lunes, junio 07, 2010

Periodistas somos todos



Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades. Esa es la primera acepción del término periodismo. Hoy se conmemora el día del periodista en honor a la fundación de La Gazeta de Buenos Ayres el 7 de Junio de 1810 por Mariano Moreno.

Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a esta Junta del delicado cargo que el pueblo se ha dignado confiarle, ha sido incesante el desvelo de los individuos que la forman, para llenar las esperanzas de sus conciudadanos. Abandonados casi enteramente aquellos negocios a que tenían vinculada su subsistencia, contraídos al servicio del público, con una asiduidad de que se han visto aquí pocos ejemplos, diligentes en proporcionarse todos los medios que puedan asegurarles el acierto; ve la Junta con satisfacción, que la tranquilidad de todos los habitantes, acredita la confianza, con que reposan en el celo y vigilancia del nuevo gobierno.

Podría la Junta reposar igualmente en la gratitud con que públicamente se reciben sus tareas; pero la calidad provisoria de su instalación redobla la necesidad de asegurar, por todos los caminos, el concepto debido a la pureza de sus intenciones. La destreza con que un mal contento disfrazase las providencias más juiciosas, las equivocaciones que siembra muchas veces el error, y de que se aprovecha siempre la malicia, el poco conocimiento de las tareas que se consagran a la pública felicidad, han sido en todos los tiempos el instrumento que limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el pueblo con sus representantes, produce al fin una disolución, que envuelve toda la comunidad en males irreparables.

Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se ha principiado, una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio que ejerce, y un principio para que el pueblo no resfríe en su confianza, o deba culparse a sí mismo si no auxilia con su energía y avisos a quienes nada pretenden, sino sostener con dignidad los derechos del Rey y de la Patria, que se le han confiado. El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos.

¿Por qué se han de ocultar a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta, en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado, no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarias o temen ser conocidos, pero es más digno de su representación, fiar a la opinión pública la defensa de sus procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución.

Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz un nuevo periódico semanal, con el título de Gaceta de Buenos Aires, el cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el Semanario del Comercio, anuncie al público las noticias exteriores e interiores que deban mirarse con algún interés.

En él se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás jefes y gobiernos, el estado de la Real Hacienda y medidas económicas, para su mejora; y una franca comunicación de los motivos que influyan en sus principales providencias, abrirá la puerta a las advertencias que desee dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del acierto.

La utilidad de los discursos de hombres ilustrados y que sostengan y dirijan el patriotismo y fidelidad, que tan heroicamente se ha desplegado, nunca es mayor que cuando el choque de las opiniones pudiera envolver en tinieblas aquellos principios, que los grandes talentos pueden únicamente reducir a su primitiva claridad; y la Junta, a más de incitar ahora generalmente a los sabios de estas provincias, para que escriban sobre tan importantes objetos, los estimulará por otros medios que les descubran la confianza que pone en sus luces y en su celo.
Todos los escritos relativos a este recomendable fin se dirigirán al señor vocal doctor don Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo, agregándose por la secretaría las noticias oficiales, cuya publicación interese. El pueblo recibirá esta medida como una demostración sincera del aprecio que hace la Junta de su confianza; y de que no anima otro espíritu sus providencias que el deseo de asegurar la felicidad de estas provincias (Orden de la Junta).
Sin embargo a 200 años de aquella histórica fundación, el bicentenerio nos encontró en un proceso de reinvención del periodismo, el cual está pasando de ser un oficio reservado para un selecto grupo de ciudadanos ilustres a una actividad ciudadana.

Las nuevas tecnologías les dieron voz a los que hasta hace unos pocos años eran sólo receptores de la captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades que propalabran desde los medios tradicionales los periodistas tradicionales. Hoy todo el que quiera tiene la posibilidad de realizar esta actividad devolviendole la función que tenía idealmente en aquellos años donde personajes como Alexis de Tocqueville analizaba la relación entre el periodismo y la democracia.

Decía Tocqueville en La democracia en América:
El imperio de los diarios debe, pues, crecer a medida que los hombres se igualan(...)La libertad de prensa no deja solamente sentir su poder sobre la opinión política, sino también sobre todas las opiniones de los hombres. No modifica sólo las leyes, sino las costumbres. En este momento, no quiero examinar sino los efectos producidos por la libertad de prensa en el mundo político.

Confieso que no profeso a la libertad de prensa ese amor completo e instantáneo que se otorga a las cosas soberanamente buenas por su naturaleza. La quiero por consideración a los males que impide, más que a los bienes que realiza.(...) A la inversa de todas las potencias materiales, el poder del pensamiento aumenta a menudo por el pequeño número de quienes lo expresan. La palabra de un hombre poderoso, que penetra sola en medio de las pasiones de una asamblea muda, tiene mayor poder que los gritos confusos de mil oradores; y por poco que se pueda hablar libremente en un solo lugar público, es como si se hablara públicamente en cada aldea. Os es necesario, pues, destruir la libertad de hablar, tanto como la de escribir; esta vez, estamos en el puerto: todos se callan. ¿Pero a dónde habéis llegado? Habéis partido de los abusos de la libertad, y os encuentro bajo los pies de un déspota.
(...)
En un país donde rige ostensiblemente el dogma de la soberanía del pueblo, la censura no es solamente un peligro, sino un absurdo inmenso. Cuando se concede a cada uno el derecho de gobernar a la sociedad, es necesario reconocerle la capacidad de escoger entre las diferentes opiniones que agitan a sus contemporáneos, y de apreciar los diferentes hechos cuyo conocimiento puede guiarle.

La soberanía del pueblo y la libertad de la prensa son, pues, dos cosas enteramente correlativas: la censura y el voto universal son, por el contrario, dos cosas que se contradicen y no pueden encontrarse largo tiempo en las instituciones políticas de un mismo pueblo. Entre los doce millones de hombres que viven en el territorio de los Estados Unidos, no hay uno solo que haya propuesto todavía restringir la libertad de prensa.
A 200 años de la fundación de La Gazeta de Buenos Ayres nos encontramos revisando y cuestionando el rol del periodismo en la sociedad gracias a la posibilidad de encontrar vías de comunicación por fuera de los imperios comunicacionales que se formaron a la luz de décadas de negociados más que turbios entre las corporaciones y los gobiernos.

Personalmente creo que el periodismo tiene que ser una herramienta del pueblo para controlar al poder (entendiendo "poder" como los poderes fácticos, que no se agotan ni por lejos en lo estatal) y así como lo están ejerciendo actualmente los periodistas de la prensa corporativa, se ha convertido en una herramienta del poder para controlar al pueblo. Lo releveante en este bicentenerio periodístico es la discusión sobre el rol de los medios y el despertar de la sociedad que hasta hace relativamente poco tomaba como verdades irrefutables lo que los medios exponían. Esto se daba debido a que el poder de los medios radicaba en su invisibilidad.

Hoy, además de saludar a los periodistas que honorablemente ejercen su profesión resistiendo a las tremendas presiones del poder, celebramos que la sociedad está tomando conciencia de que los periodistas no son científicos con un delantal blanco, neutrales, asépticos, sino que son actores políticos y también celebramos la visibilización de las enormes corporaciones que utilizan a los periodistas como herramientas para garantizar sus negociados e intereses políticos. El principio del fin del simulacro de neutralidad con el que nos manipularon durante tanto tiempo es una excelente noticia y la ampliación y pluralidad de las voces que captan, tratan, escrita, oral, visual o gráficamente la información en cualquiera de sus formas y variedades es la semilla que esperamos solidifique y amplíe la democracia que tanto costó conseguir.

Feliz día, periodistas.

Saludos
D.F.

PD: Un día como hoy, pero de 2008, fallecía un gran exponente de los periodistas funcionales al poder. Como dijo Maradona: Dios lo tenga allá arriba y que no lo deje bajar.



Imagen 1: http://renatosumaria.wordpress.com
Imagen 2: http://www.me.gov.ar

3 respuestas:

Pablo C dijo...

Aprovecho para saludar a un gran periodista de Santa Fe, el amigo Carlos DelFrade. Lo echaron de todas las radios donde trabajó por no callarse. Y ahora, recibe un martin fierro por su programa en radio universidad dedicado a la investigacion periodistica. Aca pueden leer algo de él. http://www.postalesdelsur.net/

saludos

Ricardo dijo...

En un mundo en el que la información está a uno o dos clicks de distancia, hoy la credibilidad del periodista es más importante que nunca.
Antes, su palabra santa era incuestionable. Sólo alguien que hubiera presenciado el hecho periodístico podía decir si había sido reflejado en forma verídica.
Hoy la palabra ya no es santa y son muchos los que dejaron de ser inocentes.

Igual, informarse cuesta y es un laburo que no todos quieren o pueden hacer.

Saludos.

Mariano dijo...

Daba poner el video de la entrevista de bernie a bill gates también. Una clase magistral del oficio.

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