gloria pertenecía a la víctima y la vergüenza al inquisidor que la quemaba. Más tarde, en el siglo XX, han existido los totalitarios, como los llamaban: los nazis alemanes y los comunistas rusos. Los rusos persiguieron a los herejes con mucha más crueldad que ninguna otra inquisición. Y se imaginaron que habían aprendido de los errores del pasado. Por lo menos sabían que no se deben hacer mártires. Antes de llevar a sus víctimas a un juicio público, se dedicaban a destruirles la dignidad.[...] Sin embargo, después de unos cuantos años, ha vuelto a ocurrir lo mismo. Los muertos se han convertido en mártires y se ha olvidado su degradación. ¿Por qué había vuelto a suceder esto? En primer lugar, porque las confesiones que habían hecho eran forzadas v falsas. Nosotros no cometemos esta clase de errores. Todas las confesiones que salen de aquí son verdaderas. Nosotros hacemos que sean verdaderas. Y, sobre todo, no permitimos que los muertos se levanten contra nosotros. Por tanto, debes perder toda esperanza de que la posteridad te reivindique, Winston. La posteridad no sabrá nada de ti. Desaparecerás por completo de la corriente histórica. Te disolveremos en la estratosfera, por decirlo así. De ti no quedará nada: ni un nombre en un papel, ni tu recuerdo en un ser vivo. Quedarás aniquilado tanto en el pretérito como en el futuro. No habrás existido.
</p><p>«Entonces, ¿para qué me torturan?», pensó Winston con una amargura momentánea. [...]
</p><p>-Estás pensando que si nos proponemos destruirte por completo, ¿para qué nos tomamos todas estas molestias?; que si nada va a quedar de ti, ¿qué importancia puede tener lo que tú digas o pienses? ¿Verdad que lo estás pensando?
</p><p>-Sí -dijo Winston.
</p><p>-Te explicaré por qué nos molestamos en curarte. Tú, Winston, eres una mancha en el tejido; una mancha que debemos borrar. ¿No te dije hace poco que somos diferentes de los martirizadores del pasado? No nos contentamos con una obediencia negativa, ni siquiera con la sumisión más abyecta. Cuando por fin te rindas a nosotros, tendrá que impulsarle a ello tu libre voluntad. No destruimos a los herejes porque se nos resisten; mientras nos resisten no los destruimos. Los convertirnos, captamos su mente, los reformamos. Al hereje político le quitamos todo el mal y todas las ilusiones engañosas que lleva dentro; lo traemos a nuestro lado, no en apariencia, sino verdaderamente, en cuerpo y alma. Lo hacemos uno de nosotros antes de matarlo. Nos resulta intolerable que un pensamiento erróneo exista en alguna parte del mundo, por muy secreto e inocuo que pueda ser. Ni siquiera en el instante de la muerte podemos permitir alguna desviación. Antiguamente, el hereje subía a la hoguera siendo aún un hereje, proclamando su herejía y hasta disfrutando con ella. Incluso la víctima de las purgas rusas se llevaba su rebelión encerrada en el cráneo cuando avanzaba por un [...]

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