domingo, octubre 24, 2010

El lujo es vulgaridad



En el diario La Nación promocionaban en el día de ayer una nota aparecida en otra de las publicaciones de la editorial en la cual la noticia era que Victoria Secret había presentado el corpiño más caro del mundo. No era el más lindo, no era el más cómodo, el más saludable, el más anatómico o el más ecológico. No: el corpiño en cuestión se caracteriza exclusívamente por ser el más caro.

Sorprendentemente hace exactamente un año -esta vez sí en el cuerpo del diario, en la sección "estilo de vida"- publicaron la misma noticia. No, no era repetida ya que se trataba de otro modelo de corpiño más caro del mundo, aún más caro que el corpiño más caro del mundo 2010. Pero eso es sólo un dato de color.

2900 diamantes de colores y 22 rubíes tenía el modelo 2009 que valía €2,000,000, mientras que el modelo 2010 está adornado con 142 piedras preciosas entre las que hay diamantes, topacios y zafiros y más de 2000 diamantes y oro blanco de 18 quilates y cuesta u$2,000,000.

Todo esto en una prenda de vestir que tiene como función simplmente sostener las tetas de la dama que lo vista.

Y ante tanta ostentación no pude dejar de recordar un pasaje de un libro escrito hace sólo 500 años, en el cual se describía una sociedad remota, ubicada en ningún lugar, que vivía de manera muy diferente a como lo hacían en la Europa renancentista y que me gustaría compartir con los lectores del blog ya que habla exactamente de esto.

"(...) Han desarrollado un sistema que, aunque perfectamente coherente con sus otras convenciones, es diametralmente opuesto a las nuestras, especialmente respecto del modo en que nosotros valoramos el oro. De acuerdo con este sistema los platos, cubiertos, vasos y vasijas, si bien diseñados bellamente, están hechos de materiales baratos como vidrio o arcilla, y la plata y el oro son los materiales habituales, tanto en las casas privadas como en los comedores comunes, para los más humildes objetos del equipamiento doméstico, tales como los orinales. También usan cadenas y grilletes de oro sólido para inmovilizar a los esclavos, y si alguien comete un crimen verdaderamente escandaloso es forzado a llevar anillos de oro en sus orejas y dedos, un pesado collar de oro alrededor de su cuello y una corona de oro sobre su cabeza. Ellos hacen, así, todo lo que pueden para no considerar a estos metales sino con desprecio. De tal modo, si de pronto tuviesen que desprenderse de todo el oro y plata que poseen -lo que en cualquier otro país sería concebido como una tortura- a nadie en Utopía le importaría un bledo.

Muy similar es lo que ocurre con las joyas. Hay perlas que pueden ser halladas en las playas, diamantes y rubíes en ciertos tipos de rocas, pero ellos nunca los buscan. Cuando por azar los encuentran, los tallan y los pulen para que los usen los niños, quienes, al principio, están terriblemente orgullosos de tal alhalajería, hasta que tienen edad suficiente para comprender que ella sólo es propia de la guardería infantil. Entonces, sin ninguna sugerencia de sus adultos, sino sólo por vergüenza, abandonan esos adornos y bagatelas, tal como nuestros niños dejan de lado cosas como muñecas, amuletos y juguetes. Estas curiosas convenciones pueden causar reacciones igualmente curiosas, tal como tuve ocasión de percibir en el caso de los embajadores anemolianos.

Estos diplomáticos visitaron Aircastle mientras yo estaba allí y, como venían a discutir asuntos de gran importancia, cada ciudad envió a los miembros del Parlamento para recibirlos. Ahora, todos los embajadores extranjeros que habían llegado antes lo habían hecho desde lugares cercanos del otro lado del canal y estaban bastante familiarizados con las ideas utopianas. Sabían que Utopía era un país donde los ropajes lujosos no eran admirados, la seda era despreciada, y el "oro" era una palabra sucia; por lo tanto, se vestían para la ocasión tan simplemente como podían. Pero estos anemolianos vivían demasiado lejos para haber tenido contacto con los utopianos. todo lo que ellos sabían era que todo el mundo en Utopía vestía el mismo tipo de ropas, bastante rústicas, presumiblemente porque no tendrían nada mejor Así, adoptaron una política más arrogante que prudente y decidieron arribar como si fuesen ellos auténticos dioses, arropados con el esplendor de sus atavíos para deslumbrar a los pobres utopianos con su magnificencia.

Cuando la delegación llegó consistía de sólo tres hombres, pero escoltados por un centenar de servidores, todos usando ropajes multicolores, la mayoría hechos de seda. Las ropas de embajadores -que eran importantes señores en su propio país- estaban confeccionadas con hilos de oro, y llevaban además alrededor de sus cuellos grandes cadenas de oro, y pendientes de oro en sus orejas, y anillos de oro en sus dedos. Sus sombreros relucían, ciertamente, de perlas y piedras preciosas. De hecho estaban totalmente adornados con todas las cosas usadas en Utopía para castigar a los esclavos, humillar a los criminales o entretener a los niños pequeños.

Bueno, yo no hubiera querido perderme eso por nada. Los tres caballeros estaban terriblemente regocijados consigo mismos al comparar su propia apariencia con la de los habitantes locales, pues por supuesto las calles estaban repletas de gente ante la que se exhibían orgullosamente. Y era gracioso ver que el efecto que producían no podía ser para ellos más inesperado y decepcionante. Para el punto de vista utopiano, excepto para los muy pocos ciudadanos que habían tenido ocasión de viajar a otros paises, todo ese esplendor era meramente degradante. Entonces reservaban sus más reverentes saludos para los menos distinguidos miembros de la comitiva, tomandolos por señores, e ignoraban completamente a los diplomáticos mismos, asumiendo por sus cadenas de oro que debía tratarse de esclavos. Pero deberías haber visto las caras de los niños más grandes, que ya habían abandonado las joyas y perlas de su primera infancia, cuando vieron unas similares en los adornados sombreros. Daban codazos a sus madres y susurraban: "¡Madre, mira a ese grandulón! ¡Usa perlas y joyas todavía a su edad!". A lo que a madre, muy seriamente, replicaba: "¡Silencio, querido! Imagino que debe ser un bufón traido por los embajadores".

Pero cuando permanecieron allí un día o dos, los anemolianos empezaron a entender la situación (...) Así dejaron de pavonearse y, sintiendose avergonzados, abandonaron todos aquellos ornamentos de los que habían estado tan orgullosos, especialmente después de que unos pocos utopianos amigablemente les informaran de sus costumbres. Les explicaron, por ejemplo, que no podían comprender cómo alguien podría estar fascinado con el dudoso fulgor de un pedacito de piedra cuando tiene todas las estrellas del cielo para mirar, o cómo alguien podría ser tan tonto para creerse mejor que otras personas sólo porque sus ropas están hechas de un hilo de lana más fino que las de ellos. Que tampoco pueden entender por qué una sustancia por entero inútil como el oro debería ahora, en todo el mundo, ser considerada más importante que los seres humanos, que le dieron el valor que tiene sólo para su propia conveniencia.

El resultado es que un hombre que cuenta con más o menos la misma agilidad mental que un trozo de plomo o un madero, un hombre cuya absoluta estupidez se compara sólo con su inmoralidad, puede tener cantidades de personas buenas e inteligentes a su servicio sólo porque da la casualidad de que posee una gran cantidad de monedas de oro. Y si por algún inesperado giro de la suerte o alguna triquiñuela legal -dos métodos igualmente efectivos para trastocar las cosas- esas monedas se transfirieron súbitamente a su sirviente más inútil, veríamos sin demora a su dueño actual trotar tras su dinero, como si fuera un anexo de ese metálico, y convertirse en el criado de su propio sirviente. Pero lo que intriga y asquea a los utopianos aún más es la tonta manera que tienen algunas personas de venerar, prácticamente, al hombre rico, no porque le adeuden dinero o se encuentren bajo su poder sino sólo porque es rico.."

(Tomás Moro, Utopía).

Saludos
D.F.

Imagen: http://www.revistaohlala.com

24 respuestas:

Avallay dijo...

Moro...Utopía, que libro brillante. Y sobre estos tipos y sus seguidores...como suele decirse, sólo tienen dinero

B-K dijo...

Je imposible no clickear a un título así ¿no?

Mariana dijo...

Excelente post Diego!!! Me encanta cuando haces estas relaciones, muy muy bueno!!

Mariana dijo...

PD: Buena eleccion del titulo

Francisco dijo...

Esos lujos son los que llevan a muchas personas a explotar al máximo sus potencialidades. Un ejemplo puede ser David Rockefeller, fundador de Standard Oil, compañia con la que la gente común logró tener combustible para sus lámparas y estufas a precios bajos. Si esos lujos mueven el espiritu emprendedor de las personas, entonces son buenos.

Francisco dijo...

Correción, el fundador de Standard Oil es John D. Rockefeller

Anahi dijo...

Sí, justamente por eso yo no uso carteras de Louis Vuitton.

Juan Pablo dijo...

¿El espíritu emprendedor incluye la masacre de Ludlow?

Juan Pablo dijo...

Que lindo fragmento. A mi gusto viene bien un post de esta naturaleza cada tanto para bajar un cambio en la persecución de la agenda mediática.

Y hablando de correr detrás de las novedades, y de crear un mundo inalcanzable con lo que se desea (en este caso, diamantes y otras piedras preciosas como símbolo de poder), me vino a la memoria un fragmento de "La filosofía y el barro de la historia" de Feinmann, en el capítulo 23 sobre Heidegger, cuando introduce el concepto de "la publicidad" como modo de ser del "uno", del mundo ya constituido que nos intenta "aplanar", llevar al "término medio":

La publicidad o -por decirlo más exactamente- el "poder mediático" del "tecnocapitalismo" (utilizo esta expresión de Heidegger, quien fue, en efecto, un crítico impiadoso del capitalismo, y sobre todo en su modalidad monetarista norteamericana) seduce al Dasein incorporándolo a un mundo en que todo está decidido. Es cierta la expresión de Heidegger: "la publicidad lo oscurece todo". Pero agreguemos: "lo oscurece todo encegueciéndonos con sus brillos, con sus destellos, su ruido". La publicidad le ofrece al Dasein un mundo "ya interpretado". Un mundo de objetos, de valores-objeto, de horizontes-objeto, de cuerpos-objeto. El "ser ahí" ya no toma decisiones. Ya no necesita ser responsable. El "uno" le quita el peso que tiene toda decisión. El Dasein decidirá, en cada caso, cómo se decide. Todo Dasein es intercambiable. "Todos son el otro y ninguno él mismo. El "uno", con el que se responde a la pregunta acerca del "quién" del "ser ahí" cotidiano, es el "nadie", al que se ha entregado en cada caso ya todo "ser ahí" en el "ser uno entre otros". El sueño del Dasein inauténtico o impropio es exactamente ese: ser uno entre otros.

Lo que coincide con el relato de Tomás Moro: la sorpresa de los anemolianos ocurre porque el mundo constituido de los utópicos, el "término medio", el "modo inauténtico" de los utópicos era sustancialmente diferente al de ellos. Cuando los anemolianos entran en Utopía ya no son "uno entre otros". En Utopía lo que se viste no son las piedras preciosas ni el oro. Lo que se viste son ropas rústicas y se desprecia el lujo.

Abrazo.

Fumar Paco dijo...

Yo conozco a un matrimonio, que no solo son ricos, sino que se hicieron ricos robando, cuya señora es super-amante de esas chucherías y piedritas colorinches, y lo más curioso de es
la tonta manera que tienen algunos pibes velludos llamados “progres” de venerar, prácticamente, a la tipa rica, no porque le adeuden dinero o se encuentren bajo su poder sino sólo porque parlotea un discursito lindo, (y sin leer papel alguno)  

Leandro dijo...

Je, liberales!

Francisco, entra a google, escribi "el triunfo de la muerte" Brughel, busca ese cuadro, imprimitelo grande y pegalo en la pared delante de tu escritorio. Miralo todos los dias, gastate un tiempo en analizarlo. Tal vez en dos o tres años entiendas lo que escr5ibio diego, y renuncies a tu aspiraciojn de convertirte en Rockefeller cueste lo que cueste.

N dijo...

Y el colmo es que una tilinga que usa carteras <span>de Louis Vuitton haga más por el país que uno.</span>

Ah, oh, uh....

Bueno siempre nos va a quedar nuestro snobismo intelectual, porque nosotros, no usamos <span>Louis Vuitton.</span>

Saluditos

Leandro dijo...

Verguenza ajena un par de comentarios.

Un tema muy interesante para reflexionar y discutirlo, ilustrado muy bien por Diego con una cita maravillosa a la maravillosa obra de Moro, que nos deberia traer a cada uno reflexiones sobre nuestra propia realidad como personas, y llevarnos a pensar en que consideramos importante y por que.

Pero a un par de sujetos, lo unico que les dejo fue la oportunidad de atacar a la presidenta, no por sus obras de gobierno, lo que hace o deja de hacer respecto de su investidura, no, sino por un tema tan importante como ... las carteras que usa!

Que mundo chiquitito el de algunos! triste, tristisimo, de una pobreza intelectual abrumadora, de un análisis moral y politico mas digno de una peluqueria. Que triste y que vergonzoso.

Si a alguno le interesa, les dejo el cuadro que mencionaba antes, que es ideal para ilustrar el tema que toco diego y las maravillosas ideas de Moro.
http://www.museodelprado.es/index.php?id=100&tx_obras[uid]=440&no_cache=1

Prometeo dijo...

Excelentes tetas.

Diego F. dijo...

Gracias Juan Pablo, Mariana, Avallay y Leandro, son increibles algunas respuestas que se surgen de la estrechez mental. Es como si lo único que importara fuera lo que dicen los medios o la política vernácula cuando la invitación era a desnaturalizar algo que caló tan hondo en las cabezas de todo occidente. Y al ver ciertas respuestas ante eso, tan descolocadas algunas, la sensación es de total impotencia, como si lo único de lo que hubiera que hablar es de lo inmediato, de lo coyuntural; pero por suerte hay algunos otros que entendieron de qué va la cosa y ahí la impotencia se convierte en esperanza. Por eso les agradezco los aportes y la buena onda.
Saludos!

Juan Pablo dijo...

Muchas gracias Diego, pero en todo caso el agradecimiento es mutuo porque si decidí extenderme un poco mas en este post, es justamente porque yo en estos últimos tiempos siento mas o menos lo mismo que describiste recién.
Por momentos se hace desolador vivir en en el mundo de las "habladurías", de la publicidad, y no me refiero al blog, estoy pensando en muchas cosas del quehacer cotidiano que a veces desgastan. Hace poco, por razones que no vale la pena hacer públicas, estuve tentado de agradecerles a todos los que participan en este espacio, porque reconforta saber que existen ríos subterráneos.
No quiero ponerme denso, pero me interesaba comentarte que el estado de ánimo es compartido por estos pagos.

¡Hasta luego!

lolamora dijo...

Interesante que vos tampoco uses. Ya vamos siendo tres.

lolamora dijo...

Noto x los comentarios que en este blog no miden todos todo con la misma vara. Llamativo.

Fumar Paco dijo...

(por un lado, para el alcahuete que dice "atacar a la presidente por las obras de gobierno", mi posición es clara: no creo que las mafias sean productivas y progresistas).
Con respecto a lo de DiegoF, ya lo he dicho: el anti-capitalismo, anti-consumismo, y todos los "antis" de estilo fascista me parecen poco serios. Solo entendibles en un adolescente.
Si lo que se discute son problemas sociales, ecológicos, de pobreza, etc; entonces no sean tan boludos de patear la pelota afuera y decir que hay que abolir el sistema monetario implementando utopías estilo "el proyecto venus" (que son mas inconsistentes que un gas), en vez de tratar el tema enserio.

Olivia dijo...

Lo que pasa es que muchos de los problemas sociales, ecológicos, de pobreza, etc, vienen con el sistema económico actual, y con otros sistemas parecidos.
Plantearse otros modelos no es una utopía. Las cosas ahora son así porque todos queremos que así sean. Es bueno pensar que este es sólo UNO de los sistemas sociales posibles, y no es inalterable. Se sostienen por consenso social, y como toda construcción cultural, puede transformarse. Puede haber cambios chiquitos o cambios grandes, voluntarios o involuntarios. Pero todo puede cambiar.

Anahi dijo...

DiegoF.: como creo que una parte de ese comentario va destinado a mí, te contesto. No te sientas impotente, porque no hay nada que debas o puedas imponer.
Hay dos maneras de hacer conyuntura: pasar de un temita al otro por arribita y pensando que aleteás y producís tsunamis, o reparando en que hay conyunturas que son decisivas.
No sé qué cosas te produzcan esperanza a vos: a mí me produce angustia y esperanza  saber que ahy quienes están dispuestos a dar la lucha y hasta la vida por una coyuntura decisiva. Es duro, porque debería ser diferente... para mí ya está más claro porqué no lo es.
Por otro lado si estás descubriendo hoy la lógica occidental, en fin, enhorabuena y felicitaciones.

A quién trata de tilinga en un comentario arriba a la presidenta (o me lo adjudica a mí, no sé) le digo, hoy para mí lo es, o mejor dicho, como dijera un laburante en estos días: hoy la presidenta está más cerca de Isabelita que de Eva Perón.
Suscribo.
Slds.

Diego F. dijo...

Anahí: "<span>DiegoF.: como creo que una parte de ese comentario va destinado a mí, te contesto. No te sientas impotente, porque no hay nada que debas o puedas imponer.  "
</span>

Impotencia no viene de imponer sino de im-potencia (no-potencia, potencia definida como "<span>1. </span><span> <span>f.</span></span><span> Capacidad para ejecutar algo o producir un efecto). A eso me refería.</span>

"<span>Hay dos maneras de hacer conyuntura: pasar de un temita al otro por arribita y pensando que aleteás y producís tsunamis, o reparando en que hay conyunturas que son decisivas.  "</span>

Si bien suena despectivo eso de "pasar de un temita a otro...", con aleteos que no son tsunamis, pareciera ser que el aleteo incluso toca alguna fibra de personas tan selectivas como vos.  Infiero -corregime si me equivoco- que entre las dos maneras que describís me catalogás en la primera, y si es así y no creés que yo repare en que hay coyunturas decisivas (ponele, el conflicto por la 125), no entiendo bien esa frase ni por qué perdés el tiempo en agregar junto a Fumarpaco que "<span>Sí, justamente por eso yo no uso carteras de Louis Vuitton."</span> a este post. Quizás vos pienses que todos los lectores saben tanto como vos, pero quizás no sea así y el aleteo sirva para algo. Y si no sirve, de última, el único que pierde algo es el que aletea que pone tiempo y esfuerzo para aletear.

"<span>No sé qué cosas te produzcan esperanza a vos: a mí me produce angustia y esperanza  saber que ahy quienes están dispuestos a dar la lucha y hasta la vida por una coyuntura decisiva. Es duro, porque debería ser diferente... para mí ya está más claro porqué no lo es."</span>

Esperanza me producen muchas cosas,  por ejemplo saber que del otro lado -como dije en el comentario anterior- haya personas que están en sincronía de alguna u otra manera. Por mi parte pongo el mayor esfuerzo en no ser escéptico ya que como decía Paulo Freire al resignarse uno termina bajando los brazos y de esa manera es seguro que no hay cambio posible.

"<span>Por otro lado si estás descubriendo hoy la lógica occidental, en fin, enhorabuena y felicitaciones.  "
</span>

Sí, la acabo de descubrir y corrí a postearlo. No es que busque formas para que el público que en general a lo sumo lee diarios o blogs se acerquen a tipos como Moro o tantos otros que cito acá y vean las cosas desde otra perspectiva. No, claro que no. Es que acabo de descubrir la la lógica occidental.

Yo sólo tengo una pregunta para vos: ¿te da buen resultado para los fines que tengas confrontar constantemente con todos, aún estando cerca de algunos en muchos temas?

Fumar Paco dijo...

<span>Bueno, Pero para hacer esas afirmaciones hay que tener mas o menos claro, hacia donde tenemos que ir y me pregunto: ¿hacia donde tenemos que ir?</span>

www.dialogandodemiconmigo.blogspot.com dijo...

No leí todos los comentarios.. y no sé si lo dijeron por ahí. Recuerdo que La Nación publicó algo sobre el "helado más caro del mundo"... tenía polvillo de chocolate hecho con oro.. qué se yo. Costaba más de 20 mil dólares. En fin... ¿qué se puede decir?

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