lunes, agosto 31, 2009

Por favor


En serio. Te lo pido a vos, también a vos. A ellos, a ella, a vos y a ustedes también. Quizás sea mucho pedir teniendo en cuenta cómo se manejan habitualmente; pero ¿podrán aunque sea dar un sólo argumento concreto que fundamente su oposición tan recalcitrante a la nueva ley de servicios audiovisuales en lugar de todas estas declaraciones vacías y altisonantes con las que pretenden impugnar el proyecto? Yo sé que se vienen oponiendo incluso antes de saber de qué se trataba, pero bueno, quizás sea hora de que demuestren que detrás de esos furiosos gritos hay algún argumento racional. Eso nomás. Gracias.

Saludos
D.F.

Imagen: davidcoethica.wordpress.com

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domingo, agosto 30, 2009

Medios y política



Al igual que lo hiciera en su momento un periodista del grupo Clarín (uno al que le aburre el debate por la ley de medios), en la edición de ayer de Crítica apareció una columna de opinión de Silvio Santamarina que gira en torno del eje de cuánto es el poder que efectivamente tienen los medios, con preguntas como "¿No será que estamos exagerando el supuesto poder de los medios de comunicación? O, mejor dicho, ¿no será que tanto dirigentes como ciudadanos comunes hemos abdicado cómodamente de nuestra responsabilidad de hacer política cuerpo a cuerpo, más real y territorial, además de la política virtual que ofrece la arena mediática?".

Para responder a estos interrogantes y reflexionar acerca de la relación entre medios y política, en respuesta a esa y otras columnas que seguramente estaremos leyendo en la misma línea hay un autor francés que hace casi 200 años analizaba el fenómeno de la democracia y su relación con los medios. Pensador, jurista, político e historiador, Alexis de Tocqueville publicó su célebre La democracia en América en 1835 y tiene varias cosas que aportar al debate del rol de los medios en la sociedad. A continuación un recorrido por algunos de los pasajes respecto a este tema que está ampliamente desarrollado en el libro (y tengamos presente la época en la que fue escrito: no había televisión, radios ni monopolios multimediáticos; en una sociedad de masas los medios de comunicación tienen un papel aún más relevante que en aquellos años).

Relación que existe entre las asociaciones y los periódicos

No estando los hombres ligados entre sí de un modo sólido y permanente, no puede lograrse que un gran número obre en común, a no ser que se persuada a cada uno de aquéllos cuyo concurso es necesario, de que su interés particular los obliga a unir sus esfuerzos a los de todos los demás.

Esto no se puede hacer habitual y cómodamente, más que con la ayuda de un diario. Sólo él puede llevar a la vez a mil espíritus el mismo pensamiento.

Un diario es un consejero a quien no hay necesidad de ir a buscar, porque se presenta todos los días por sí mismo y habla brevemente del negocio común, sin distraer de los negocios particulares. Los periódicos se hacen más necesarios a medida que los hombres son más iguales y es más de temer el individualismo. Sería disminuir su importancia pensar que no sirven sino para garantizar la libertad, cuando sostienen y conservan igualmente la civilización.

No negaré que, en los países democráticos, los diarios llevan frecuentemente a los ciudadanos a realizar, en común, empresas disparatadas; pero, si no existiesen éstos, apenas habría acción común. Así, pues, el mal que producen es infinitamente menor que el que remedian. Un diario, no solamente tiene por objeto sugerir a un gran número de hombres el mismo designio, sino que también les suministra los medios de ejecutar en común lo que han concebido por sí solos.

Los ciudadanos más notables que habitan en un país aristocrático se descubren desde lejos, y si quieren reunir sus esfuerzos caminan los unos hacia los otros arrastrando consigo a la multitud.

En los países democráticos sucede muchas veces lo contrario; un gran número de hombres que tienen el deseo o la necesidad de asociarse, no pueden hacerlo, porque siendo todos muy pequeños y estando perdidos entre la multitud, no se ven ni saben en dónde encontrarse. Aparece un periódico, que expone a los ojos del público el sentimiento o la idea que se presentó simultáneamente y en forma separada a cada uno de ellos; entonces todos se dirigen hacia esta luz, y aquellos espíritus vacilantes que se buscaban hacía largo tiempo en las tinieblas, se encuentran al fin y se reúnen.

El periódico, después de haberlos reunido, continúa siéndoles necesario para mantenerlos unidos.

Para que una asociación tenga algún poder en un pueblo democrático, es necesario que sea numerosa y como los que la componen están ordinariamente diseminados en un gran espacio y cada uno de ellos tiene que permanecer en el lugar que habita, ya sea por la mediocridad de su fortuna o por la gran cantidad de pequeños cuidados que exige, les es indispensable hallar un medio de hablarse todos los días, sin verse, y marchar de acuerdo, sin estar reunidos. Por lo tanto, no hay ninguna asociación democrática que no tenga necesidad de un periódico.

Entre las asociaciones y los periódicos existe, pues, una relación necesaria. Los periódicos forman las asociaciones y las asociaciones hacen los periódicos, y si es cierto como se ha dicho que las asociaciones deben multiplicarse a medida que las condiciones se igualan, no lo es menos que el número de periódicos crece a medida que las asociaciones aumentan.

Por esto, Norteamérica es el país del mundo en que se encuentran a la vez más asociaciones y más periódicos.

Esta relación entre el número de periódicos y el de asociaciones, nos conduce a descubrir otra, entre el estado de la prensa periódica y la forma de la administración del país, y nos enseña que el número de periódicos de un pueblo democrático debe disminuir o crecer, a medida que la centralización administrativa es más o menos grande, porque en los pueblos democráticos no puede confiarse, como en los aristocráticos, el ejercicio de los poderes locales a los principales, y es preciso abolir estos poderes o extender su uso a un gran número de hombres. Éstos forman una verdadera asociación establecida por la ley de un modo permanente, para la administración de una parte del territorio, y tienen necesidad de que un diario venga a buscarlos cada día en medio de sus quehaceres y les diga en qué estado se encuentran los asuntos públicos. Mientras más numerosos son los poderes locales, mayor es el número de los que la ley llama a ejercerlos, y cuanto más se multiplican los diarios, tanto más esta necesidad se hace sentir a cada instante.

La división infinita del poder administrativo, más que la gran libertad política y la independencia absoluta de la prensa, es lo que multiplica tan singularmente los diarios en Norteamérica. Si todos los habitantes de la Unión fueran electores, bajo un sistema que limitase su derecho electoral a la elección de los legisladores del Estado, no necesitarían sino de un corto número de diarios, porque no tendrían más que algunas ocasiones, muy raras aunque muy importantes, de obrar juntos; pero, dentro de la gran asociación nacional, la ley ha creado en cada provincia, en cada ciudad y, por decirlo así, en cada pueblo, pequeñas asociaciones que tienen por objeto la administración local. De este modo, el legislador ha obligado a cada norteamericano a concurrir diariamente, con algunos de sus conciudadanos, a una obra común, y todos necesitan, por consecuencia, un diario que les diga lo que hacen los demás(...) Los diarios no se multiplican sólo porque sean baratos, sino según la necesidad más o menos frecuente que tiene un gran número de hombres de comunicarse y de obrar en común. Yo atribuiría también el poder creciente de los diarios a razones más generales de las que se alegan frecuentemente para explicarla. Un diario no puede subsistir, sino a condición de reproducir una doctrina o un sentimiento común a un gran número de hombres: representa siempre a una asociación cuyos miembros son sus lectores habituales.

Esta asociación puede ser más o menos definida, más o menos estrecha, más o menos numerosa; pero siempre existe su germen en los espíritus, puesto que el periódico no muere.

De aquí nace otra reflexión que terminará este capítulo. Cuanto más iguales se hacen las condiciones, tanto más débiles son los hombres individualmente, con tanta más facilidad se dejan arrastrar por la corriente de la multitud y más trabajo les cuesta mantenerse solos en una opinión que ella abandona.

El diario representa a la asociación y puede decirse que habla a cada uno de sus lectores en nombre de todos los demás; los arrastra con tanta más facilidad cuanto más débiles son individualmente.

El imperio de los diarios debe, pues, crecer a medida que los hombres se igualan.
(...)
La libertad de prensa no deja solamente sentir su poder sobre la opinión política, sino también sobre todas las opiniones de los hombres. No modifica sólo las leyes, sino las costumbres. En otra parte de esta obra, trataré de determinar el grado de influencia que ha ejercido la libertad de prensa sobre la sociedad civil en los Estados Unidos; tratare de discernir la dirección que ha dado a las ideas, y las costumbres que ha hecho tomar al espíritu y a los sentimientos de los norteamericanos. En este momento, no quiero examinar sino los efectos producidos por la libertad de prensa en el mundo político.

Confieso que no profeso a la libertad de prensa ese amor completo e instantáneo que se otorga a las cosas soberanamente buenas por su naturaleza. La quiero por consideración a los males que impide, más que a los bienes que realiza.(...) A la inversa de todas las potencias materiales, el poder del pensamiento aumenta a menudo por el pequeño número de quienes lo expresan. La palabra de un hombre poderoso, que penetra sola en medio de las pasiones de una asamblea muda, tiene mayor poder que los gritos confusos de mil oradores; y por poco que se pueda hablar libremente en un solo lugar público, es como si se hablara públicamente en cada aldea. Os es necesario, pues, destruir la libertad de hablar, tanto como la de escribir; esta vez, estamos en el puerto: todos se callan. ¿Pero a dónde habéis llegado? Habéis partido de los abusos de la libertad, y os encuentro bajo los pies de un déspota.
(...)
En un país donde rige ostensiblemente el dogma de la soberanía del pueblo, la censura no es solamente un peligro, sino un absurdo inmenso. Cuando se concede a cada uno el derecho de gobernar a la sociedad, es necesario reconocerle la capacidad de escoger entre las diferentes opiniones que agitan a sus contemporáneos, y de apreciar los diferentes hechos cuyo conocimiento puede guiarle.

La soberanía del pueblo y la libertad de la prensa son, pues, dos cosas enteramente correlativas: la censura y el voto universal son, por el contrario, dos cosas que se contradicen y no pueden encontrarse largo tiempo en las instituciones políticas de un mismo pueblo. Entre los doce millones de hombres que viven en el territorio de los Estados Unidos, no hay uno solo que haya propuesto todavía restringir la libertad de prensa.

El primer periódico que cayó en mis manos al llegar a Norteamérica contenía el artículo siguiente, que traduzco con fidelidad:

En todo este asunto, el lenguaje de Jackson (el Presidente) ha sido el de un déspota sin corazón, preocupado únicamente por conservar su poder. La ambición es su crimen, y en ella encontrará su castigo. Tiene por vocación la intriga, y la intriga confundirá sus designios y le arrancará su poder. Gobierna por la corrupción, y sus maniobras culpables tenderán a su confusión y a su vergüenza. Se ha mostrado en la arena política como un jugador sin pudor y sin freno. Ha triunfado; pero la hora de la justicia se acerca. Bien pronto le será preciso devolver lo que ha ganado, arrojar lejos de si su dado engañador, y acabar en algún retiro donde pueda blasfemar en libertad contra su locura, porque el arrepentimiento no es una virtud que haya sido dado a su corazón conocer jamás.


Muchas personas en Francia se imaginan que la violencia de la prensa depende entre nosotros de la inestabilidad del estado social, de nuestras pasiones políticas y del malestar general que es su consecuencia. Esperan, pues, sin cesar, una época en que, al recuperar la sociedad una vida tranquila, la prensa se calmará a su vez. En cuanto a mí, atribuiría de buena gana a las causas indicadas arriba el extremo ascendiente que tiene sobre nosotros; pero no creo que esas causas influyan mucho sobre su lenguaje. La prensa periódica me parece tener instintos y pasiones propios de ella, independientemente de las circunstancias entre las que actúa.
(...)
Ahora bien, en todas las cosas la mayoría hace ley y establece cierto ritmo con el que todos en seguida se conforman; el conjunto de esos hábitos comunes se llama un espíritu: hay el espíritu de la barra, el espíritu de la corte. El espíritu del periodista, en Francia, es discutir de una manera violenta, pero elevada y a menudo elocuente, los grandes intereses del Estado. Si no es siempre así, es porque toda regla tiene sus excepciones. El espíritu del periodista, en los Estados Unidos, es atacar groseramente, sin arte y sin concierto, las pasiones de aquéllos a quienes se dirige; abandonar los principios para cebarse en los hombres; seguir a éstos en su vida privada, y poner al desnudo sus debilidades y sus vicios.

Es deplorable tal abuso del pensamiento. Más tarde, tendré ocasión de investigar qué influencia ejercen los periódicos sobre el gusto y la moralidad del pueblo norteamericano; pero, lo repito, no me ocupo en este momento sino del mundo político. No puede uno dejar de admitir que los efectos políticos de esta licencia de la prensa contribuyen indirectamente al mantenimiento de la tranquilidad pública. Resulta de ello que los hombres que tienen ya una posición elevada en la opinión de sus conciudadanos, no se atreven a escribir en los periódicos, y pierden así el arma más temible de que pueden servirse para remover en su provecho las pasiones populares. Resulta de esto, sobre todo, que las opiniones personales expresadas por los periodistas no son, por decirlo así, de ningún peso ante los ojos de los lectores. Lo que ellos buscan en los periódicos, es el conocimiento de los hechos. Sólo alterando o desnaturalizando esos hechos es como el periodista puede dar a su opinión alguna influencia.

Reducida a esos únicos recursos, la prensa ejerce todavía un inmenso poder en Norteamérica. Hace circular la vida política en todas las partes de ese vasto territorio. Es ella la que con ojo siempre vigilante pone sin cesar al descubierto los secretos resortes de la política, y obliga a los hombres públicos a comparecer alternativamente ante el tribunal de la opinión. Es ella la que concilia los intereses en torno de ciertas doctrinas y formula el programa de los partidos; por medio de ella, éstos se hablan sin verse y se escuchan sin ponerse en contacto. Cuando un gran número de órganos de la prensa logra caminar por la misma vía, su influencia a la larga se hace casi inevitable y la opinión pública, atacada siempre por el mismo lado, acaba por ceder ante sus golpes.

En los Estados Unidos, cada periódico tiene individualmente poco poder; pero la prensa periódica, es todavía, después del pueblo, la primera de las potencias (...) Un gran hombre ha dicho que la ignorancia estaba en los dos extremos de la ciencia. Tal vez hubiera sido más exacto decir que láS convicciones profundas no se encuentran sino en los dos extremos, y que en medio está la duda. Se puede considerar, en efecto, a la inteligencia humana en tres estados distintos y a menudo sucesivos.

El hombre cree firmemente, porque acepta sin profundizar. Duda cuando las objeciones se presentan. A menudo logra resolver todas sus dudas, y entonces vuelve a comenzar a creer. Esta vez, ya no abraza la verdad al azar y en tinieblas; sino que la ve frente a frente y camina directamente hacia su luz (2).

Cuando la libertad de la prensa encuentra a los hombres en el primer estado, les deja durante largo tiempo todavía ese hábito de creer firmemente sin reflexionar; solamente que ella cambia cada día el objeto de sus creencias irreflexivas. En todo el horizonte intelectual, el espíritu del hombre continúa, pues, no viendo sino un punto a la vez; pero ese punto varía sin cesar. Éste es el tiempo de las revoluciones súbitas. ¡Desdichadas las generaciones que, primero, admiten de repente la libertad de la prensa!

Bien pronto, sin embargo, el círculo de las ideas nuevas ha sido recorrido. La experiencia llega, y el hombre se sumerge en una duda y en una desconfianza universales.

Puede decirse que la mayoría de los hombres se detendrá en uno de estos dos estados: o creerá sin saber por qué, o no sabrá precisamente lo que debe creer.

En cuanto a esa otra especie de convicción reflexiva y dueña de sí misma, que nace de la ciencia y se eleva en medio de las mismas agitaciones de la duda, no será nunca dado alcanzada sino a un número muy pequeño de hombres.

Ahora bien, se ha observado que, en los siglos de fervor religioso, los hombres cambiaban algunas veces de creencia; en tanto que en los siglos de duda cada uno guardaba obstinadamente la suya. Acontece otro tanto en la política, bajo el imperio de la libertad de prensa. Habiendo sido combatidas y puestas en tela de juicio alternativamente todas las teorías sociales, los que se hallan adheridos a alguna la conservan, no tanto porque están seguros de que es buena, sino porque no están seguros de que haya alguna mejor.

En esos siglos, no se hacen matar tan fácilmente por sus opiniones; pero no se cambian, y se encuentran en ellos, a la vez, menos mártires y menos apóstatas.

Añádase a esta razón otra más poderosa aún: en la duda de las opiniones, los hombres acaban por adherirse únicamente a los instintos y a los intereses materiales, que son mucho más visibles, más tangibles y permanentes por naturaleza que las opiniones.

Saludos
D.F.

Imagen: psnpuertorico.wordpress.com
El libro completo aquí.


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sábado, agosto 29, 2009

Calidad periodística



Probablemente los más entrados en años no lo sepan, pero a principios de los '90s salió un juego que terminó siendo de culto: el Monkey Island. En el juego hay una bebida que toman los piratas que se llama Grog cuyos ingredientes son acetona, ácido para baterías, ácido sulfúrico, endulzantes artificiales, grasa para ejes, querosen y ron entre otros. Bueno, vean el video que abre el post, tomado de aquí, en el que el periodista de C5N nos brinda rigurosamente la información explicando la receta del nuevo trago que toma esta juventud tan criminal a la que hay que mandar a dormir tempranito como en los viejos tiempos.

Saludos
D.F.

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viernes, agosto 28, 2009

Duda existencial...


Lástima que sacaron el artículo de la web, me quedé con las ganas de conocer la respuesta y ahora no sé si hay que matar a Cristina o no.

Saludos
D.F.

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Esto ya es obsceno


Antes era el caos de tránsito, ahora es un verdadero caos de tránsito. Lo que no es verdadero es lo siguiente:



Lo dicen aquí, lo dicen acá, lo dicen allá. Ni siquiera Perfil se animó a deformar a ese nivel lo que estaba pasando. Se ve que instrumentín optará en esta batalla por el camino de la radicalización de la manipulación de la información. Pero, como ellos mismos afirman en su larga editorial al respecto, "No existe fortaleza posible si un medio no es creíble en las informaciones que transmite, en las interpretaciones y análisis que difunde, en las visiones alternativas y enfoques que puede ofrecer para la mejor formación de la opinión pública.". Así que en palabras de ellos mismos, están debilitados ya que no son para nada creibles en las informaciones que transmiten y mucho menos en los análisis e interpretaciones que difunde.

Saludos
D.F.

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jueves, agosto 27, 2009

Libertad de expresión vs libertad de extorsión


Se viene una batalla realmente importante en lo que a política se refiere: la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es una ley que por la naturaleza de lo que intenta ordenar generará intensos y altisonantes debates. En principio hay que reconocer el punto de partida y éste es el siguiente: la ley que hasta el día de hoy rige la radiodifusión en nuestro país fue diseñada por el régimen terrorista que usurpó el poder en el '76 y de hecho lleva la firma de sus máximos exponentes. Esta ley y sus modificaciones posteriores permitieron la constitución de grupos multimediáticos que concentran una gran parte del mercado y mantienen un virtual monopolio de la información.

Como planteábamos en esta entrevista, "los multimedios son, en definitiva, empresas. Las empresas tienen una estructura jerárquica vertical y las decisiones que se toman en la cúpula bajan al resto de los empleados. La libertad de prensa en los hechos no significa “la libertad de los periodistas de publicar lo que quieran sin condicionamientos” sino “la libertad de los dueños de los medios de publicar lo que quieran”. El periodista que no esté de acuerdo con la línea editorial de un determinado medio se tiene que ir".

Esto genera un virtual control sobre la opinión pública, y estas corporaciones no están dispuestas a democratizarlo sin dar una dura pelea. Como señalara en su momento Joaquín Morales Solá en una crítica al Gobierno "El problema consiste en que la prensa se le mete en el medio. Innecesariamente, ha decidido competir con el periodismo por el control de la opinión pública. Ese es el conflicto de fondo, que no carece de palabras injustas y de agravios innobles." Por supuesto, "el periodismo" en este caso es un eufemismo de "los grupos multimediáticos" ya que es sabido que "el periodismo" no es el que decide las líneas editoriales sino los dueños de las empresas de comunicación.

El hecho de que estas empresas cuasimonopólicas controlen la opinión pública tiene mucho que ver con los conflictos que se vienen por esta ley: los actores concentrados del mercado de la información y las comunicaciones tienen un enorme poder de fijar la agenda y manipular la opinión pública, se podría afirmar que incluso más poder que los partidos opositores al Gobierno. De eso hablábamos en este post:
La oposición vernácula es incapaz de modificar la agenda por propia voluntad. La atomización, el personalismo y principalmente la falta de propuestas alternativas la tornaron esteril a la hora de marcar la agenda pública. La única forma que tienen de influir es montando y aferrandose a los temas ya impuestos, es decir, se convierte en una oposición comentarista de la agenda impuesta por los actores antes descriptos(...)
Pero los medios de comunicación sólo le dan exposición a los personajes que se monten sobre su agenda y sus intereses. No van a darle espacio, trato cordial y exposición a dirigentes que aboguen por algo diferente a lo que ellos quieren. Si los medios no quieren retenciones, las brillantes luces apuntarán a los que más se opongan a las retenciones. Si los medios quieren mano dura, tendremos a Blumberg, Patti y demases funcionales a la causa opinando del tema y así pasa con todo. Entonces lo que hacen los dirigentes cuyas propuestas no prenden en la sociedad es simplemente mimetizarse con los intereses de los medios (que, recordemos, no son exclusivamente de los dueños de los medios sino de quienes arreglen con ellos: sean empresas, políticos, embajadas, etcéteras) y llevar la voz cantante en medio de la propaganda y repetición que apuntan a modificar el humor social.

No importa tu propuesta de gobierno en las últimas elecciones, si estabas a favor de rentenciones móviles, si estabas a favor de una ley de radiodifusión o de la abolición de las AFJPs: para que te inviten a los programas y te traten bien, para que te den una mano en la próxima campaña o lo que fuere, tenés que ser vocero de lo que los medios indiquen. Esto les da la exposición, buen trato, y espacio que de otra manera parecieran no poder conseguir.
La simbiosis entre opositores y corporaciones mediáticas evidentemente se traduce en el rechazo unánime por parte de la oposición mediodependiente a cualquier iniciativa que vaya en contra de los intereses de estas corporaciones que les dan espacio y amplifican a estas voces opositoras.

Otro punto que es importante resaltar sobre la ley que hoy presentó Cristina es que el hecho de que un proyecto tan relevante sea discutido antes de llegar al parlamento en universidades y foros a lo largo y ancho del país demuestra que hay una apertura a la sociedad civil a opinar, debatir y buscar consensos. Muy a contramano de las editoriales que a diario vemos en estos medios que, para desviar la atención, en lugar de hablar del contenido del proyecto bombardean constantemente con frases vacías acerca de la amenaza a la libertad de expresión que implicaría esta ley.

Desde aquí celebramos el hecho de que a casi 30 años de instaurada a la fuerza esta ley se revise y modifique el marco legal en el que operan estas corporaciones. En una sociedad de masas es indispensable garantizar la pluralizadad de voces. Las comunicaciones concentradas implican un serio peligro para la democracia y es por eso que seguiremos insistiendo con este tema pase lo que pase con esta ley.

Saludos
D.F.

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miércoles, agosto 26, 2009

Mañana a la peña festiva



El jueves 27 a las 20:30hs en el Club Fenix (Concepción Arenal 3560) se realizará una Peña que originalmente tenía como fin el repudio a Palacios pero que ahora, con las buenas nuevas, será para celebrar el alejamiento del cuestionado policía. Igual lo que importa es que es una excusa para ver a Liliana Herrero y disfrutar de la música, el vino, el chori y la buena companía de unos cuantos blogueros que andaremos por allí.

Saludos
D.F.

Imagen: tomada de aquí.

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martes, agosto 25, 2009

Estas son convicciones no-ideológicas


Qué bueno que desde el gobierno macrista aclaren que "Estábamos dispuestos a sostenerlo aun con un procesamiento". Igual estas férreas convicciones republicoinstitucionalistas no sorprenden a nadie ya que lo habían dejado muy en claro allá por 2007 con aquello de "...apremios ilegales creo que le llaman".

Saludos
D.F.

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lunes, agosto 24, 2009

Y dicen que aquí no podemos hacerlo...


Se viene el fallo de la Corte Suprema en lo referente a la despenalización del consumo de drogas y ya se ve venir cada vez con más fuerza la ofensiva opositora. De entre las voces que están saliendo a cuestionar el fallo se destaca el portador de la sonrisa más compradora del país, el carismático jefe de gabinete porteño quien suelto de lengua dijo que "Hablar de despenalizar la tenencia de drogas en este país es estar viendo otro canal, es un mamarracho. Una irresponsabilidad".

Desde aquí consideramos que la irresponsabilidad en este tema consiste en cuestionar y descalificar con absoluta liviandad (probablemente por ignorancia y sin dudas con una alta cuota de hipocresía teniendo en cuenta que si drogarse fuera efectivamente un crimen hay algunos mucho peores) los argumentos acerca del por qué es inconducente en la lucha contra el narcotráfico criminalizar a los consumidores. Algunos de ellos los planteábamos hace unos años en este post referido al tema. A ellos le sumamos otro que está relacionado con la inseguridad que es el que menciona Irina Hauser en este artículo de Página/12:

Según una investigación de la Asociación Intercambios y la Universidad de Buenos Aires, en los últimos veinte años sólo una de cada diez causas iniciadas por infracción a la ley de estupefacientes es por tráfico. El setenta por ciento de los expedientes son por tenencia para consumo personal. El 87 por ciento se inicia por tenencia de hasta cinco gramos de marihuana o cocaína incautada a varones jóvenes (entre 20 y 30 años) en la vía pública, que no portaban armas ni estaban cometiendo otro delito.
Pero si aún así, con todos los argumentos expuestos (insisto, aquí hay varios otros), prevaleciera la postura que no debate racionalmente y está centrada en la creencia de que la actual penalización sirve para algo, tenemos al menos una buena noticia: Alejandro Rozitchner, empleado del PRO, iría preso:

Cae la tarde en Colegiales. Sobre el escritorio del estudio que tiene el filósofo Alejandro Rozitchner en Maure al 3300, hay dos frascos con marihuana, papel para armar, y varios libros desperdigados, entre ellos, uno para aprender chino. Rozitchner recibió a PERFIL para hablar de su trabajo como asesor de PRO (...) “Antes cultivaba”, desafía. “Pero tuve que sacar las plantas”, cuenta el intelectual, que se define como un macrista “marihuanero y hippie”.
Es de una absoluta hipocresía equiparar a un usuario de drogas, digamos, un fumón por ejemplo, con un criminal. La línea que delimita quién es criminal y quién no es absolutamente arbitraria: un borrachín de bar o una abuela pastillera que se clava 2mg de alplax para dormir por alguna razón (prejuicios principalmente) para estas personas no son vistos como criminales mientras que un pibe que se fuma un porrito es una amenaza a la sociedad.

Lo legal o ilegal de la sustancia en cuestión es sabido no tiene que ver con los efectos en el organismo ni con la supuesta criminalidad ni nada similar, pero lo más importante y que me dejó pensando hace un tiempo fue una madre cuyo hijo estaba preso por tenencia que dijo algo así como "yo no estoy discutiendo si está bien o está mal drogarse, la pregunta no es si queremos que nuestros hijos se droguen; la pregunta es: si su hijo se droga, quiere que vaya preso?".

Las adicciones son un problema de salud y, evidentemente, el sistema penal no sólo no las resuelve ni las trata, sino que agrava las cosas. Debido a esto celebramos la aparente intención de la corte de ayudar a descriminalizar a los consumidores.

Saludos
D.F.

PD: Dejo de yapa celebrativa la canción de Los Rodriguez "Aquí no podemos hacerlo" que como diría alguien que conozco... ¡está hablando de faaaa-sooooo!



Imagen: http://www.ciencia101.com
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domingo, agosto 23, 2009

El liberalismo como religión



Muchas veces hablamos acerca del liberalismo económico en los tiempos que corren y navegando un poco me topé con un excelente post de Tiberio, blogger español, en el que analiza y fulmina los argumentos utilizados por los neoliberales aquí y allá. Está bueno porque ataca al corazón de la doctrina -a la cual ve hoy como una especie de religión- desde el llano y en un lenguaje más que comprensible para cualquiera. Reproduzco aquí una sección del artículo en la que uno por uno analiza los mitos liberales:

DOGMAS LIBERALES:

LA SAGRADA LIBRE COMPETENCIA. En una economía en la que la libre competencia sea perfecta, se supone que el consumidor premiará a las mejores compañías y penalizará a las peores, con lo que las distintas empresas se verán obligadas a competir entre sí para ser cada día más eficientes, vendiendo mejor calidad a menor precio. La empresa pequeña que consiga ofrecer mejor relación calidad/precio que la grande acabará superando a esta. La libre competencia perfecta creará una sociedad meritocrática perfecta.

Este razonamiento tan bonito tiene un error de base fundamental y evidente. Los liberales parten de la base de que el consumidor comprará el producto mejor. En el sentido de que ante dos productos que tengan el mismo precio, el consumidor comprará el que tenga mayor calidad o, entre dos productos de igual calidad, el consumidor comprará el producto que tenga menor precio. Sin embargo, no es así.

A igualdad de precio, el consumidor compra el producto que percibe como de mayor calidad. Y aquí se quiebra la libre competencia. Hace ya mucho tiempo que las grandes empresas han comprendido que es más rentable invertir en publicidad que en calidad. Un producto de muy baja calidad y alto precio puede triunfar (y de hecho, es frecuente que lo haga) si cuenta con una buena campaña publicitaria. La empresa pequeña que guarda una mejor relación calidad/precio no podrá superar jamás a la grande mientras esta tenga mucho más dinero para invertir en publicidad. El afamado libro No Logo de Naomi Kleim muestra claramente como las grandes empresas, de hecho, han dejado de lado la producción para centrarse en la publicidad. Muchas veces, es la misma fábrica la que crea, con la misma calidad, los productos de distintas marcas comerciales, pero su nivel de ventas dependerá mucho más del logo que se incluya en ellos que de su precio.

Luego está, claro, el problema de los monopolios. En cuanto una empresa consiga una situación monopolística, imposibilitará la libre competencia ya que la empresa grande tendrá muchas posibilidades de ahogar a sus rivales sin que estos puedan competir ni con precios ni con calidad (ni con marketing).

Ante este problema, lo cierto es que la mayoría de los liberales estarán de acuerdo en aceptar que es necesario crear leyes que impidan los monopolios. El problema está en que ellos se quedan aquí, sin comprender que en un mundo liberal, estas leyes (aunque existan) no servirían de nada.

No servirían de nada porque el resto de medidas liberales están destinadas a hacer que el estado sea lo más débil posible, mientras que las empresas son lo más poderosas posible. El resultado lógico de estas medidas es encontrarte con estados-David que nada podrán hacer contra las empresas-Goliath. En un mundo ideal y maravilloso, esto no importa, porque las leyes son leyes y punto. Pero en el mundo real, cuando alguien tiene mucho más poder, influencias y dinero que tú, es muy difícil que puedas vencerle ya que dispondrá de hilos de los que tú jamás podrás tirar.

Si las tesis liberales fueran correctas, no habría sitio en el mercado para empresas que tuvieran una pésima relación calidad/precio. Así que existen dos mundos posibles. En uno McDonalds jamás consiguió abrir su segunda franquicia. En el otro el liberalismo no es correcto.

LA SANTÍSIMA LIBERTAD: Los liberales, lógicamente, están a favor de la mayor libertad de mercado posible. La libertad es buena. Cuanta más libertad mejor. Por lo tanto, cuanta más libertad de mercado mejor. Es más, aquellos que queremos poner cortapisas a la libertad de mercado, queremos ponerle cortapisas a la libertad en general.

En el imaginario de los liberales, existe la tendencia a suponer que sólo ellos son los verdaderos defensores de la democracia y que aquellos que no estemos conformes con el liberalismo tenemos tics autoritarios. El que es autoritario en lo económico, es autoritario en lo social. El que se opone al liberalismo, a lo mejor sin saberlo, se acerca al estalinismo.

De todas las falacias liberales, esta es la más sorprendente. Por lo burda, digo. Parte ya de un uso absolutamente demagógico de la palabra “libertad”, porque, no conozco a nadie que realmente considere que toda libertad sea buena. Tampoco los liberales. Por ejemplo, un liberal difícilmente va a considerar que exista una “libertad para robar”.

Las libertades (que no libertad) pueden ser positivas o negativas según como influyan sobre los demás. La libertad para agredir físicamente al que te moleste (o te apetezca) choca con el derecho de la otra persona a no ser agredido. No es una libertad positiva, la sociedad y las leyes deberían perseguirla.

¿Es positiva una absoluta libertad de mercado? en mi opinión, no. Pero eso ahora no importa. Lo que importa es que el hecho de que yo esté en contra de una libertad en concreto (la de mercado) no me hace contrario a otras libertades que sí considero positivas (como la de opinión).

En la misma medida, el que alguien defienda la libertad de mercado no le convierte, ni mucho menos, en defensor de la libertad a mantener sexo con menores de edad, por decir una burrada.

Es una falacia, por lo tanto, considerar que exista ninguna relación entre democracia y liberalismo. Podría considerarse que exista una tendencia entre aquellos que creen en la absoluta libertad de mercado a creer en las libertades democráticas, pero la historia nos demuestra lo contrario. Existen muchos ejemplos de gobiernos que han sido perfectamente democráticos a pesar de mantener posturas que hoy consideraríamos antiliberales.

Y lo que es más importante. Existe multitud de ejemplos de gobiernos que, aplicando medidas muy liberales en lo económico, sin embargo eran dictaduras en lo social. Es famoso el ejemplo de Pinochet, pero sin remontarnos mucho en la historia podemos observar lo que sucede en las llamadas “Zonas de libre producción” en países como China o Filipinas, paraísos de economía liberal donde negarse a hacer horas extras es motivo de despido y tratar de crear un sindicato una forma de desaparecer para siempre.

En cualquier debate lógico, sería imposible que se mantuviera durante mucho tiempo el argumento de que el liberalismo y la democracia tengan que ir, necesariamente, de la mano. Sin embargo, me parece sintomático, lo habitual es que en una discusión con un liberal este argumento se resista a desaparecer. Como si fuera una cuestión de fé religiosa, la lógica y la evidencia se quedan atrás frente a la fuerte convicción de estar en lo correcto y de que el contrario está equivocado.

En realidad, este principio no es básico para el liberalismo. Los que defienden esta tesis podrían estar equivocados y el liberalismo seguir estando acertado. Pero, teniendo en cuenta que es un asunto que raras veces no aparece en cualquier debate con un liberal, me ha parecido importante reseñarlo. Al fin y al cabo, existen dos mundos posibles. En uno es imposible que en una sociedad en la que existe un alto grado de libertad de mercado sea dictatorial, en otro sí es posible. En uno Filipinas es uno de los países más democráticos del mundo mientras que la Europa Occidental era una dictadura hace unos años y ahora, lentamente, se está volviendo cada vez más democrática. En el otro mundo posible, no existe ninguna relación entre mayor liberalismo y mayor democracia.

EL DOGMA DEL DIVINO DESARROLLO: Se supone que el liberalismo es la forma más eficaz de crear riqueza y, por lo tanto, la mejor forma de alcanzar un desarrollo rápido y sostenido. Y cuanto más salvaje sea tal liberalismo, más rápidamente se desarrollará el país beneficiado. En cambio, cuanto más controlado esté un mercado, menos posibilidades de desarrollo existen. Se supone también que esto viene demostrado por la historia.

Claro, ahora toca preguntarse ¿qué historia? Porque en la historia que conozco yo, los ejemplos de países que se hayan industrializarse mediante el liberalismo pueden contarse con los dedos de una mano. En cambio, los ejemplos de países que se han industrializado mediante prácticas de tipo proteccionista y/o de planificación económica son infinitos: Japón (dos veces), EEUU, Prusia y luego Alemania (dos veces), Francia, España, URSS… De hecho, todas las grandes economías capitalistas han recurrido a la planificación económica en tiempos de guerra ¿por qué recurren a formas económicas que, supuestamente, son menos eficaces precisamente cuando más necesitan que su economía sea lo más eficiente posible? ¿tan tontos son… todos?

Los defensores del liberalismo afirman que estos países se industrializaron gracias a aquello de liberal que tenían y los países que recurriendo al liberalismo se arruinaron (Bolivia, Chile, Polonia…) ha sido a causa de aquello de liberalismo que les faltaba. Al fin y al cabo, no existe el proteccionismo perfecto ni el liberalismo impecable… ¿o sí?

Existe un ejemplo que todavía no he encontrado a ningún liberal que me conteste adecuadamente.

La URSS pasó en unas pocas décadas de ser el país más atrasado de Europa a convertirse en la principal potencia del continente. El antiliberalismo de la planificación económica soviética es tan patente que nadie puede recurrir a ningún pequeño gesto liberal para achacarle la industrialización más rápida de toda la historia.

Ante esto, por un lado, se habla de los enormes recursos de todo un país-continente como es Rusia. Pero se supone que un sistema antiliberal dificulta el crecimiento y es difícil imaginar uno más antiliberal que el de la URSS de los planes quinquenales. Sin embargo, insisto, la URSS ha vivido el desarrollo industrial más acelerado de toda la historia de la humanidad y tenía el modelo más antiliberal imaginable (supuestamente, el más erróneo a la hora de desarrollar un país)

Realmente ¿tan importante es la abundancia de recursos que consiguen el mayor éxito con la peor política? entonces ¿por qué los países con más recursos son hoy, generalmente, los más pobres?

El otro argumento que se utiliza mucho no merece más que un párrafo rápido. Se habla de la población soviética esclavizada. Pero esto no tiene nada que ver con el asunto en discusión, que es sobre la eficacia del liberalismo. Una población forzada a trabajar se vuelve menos eficaz y la dictadura soviética fue horrible (jamás lo negaré) pero su innegable violencia no fue la causante de la industrialización, en la misma medida que otros países que sufren crueles dictaduras se mantienen en la pobreza. Por otra parte, tal y como hablamos en el apartado sobre la Santísima Libertad, es posible mantener políticas económicas no liberales, o incluso anti-liberales sin que ello implique ninguna dictadura. Si el que diga que la URSS es un ejemplo de desarrollo está defendiendo dictadura soviética, el que se admire ante el Coliseo está defendiendo el esclavismo.

Por mi parte, considero que existen dos mundos posibles. En uno la URSS jamás se industrializó. En el otro, están equivocadas las tesis liberales que sostienen que el desarrollo sólo se logra mediante el libre mercado.

EL SAGRADO REAJUSTE: De vez en cuando, las rigideces del mercado provocan crisis en las cuales, es positivo, las empresas más ineficaces se hunden, produciéndose una purga general de la economía. No es bueno, por lo tanto, inmiscuirse en el libre mercado ayudando a las empresas menos eficaces ya que se premiaría su baja eficiencia. Ante la crisis tan sólo hay que sentarse a esperar que el mercado limpie a las empresas ineficaces y vuelta a empezar.

Esta tesis me parece la más cruel del liberalismo. Se están obviando todo el sufrimiento que provocan las crisis. ¿Realmente es necesario pasar por ello?

Aun suponiendo que el resto de principios liberales fueran acertados ¿merece la pena sostener un sistema que cada pocas décadas nos obliga a entrar en un ciclo desastroso en el que millones de personas son arrojadas a la desesperación? ¿No sería preferible buscar un modelo que no produzca crisis tan profundas como las del liberalismo? ¿Aunque sea a costa de un crecimiento menor en las épocas de bonanza?

Por otra parte, encima, resulta que el postulado principal no es correcto. Las crisis, raramente están provocadas por las rigideces del mercado sino que, cuando no intervienen causas externas, normalmente son producidas por burbujas que estallan. Burbujas que sólo pueden tener una causa, baja regulación. Liberalismo.

Por muchas “rigideces” de las que hablen los liberales, lo cierto es que la actual crisis la han predicho los antiliberales, mientras que los principales liberales afirmaban que era imposible. Entre dos mundos posibles, en uno el liberalismo está acertado y seguimos viviendo en una bonanza infinita e interminable. En el otro, el liberalismo no es correcto y hemos entrado en crisis desde hace un año.

LA BENDITA REDESTRIBUCIÓN DE RIQUEZA DE ARRIBA A ABAJO: Las medidas liberales, generalmente, vienen acompañadas por un aumento en la brecha que separa a ricos y pobres. No debe preocuparnos, ya que es importante que los ricos sean más ricos porque así su riqueza generará más riqueza y eso nos hará más ricos a todos. El pobre que se queja de que el rico es muy rico, en realidad es un envidioso ¿qué más le da que el rico sea más rico si él también va a ser menos pobre gracias a ello?

Durante las últimas décadas hemos vivido un crecimiento económico que, sin embargo, ha producido la primera generación de europeos que vive peor que sus padres desde la guerra mundial. Mientras tanto, las grandes fortunas se han multiplicado, y (seguimos en Europa) la diferencia entre el 5% más rico y el otro 95% es más alta hoy de lo que ha sido, posiblemente, desde la Revolución Francesa.

Y, sin embargo, la prosperidad europea siempre se había basado en su fuerte mercado interno (ahora amenazado por la caída del poder adquisitivo de los europeos). En contra de lo que sostienen las tesis liberales, cuando los ricos tienen dinero, este no fluye hacia abajo. Porque sus compras no tienen gran incidencia en el consumo ni en la producción (una camisa diez veces más cara no produce diez veces más puestos de trabajo). Y porque el rico acumula poder y busca el monopolio de sus empresas, buscando concentrar la riqueza en cada vez menos manos. En un sistema liberal, el rico es cada vez más rico, pero no porque exista un crecimiento económico (puede existir o no) sino porque le quita esa riqueza al pobre. Por eso, en un sistema liberal, el rico es cada vez más rico tanto en época de crecimiento como de crisis.

En cambio, en un sistema que coloque más riqueza en manos de los pobres, sí que se produce un movimiento de riqueza. Sus compras sí tienen una repercusión importante sobre la economía (si diez pobres pueden comprarse una camisa y antes no, se podrán fabricar diez camisas más y eso generará más puestos de trabajo). Es por esto que los impuestos deberían caer cada vez más sobre los más ricos, tal y como ha sido tradicional en Europa y no cada vez más sobre los más pobres como ha ido sucediendo durante las últimas décadas.

EL DOGMA DE LA SAGRADA INAGOTABILIDAD DE LOS RECURSOS: Al igual que las demás teorías desarrolladas principalmente en el sXIX, el liberalismo confía en que los recursos son inagotables. O, para ser más exactos, en que la tecnología podrá encontrar formas de solucionar los problemas que produzcan la escasez de recursos.

Las evidencias sobre cambio climático y agotamiento del planeta Tierra son tan evidentes que no quisiera discutirlas aquí, aunque muchos liberales no estén de acuerdo. Pero este artículo ya me está quedando demasiado largo así que vamos a asumir que hablamos con aquellos liberales que sí reconocen que nuestro actual ritmo de destrucción de recursos es insostenible. Tal y como la inmensa mayoría del mundo científico está advirtiendo.

Seguramente, la humanidad sobrevivirá a la crisis ecológica que se nos viene encima, desarrollando nuevas tecnologías. “No pasa nada” dirá un liberal. Cuando la crisis esté sobre nosotros, a las empresas no les quedará más remedio que adaptarse y avanzar hacia formas tecnológicas más sostenibles. Pero, cabe preguntarse ¿y no sería más inteligente empezar a cambiar AHORA para que la crisis sea lo menor posible?

Por otra parte, cabe preguntarse cómo el mercado podrá solucionar la crisis. Quiero decir, estoy seguro de que, como dicen los liberales, cuando la crisis esté encima, las empresas acabaran adaptándose. Pero no por el mercado, sino porque la presión social obligará a los gobiernos a legislar duramente. En otras palabras, por procedimientos antiliberales.

La ecología no cabe en un discurso liberal. Simplemente no se puede implementar. Sólo una gran conciencia ecológica en los compradores podría premiar a las empresas más ecologistas… pero las empresas “más ecologistas” descubrirían rápido que sale muchísimo más barato invertir en marketing que en productos más ecológicos. En un sistema liberal, aquella empresa que invierta realmente en hacer más ecológica su producción se encontrará en desventaja. Desventaja frente a la empresa que invierta menos en ecología pero más en explicarle a los compradores lo ecológicos que son. Es lo mismo que sucede hoy en día con respecto a la calidad.

Sólo existe una forma de impedir que algo como esto suceda. Crear organismos oficiales que comprueben que las supuestas ventajas ecológicas son realmente ventajas y no puro aire destinado a crear una falsa imagen de ecologismo. Deben ser organismos oficiales públicos o nos encontraremos con los mismos problemas que han provocado las auditorías privadas en el mercado financiero.

Además, es necesario crear leyes que obliguen a las empresas a realizar esfuerzos con respecto al medio ambiente. Y es necesario crear estados fuertes que puedan hacer cumplir dichas leyes.

El liberalismo no puede impedir el crack ambiental que se nos viene encima. Y el liberalismo tampoco podrá sacarnos de él.

EL MITO DEL BUEN EGOISTA: Siguiendo los postulados de Adam Smith el egoísmo económico es bueno, ya que al buscar lo mejor para uno mismo, cada individuo está buscando lo mejor para toda la sociedad. (Dentro de unos límites razonables, claro, sólo unos pocos liberales defenderían que fuera positiva la acción de un estafador, por ejemplo).

Sin embargo, el egoísmo individual, incluso el económico, no siempre beneficia a toda la sociedad. Un crecimiento desmesurado de las empresas, destruyendo empresas más pequeñas (y puestos de trabajo) por el camino casi nunca es positivo. El egoísmo de directivos que planifican su gestión pensando en su futuro personal y no en las empresas que administran tampoco suele serlo. Se han dado demasiados casos de directivos que han llevado empresas a serios problemas de sostenibilidad sabiendo que cuando todo estallara ellos estarían, forrados, muy lejos de allí.

Por otra parte, durante los últimos años hemos observado claramente como los grandes directivos han aumentado sus sueldos exponencialmente… sacando ese dinero del resultado de despedir trabajadores. ¿Realmente son tan eficaces para la empresa esos directivos que para poder pagarlos la empresa debe renunciar a la fuerza productiva de cientos o miles de trabajadores? Me resulta difícil creerlo.

¿Y qué sucede si no miramos tan alto? ¿es positivo el egoísmo individual de los trabajadores? ¿Es positivo el egoísmo que empujó a millones de comerciales estadounidenses a ofrecer hipotecas a personas que no podrían pagarlas sabiendo que, en cualquier caso, ellos cobrarían su comisión? ¿Es positivo el egoísmo del empleado de banca al que no le importa que su entidad pierda clientes a cambio de conseguir cumplir unos objetivos absurdos pero muy bien renumerados?

Existen dos mundos posibles. En uno el egoísmo individual nos hace a todos más ricos. En otro vivimos en una crisis provocada, entre otros motivos, por el desmesurado egoísmo individual de aquellos que han manejado los bancos y las empresas constructoras.

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El post completo lo pueden leer acá y para más información acerca del neoliberalismo y sus implicancias pueden recorrer el archivo del blog acá.

Imagen: http://www.correodelsur.ch

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viernes, agosto 21, 2009

Sbatella la clava en el ángulo



El ex jefe de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, José Sbatella, da en Lado Salvaje una visión muy interesante sobre el negocio del fútbol al cual relaciona con la monopolización del cable por parte del grupo Clarín e incluso con la distribución del ingreso.

La entrevista fue muy jugosa y para fines de este post resalto este momento en el cual se refiere a un tema con el que venimos insistiendo hace rato en el blog: la atroz concentración económica que por su propia esencia fija límites a las políticas de distribución del ingreso. Esto se refleja en grandes empresas (monopolios, oligopolios) que generan inflación y está íntimamente ligado con el debate de cómo luchar contra la pobreza. Recomiendo la vean de punta a punta ya que es de lo más claro que hay para entender qué pasa con el fútbol en el país, aquí dejo una transcripción sobre uno de los planteos de Sbatella que me parecieron más interesantes:
Sietecase:-¿por qué está fuera del gobierno?

Sbatella:- Tiene que ver con una visión que de alguna manera sigue en discusión sobre cómo se ataca la problemática de la concentración económica en Argentina que recién se agudiza cuando el mercado argentino después de 5 años de recuperación económica llega al punto en donde empieza la distribución del ingreso a jugar como una variable fuerte.

Cuando se llega a un dígito de desocupación se recompone un escenario que después de 30 años no estaba. Ese escenario de un dígito de desocupación habilita la disputa en las paritarias, del ingreso. Esa distribución del ingreso en Argentina siempre fue fácil cuando hay 200 grupos económicos incluso fusionados entre ellos que fijan los precios. Y esa discusión en la Argentina tenía dos visiones para mi y todavía están latente: una es que con los grupos económicos hay que negociar, con los que mandan en cada cadena de valor -que son 4 o 5, a veces una, la mayoría son dos empresas- esos disciplinarían al resto. Esa es la visión que se impuso en el gobierno.

Montenegro:-Esa es la visión de Guillermo Moreno: en vez de aplicar la ley vamos y arreglamos con 3 o 4 y disciplinamos al resto de los operadores.. favorecés la concentración pero bueno...

Sbatella:-Lo que pasa es que esa visión para mi era no inocente, en un período donde hay respaldo político de origen eso funciona como un.. como los acuerdos de precios que fueron en 2006. Cuando llegamos a una situación donde se empieza a atacar la tasa de ganancia de las empresas, las empresas van a los precios. Y se hacen esos acuerdos y el Estado -mi posición sigue siendo la misma- el Estado heredado de los 90s se quedó sin instrumentos -no estaban más los inspectores, no estaba más el seguimiento de precios que podía hacer Gelbard por ejemplo años atrás- y había dos instrumentos: defensa del consumidor y defensa de la competencia que estaban totalmente inutilizados porque el desmantelamiento del Estado los había desarmado y la única posibilidad era jerarquizar esos organismos para la lucha institucional porque con los grupos económicos acostumbrados a la legalidad internacional, lo único que puede aparecerle es la legalidad institucional que le garantice que se va el funcionario y sigue la problemática. Yo veía que el teléfono y gritando por teléfono me parecía una inocencia con el poder: han echado gobiernos, lo han echado a Alfonsín.

Montenegro:-Y además digamos que la defensa de la competencia y del consumidor en EEUU y Europa tiene una relevancia en la agenda económica.. es el principal instrumento en las sociedades desarrolladas. Las comisiones de defensa de la competencia en EEUU obligan a desmembrar empresas en 4, en 5, obligan a vender, frenan fusiones multimillonarias.. es un instrumento muy importante del capitalismo.
Es evidente que en tanto no se haga nada en pos de desconcentrar la economía la distribución del ingreso será fuertemente limitada y será casi imposible llevar más allá las políticas de inclusión y desde esa óptica es absolutamente necesario hacer lo que se está llevando a cabo con el fútbol a otros ámbitos.

La verdad que el autor de este blog no es muy futbolero que digamos, pero vivimos en Argentina y acá el fútbol es pasión de multitudes y de ahí que personalmente esté totalmente de acuerdo con la decisión del Gobierno de desarmar el monopolio que llegó a tomar medidas tan disparatadas -esto lo había hablado con mucha gente y no encontré opinión a favor de lo que hacía Clarín- como apropiarse de los goles, transmisiones donde sólo se filmaba a la tribuna, retraso de segundos en la transmisión del video para que el audio de la radio no cuadre con el del video y similares.

Por último, vale la pena rescatar en un momento en el que Grupo Clarín censura videos y cierra blogs las palabras de la Presidente acerca de los secuestros:



Saludos
D.F.

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miércoles, agosto 19, 2009

Fea la actitud Diego



Ayer Página/12 había publicado una columna del ex candidato por el Encuentro para la victoria Gabriel Fuks en la que realizó un interesante análisis y autocrítica del espacio que integra. En él afirmaba entre otras cosas que

Nuestros jefes legislativos” votaron presupuestos con endeudamientos. Apoyaron la ley de seguridad sin participación social ni audiencia pública que parió a Jorge “Fino” Palacios como jefe policial. No olvidamos cierta connivencia para evitar la convocatoria a elecciones comunales y otras actitudes que cuestionamos y nunca escucharon. Seguro son éstas algunas de las causas que determinaron el deterioro sufrido por nuestra fuerza.
Hoy el Jefe del bloque de legisladores del Frente para la Victoria, Diego Kravetz, respondió en el mismo medio a la nota de Fuks. Llama la atención la respuesta de Kravetz. En lugar de responder a los cuestionamientos principales planteados por Gabriel Fuks respondió en un tono ciertamente soberbio atacando al Senador Daniel Filmus (que para quien escribe es uno de los mejores cuadros del Gobierno). Aquí la respuesta (el resaltado en negritas corre por cuenta de quien escribe estas líneas):
Es difícil ser opositor. Pero mucho más difícil es pretender ser líder de un espacio en la ciudad y vivir jugando a las escondidas. Daniel Filmus siempre se esconde. Lo hizo cuando no quiso ser el candidato del kirchnerismo el 28 de junio y le regaló la ciudad a Pino Solanas y lo hace ahora, al mandar a hablar a Gabriel Fuks en vez de dar la cara él, que claramente es el padre de la gran derrota.

Es difícil ser opositor. Fuks tal vez no lo sepa porque su candidatura sirvió únicamente para completar listas de la mitad para abajo. Por eso opina de una Legislatura que no conoce. Si alguna vez le tocara ocupar una banca, podría entender que enfrentar a Macri, evitar la privatización del Estado y ponerle límites a una gestión improvisada y torpe no es sólo una serie de enunciados, y mucho menos en una inferioridad numérica tan notable como en los últimos años.

Me opuse –y de hecho, denuncié– a muchos proyectos oscuros de la gestión macrista. Frené el millonario contrato de recolección de residuos que incumplía la Ley de Basura Cero. Impedí el tratamiento de iniciativas que habrían sido críticas no sólo para los vecinos que hoy viven en la ciudad, sino para las generaciones por venir. Lo hice porque para eso estoy.

También acompañé algunas propuestas del gobierno sin las cuales les habría sido imposible administrar la ciudad. Con modificaciones, con acuerdos claros y de cara a la sociedad, pero voté. Repito: no hay forma de gestionar sin un puñado de normas esenciales. Es fácil la política de café para los que no tienen que darles explicaciones a los porteños. Yo prefiero fiscalizar obsesivamente cada letra de Macri, pero sin esa mezquindad barata de apostar a que le vaya peor de lo que por su propia inutilidad le va.

Si el kirchnerismo hubiera tenido un mejor candidato, tendría más diputados. Filmus no contuvo a los propios ni sedujo a los otros porque –entre otras cosas– prefirió a los Fuks antes que a dirigentes sociales o a figuras de la cultura y el deporte.

El senador que hoy quiere liderar el distrito medía menos de tres puntos cuando nos hicimos cargo de su campaña aquellos a quienes hoy mira de reojo. Dejamos fuera de la segunda vuelta a Jorge Telerman, le armamos actos en los que los vecinos y militantes no sabían ni cómo se escribía su apellido y le construimos un discurso progresista a quien fuera el director de Educación de Carlos Grosso. Lo hicimos crecer 20 puntos.

Llama la atención que pudiendo haber dado cátedra desde sus inicios en los alrededores de Carlos Menem, estos personajes aparezcan recién ahora para ganarse un lugar a fuerza de denuncias tan chiquitas como lo que hicieron en la política en todos estos años.
La verdad sorprende la actitud de Kravetz, Más allá de las diferencias que se puedan tener el argumento ad hominem no responde a lo planteado por Fuks y pareciera en base a esta columna que la única causa de la mala performance del EPV en las últimas elecciones fue externa, la culpa es de los demás. El ninguneo a través de frases como "Fuks tal vez no lo sepa porque su candidatura sirvió únicamente para completar listas de la mitad para abajo" parece cuando menos inapropiado para el jefe de la bancada y el planteo de que "Dejamos fuera de la segunda vuelta a Jorge Telerman", teniendo en cuenta que la estrategia en 2007 terminó con Macri gobernando la ciudad, deja la sensación de que no sólo no hay autocrítica sino incluso una reivindicación de lo actuado.

La autocrítica es un paso necesario para poder corregir errores que de otra manera son susceptibles de ser repetidos. Sería interesante plantear el debate acerca de cómo se sigue minimizando las chicanas porque la única forma de que en 2011 haya chances de sacar al nefasto gobierno del PRO es armando en base a las coincidencias un frente unificado de la centroizquierda en la ciudad. Ojalá Kravetz, a quien a pesar de todo le tenemos cierta estima, relea lo planteado por Fuks ya que hay temas puntuales que ameritan detenerse en ellos (Ley de seguridad, presupuesto con endeudamiento, comunas, etc).

Es necesario discutir en serio qué es lo que está fallando en la oposición progresista al PRO ya que cuesta entender cómo un gobierno como el de Macri, que no sólo hace aguas en todas las áreas menos bacheo y cartelitos amarillos sino que impulsa políticas nefastas como las que venimos enunciando desde este espacio, pueda salirse con la suya hasta nombrando como Jefe de policía a un tipo con los antecedentes de Palacios (entre muchísimas otras cuestiones).

Saludos
D.F.
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Los familiares repudian a Macri por la designación de Fino Palacios


Y sí, es una falta de respeto y consideración nombrar como jefe de policía a un tipo con estos antecedentes cuando acá murió tanta gente en el atentado que quedó impune. Es interesante ver cómo el instrumento musical de viento titula la cobertura del acto ya que en las "duras críticas" sólo figuran D'Elía y Lubertino y del nombramiento tan cuestionado de Palacios apenas hay una mención por el final de la noticia. Pero bueno, amigos son los amigos.

Saludos
D.F.

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martes, agosto 18, 2009

Como todo partido político tienen sus militantes


Por el chori y la coca los militantes arreados por el partido político cuyo nombre está prohibido decir anduvieron por la ciudad de Buenos Aires haciendo lo que ven en la imagen. O mejor dicho: lo que no ven. Porque detrás de esa pintura negra había publicidad de Miradas al Sur promocionando la tapa del 16 de agosto pasado en la que se mencionaba al jefe del partido político cuyo título era: "Héctor Magnetto: El jefe del monopolio".



Cuando Facundo sacó estas fotos en la 9 de Julio, que pueden ver en su post, quiso también sacarle a los militantes quienes estaban siendo supervisados por otros 3 hombres; sin embargo de muy malas maneras lo invitaron a retirarse ya que de estas cosas no se puede hablar y tuvo que volver luego a registrar la obra terminada.

Evidentemente el partido del instrumento musical de viento semejante a la trompeta es coherente en su lucha contra la libertad de expresión y no sólo envía a sus palabricidas a recorrer la internet sino que ahora parece que también detentan el copyright de las paredes. Por supuesto, esto no salió en ningún diario y es por eso que desde acá felicitamos a Facundo por registrar el hecho.

Saludos
D.F.

Imagenes: http://www.psychedelic.com.ar

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La estrategia de Carrió



En la edición de hoy de Página/12 Sebastian Abrevaya escribió una nota en la que explica la estrategia de Carrió luego de haber sido derrotada por paliza en la Capital Federal. Sin embargo aquí Soleeeedá logró explicar exactamente lo mismo de manera sublime con el video que abre el post en el cual Groucho nos canta la posta posta. Ay ay ay, esta oposición cachivache no tiene remedio.

Saludos
D.F.

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lunes, agosto 17, 2009

El empleo y los derechos ciudadanos



Ayer Crítica publicó un artículo de Duhalde en el cual expresa su convicción de que la Renta de Inclusión Social es hoy un avance tan gigantesco como lo fue, en su momento, el voto secreto y universal. Y abiertamente a contramano de esta idea este post de Martín plantea que cuando se sostiene que “desde lo político” deben articularse medidas para “evitar la desigualdad económica”, se comete un desatino.

Para poder profundizar sobre lo esgrimido por Duhalde y repensar los desafíos del mundo moderno me pareció interesante sacar a flote algunos fragmentos del libro El conflicto social moderno: ensayo sobre la política de la libertad del sociólogo liberal Ralf Dahrendorf en el cual analiza los avances en derechos civiles, políticos y sociales en los últimos siglos y plantea los nuevos desafíos del mundo moderno en el cual cada vez más personas quedan excluidas de los derechos formalmente establecidos debido a que los cambios en los modos de producción logran que se produzca lo mismo con menor empleo. Como son capítulos largos hago un recorrido por el eje que creo relevante en este debate y lamentablemente no está disponible este libro para leer online(*):

Cuando los derechos generales de ciudadanía se han hecho depender de que las personas se integren o no en las relaciones privadas de empleo, éstas han perdido su carácter privado y fundamentalmente voluntario. El trabajo se convierte en trabajo forzado de un modo indirecto, aunque compulsivo (...) los derechos de ciudadanía no son condicionales sino categóricos. Lo que ofrece la ciiudadanía no depende de la buena disposición de la gente a pagar un precio en el terreno privado. La ciudadanía no puede ser objeto de comercio.

(...)Emergen nuevas barreras de titularidades que puede no tengan la fuerza vinculante de la ley pero que constituyen, a pesar de ello, sólidos obstáculos en el camino de que todos tengan plenos derechos ciudadanos. Tales obstáculos incluyen tanto los ingresos reales como la discriminación social, las barreras que se oponen a la movilidad y la participación. (...) El conflicto social moderno se centra en el ataque de las desigualdades que restringen la plena participación ciudadana por medios sociales, políticos o económicos y en el establecimiento de las titularidades que constituyen un estatus de ciudadanía rico y pleno.

El punto más débil de los derechos civiles es que las leyes que se encarnan pueden estar sesgadas. Se pretende que sean las reglas del juego, pero algunas reglas de juego benefician a una parte más que a la otra. El contrato de trabajo es un ejemplo obvio: ¿qué significado puede tener la frase "libre e igual" si una de las partes necesita trabajar para sobrevivir mientras que la otra puede seleccionar y elegir, contratar y explotar?

(...)Hay signos de una cierta disociación entre el crecimiento económico y el empleo. Por tanto, una política de pleno empleo tendría que ser de naturaleza diferente. Esto no quiere decir que no haya suficientes puestos de trabajo sino que la distribución del trabajo se ha convertido en un problema en sí misma y también que probablemente no hay empleos cuyos salarios alcancen lo que se ha asociado con un nivel de vida decente. Las causas más inmediatas de esta situación puede que sean técnicas. El proceso de inventar máquinas que ahorren trabajo dura muchas décadas. Sin embargo, las razones más profundas de lo que parece ser escasez de empleos son sociales. Los nuevos inventos se aplican por razones de coste y de fiabilidad, y esto, a su vez, se relaciona con la defensa de los salarios reales por las organizaciones laborales, apoyadas a veces por la legislación (...) Los cambios que se han producido en la naturaleza del trabajo han sido profundos y han afectado a las vidas de los individuos y a las estructuras sociales. En la actualidad el trabajo ya no es la solución obvia a los problemas sociales sino parte del problema mismo.

Porque de hecho las sociedades modernas, basadas en el trabajo y en la ética de la ocupación y productividad crecientes, han logrado generar un mundo que incrementa la producción en función de los mercados pero cada vez con menos trabajo. Los empleos son los billetes de entrada que permiten acceder al mundo de las provisiones, determinando así, conforme a los ingresos de la gente, su posición social, su autoestima y la manera de organizar sus propias vidas individuales y familiares (...) De hecho, el trabajo se ha convertido en un privilegio, en lugar de en una carga. Pocos describirían hoy a los grupos de estatus más elevado como una clase ociosa; al contrario, constituyen una clase de "adictos al trabajo". Una buena parte de sus miembros se está siempre quejando de no conocer la diferencia entre los días laborables y los festivos, y de no haberse tomado unas vacaciones en varios años; pero, de hecho, tales quejas son otra forma de consumo manifiesto, de mostrar la nueva riqueza del trabajo.

Los economistas coinciden en líneas generales en que los países desarrollados, y más concretamente los de la OCDE, entre 1870 y 1970 han multiplicado por diez la productividad total, en tanto el porcentaje de horas trabajadas por año y persona se ha reducido a la mitad. El hecho de producir más con menos trabajo o menor esfuerzo significa también que el trabajo ha llegado a ser escaso, y consiguientemente muchos pueden quedar fuera de este mercado sin que su desempleo afecte a las funciones fundamentales de la economía.

Se logró hace mucho tiempo mantener una alta productividad en la agricultura con un bajo nivel de ocupación; se ha realizado recientemente en la industria la misma tendencia y resultados a la par que la renta industrial continúa aumentando, y se ha incrementado un sector terciario de actividades y servicios, todavía capaz de aumentar en tanto queden sin satisfacer gustos nuevos y demandas diferentes. Pero se ha renunciado definitivamente al pleno empleo, y se considera natural una tasa de desempleo en torno al 10 por 100.

Para reducir el desempleo, o para luchar por el pleno empleo, hay, en estos países ricos, que recurrir a crear, o seguir creando, puestos de trabajo "periféricos o superfluos". Obviamente, la noción es problemática: ¿Quién tiene que decir si un trabajo es estrictamente necesario o no? Porque, cuando se reducen las ocupaciones en el servicio personal, esto es, el servicio doméstico, aparecen los mismos empleos en forma de empresas de servicios organizados, bien sean empresas de limpieza, comidas preparadas y servidas a domicilio, etcétera.

Los puestos de trabajo, en cuanto llaves de las oportunidades vitales dentro de la sociedad trabajadora fueron, durante mucho tiempo, no sólamente el billete que permitía entrar en el mundo de las provisiones sino también condición para disfrutar de las titularidades de la ciudadanía. El derecho al voto dependía, por ejemplo, de los impuestos que se pagasen y, más tarde, del hecho de que se fuera o no miembro de determinadas profesiones. Los derechos de ciudadanía social estaban estrechamente ligados al empleo.

He sostenido, al definir la ciudadanía, que el estatus no es el resultado de un contrato comercial y que tampoco es negociable. Por tanto, la separación de la ciudadanía de la ocupación fue un progreso, por mucho que quienes controlan el mundo del trabajo deseen dejarla sin efecto. Sin embargo, el partido de las titularidades cometió un error cuando aspiró a implantar el derecho al trabajo. Se trata de una frase vacía o de una mala utilización de la palabra "derecho". Puede ser deseable que todos encuentren trabajo, y los políticos deben comprometerse en ese sentido, pero ningún juez puede obligar a un patrono a emplear a un desempleado. Además, el empleo por el empleo es una receta para la ineficacia económica. En términos de libertad, es más importante implantar el derecho a no trabajar, de manera que los gobiernos no puedan obligar a la gente a ligarse a, o a depender de algo que no quiere.

A pesar de todo, el desempleo duradero y persistente plantea cuestiones relacionadas con las titularidades. Desde el momento en que el acceso a los mercados y, por tanto, a las provisiones, depende del empleo, el desempleo significa que se niega el acceso a los mismos y esto es cierto incluso en el caso de que la gente pueda vivir del subsidio de desempleo. En Europa ha comenzado a entablarse un debate entre la proresiva disociación del trabajo y la ciudadanía: hay quienes contemplan a la liberación del empleo como un paso necesario en el proceso hacia la emancipación. En los Estados Unidos, autores radicales incluso mantienen el punto de vista opuesto y sostienen que el trabajo, junto con las relaciones de poder y de dependencia que las acompañan, es un requisito de la civilización. El debate vuelve sobre temas antiguos y resulta tópico precisamente a causa de los cambios producidos en el mundo del trabajo. Sin embargo, tiene poca importancia desde el punto de vista de los que están sin empleo.
Es un planteo interesante el de Dahrendorf ya que es evidente que los empleos determinan quiénes poseen efectivamente derechos ciudadanos y quiénes no. Teniendo en cuenta el proceso que venimos atravesando en el mundo moderno creo que vale la pena reflexionar acerca de cómo garantizar derechos sociales plenos para todos más allá de si accede a un empleo o no. A los que les interese el tema les recomiendo consigan el libro ya que es mucho más rico lo argumentado y expresado por Dahrendorf del recorte en el cual enfocamos en este post.

Saludos
D.F.

Imagen: http://www.jornada.unam.mx

(*)Algunos párrafos fueron tomados de este artículo de Artehistoria y los demás de Dahrendorf, Ralf : Conflicto social moderno, Madrid Mondadori España, cop. 1990.- Biblioteca Mondadori 13 - ISBN: 84-397-1740
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sábado, agosto 15, 2009

La libertad de expresión en la red


Hoy anduvimos por el programa Rebeldes Stereotipos (sábados de 15 a 17hs por FM La Tribu) charlando acerca de las amenazas a la libertad de expresión en la red. Desde ya el agradecimiento al equipo del programa por darle difusión al tema de la censura a ¿Qué te pasa Clarín? y a los videos de youtube por parte del instrumento musical de viento semejante a la trompeta. De paso aprovecho también para postear la editorial publicada en el suplemento Ni a Palos! de Miradas al Sur el domingo pasado.

La libertad de expresión en la red

La declaración universal de Derechos humanos, de rango constitucional, establece en su artículo 19 que "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Este derecho fundamental es ejercido por millones de personas gracias a la revolución tecnológica y comunicacional que implica internet.

¿Por qué es tan importante lo que implica internet en lo referente a las comunicaciones? Básicamente porque iguala a emisores y receptores. En internet no hay filtros: no hay editores, no hay anunciantes, no hay jefes ni limitaciones. Cualquier ser humano que quiera expresar una idea -cualquier idea- puede hacerlo en igualdad de condiciones que cualquier empresa.

Esta igualdad implica además que hoy la información puede circular y llegar a las personas por más que los medios de comunicación opten por no darle difusión. De eso se tratan los blogs: cada persona es un medio de comunicación enlazado con otros con los cuales conforma una red alternativa a través de la cual las ideas y opiniones fluyen sin restricción alguna por canales que están al margen de los medios tradicionales.

Sin embargo el hecho de que cualquier ciudadano pueda expresarse libremente es un problema cada día mayor para los grandes grupos concentrados de la información: a medida que más y más gente se suma a esta red alternativa, enlazándose con medios y periodistas a lo largo y ancho de todo el país, mayor es el alcance de lo publicado y esto les quita el poder de controlar la agenda informativa ya que, al existir fuentes alternativas de información, la visión impuesta por estas empresas es contrastada con otras campanas que, de no existir internet, no tendrían lugar para expresarse. Cada día que pasa el público de los blogs, los lectores, se incrementa.

¿Por qué pasa esto? En principio porque los medios tradicionales funcionan bajo una lógica estrictamente unidireccional: son sólo emisores y eligen qué se publica y qué no sin tener que rendir cuentas ante nadie por ello. Internamente, como empresas que son, hay una jerarquía vertical que dicta la línea editorial y los periodistas que trabajan en estas empresas deben amoldarse a lo que los dueños de estas empresas exijan de ellos. Si no lo hicieran así serían despedidos ya que la libertad de prensa, a diferencia de la creencia instalada en el sentido común de la sociedad, es para los dueños de los medios, no para los periodistas.

En internet cada persona es dueña de su medio de comunicación y, como tal, marca su propia agenda a medida de sus intereses y conocimientos. Los blogs a diferencia de los medios tradicionales son multidireccionales. Funcionan como una especie de discusión colectiva en la que cada quien se nutre de lo publicado por los demás para complementar lo publicado. Además el blog da la posibilidad de responder, de profundizar y de rebatir sin restricciones.

Pero toda esta libertad de la que disponemos está en riesgo. Los grandes medios de comunicación están fuertemente concentrados ya que hoy por hoy quien tiene un diario puede tener además radios, canales de televisión, accesos a internet, operadores de cable, imprentas, agencias de noticias y esto, sumado a otros rubros, les otorga un poder económico y comunicacional enorme en contraste con el poder que tiene un blogger que, en definitiva, es un ciudadano más.

La disputa entre los grandes medios comerciales y los blogs ya empezó a sentirse en internet. Desde mediados de 2007 uno de los grandes grupos mediáticos del país comenzó a perseguir a usuarios de internet que difundieran declaraciones de funcionarios públicos tomadas de sus medios. Esta política implica una forma de censura (no tan) encubierta: amparándose en cuestiones comerciales obligan a los bloggers a sacar de internet información de relevancia pública.

Estos medios se basan en derechos de copyright sobre las noticias, pero los mismos están exceptuados por la ley 11.723 que establece el régimen legal de propiedad intelectual ya que en sus artículos 27 y 28 expresamente plantea que está "exceptuada la publicación de información periodística" y que "las noticias de interés general pueden ser utilizadas, transmitidas o retransmitidas, con la referencia a la fuente como único requisito". A pesar de ser tan clara la ley, ellos siguen amparándose en ese argumento falaz para impedir que ciertas informaciones lleguen al público.

Pero ahora estas empresas están dando un paso importante en cuanto al control de lo que se puede o no decir en la red: amparándose otra vez en argumentos comerciales, intimaron judicialmente a los autores de ¿Qué te pasa Clarín? a cerrar su blog. ¿Qué te pasa Clarín? es un blog colectivo sin fines de lucro orientado a exponer la manipulación que la empresa ejerce sobre la información en el día a día. La argucia leguleya en la que se amparan para embatir judicialmente contra este blog es la usurpación de marca. De más está decir que el nombre de dicho blog está inspirado en la frase que pronunciara el ex-presidente Néstor Kirchner en medio del conflicto agropecuario y no en la marca.

La libertad de expresión y de prensa en internet está siendo atacada y cercenada por los mismos que de la boca para afuera en sus medios dicen defenderla. El hecho de que se le esté quitando la voz a los más débiles, quienes ejercen un derecho tan elemental como el de expresarse libremente, debería alertarnos de las nuevas formas de censura (que en el sentido común instalado es ejercida sólo por Estados) a las que estamos expuestos: ya no hacen falta generales cortando negativos ni interventores militares en las radios y diarios. Hoy la censura es ejercida por grupos económicos que abusan de su enorme poderío para perseguir y amedrentar a los que buscamos romper el discurso único a través de otras interpretaciones acerca de la realidad nacional.

Evidentemente la lucha por proteger la libertad de expresión en un nuevo medio como es internet recién empieza ya que apenas estamos tomando conciencia como sociedad acerca de las implicancias que trae aparejadas la democratización de las comunicaciones. No obstante, es una pelea que hay que dar si queremos conservar el único espacio plural y democrático que tenemos al alcance de todos.

Saludos
D.F.

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viernes, agosto 14, 2009

Banalizando la historia



"Yo estudié sociología, enseñé ciencia politica, di clases de derecho constitucional, filosofía, todas las áreas" había dicho exasperada la que señora cuya legitimidad radica en haber salido tercera en la ciudad de Buenos Aires para luego violentarse con los periodistas que la minicimizaban y luego comparar a Cristina con Hitler. Bueno, evidentemente está fallando el sistema educativo ya que olvidarse de lo que fue el latrocinio privatista de Carlo Saúl, el atroz genocidio perpetrado por los militares bajo el mando de los civiles que aún están impunes, los bastones largos de Onganía, los fusilamientos de la revolución libertadora o la década infame (por dar algunos ejemplos) no es algo propio de alguien que ostente tanto academicismo.

Lamentablemente esta señora tan resentida tiene una razón para decir barbaridades como las que abren el post y es la afinidad del modelo por el que aboga con el impuesto por regímenes que ella considera menos malos que la democracia actual (será por eso que también busca "reconciliarse" con los cómplices de aquel régimen objetivamente totalitario).

Por suerte, dada la ley de Goldwin, no puede verbalmente ir más allá de las barbaridades que dijo hasta ahora. No le quedan comparaciones con personajes macabros por hacer, apocalipsis por predecir, ni conflictos por arengar ya que carece de legitimidad para hacerlo (aquí algunas muestras de lo que es capaz de decir esta mujer y aquí una versión para fiacas). Probablemente el tiempo nos de la razón con aquello de que las elecciones pasadas podrían implicar el fin de la coalición de la coalición y quizás por eso la veamos cual estrella fugaz quemando lo que le queda de materia en el cielo mediático.

Así que ni nos molestamos en insultar ni agredir ni mucho menos, simplemente disfrutamos del grotesco espectáculo de la decadencia de alguien a quien le queda muy poco en el firmamento de la política mediática, a pesar de su defensa de las corporaciones mediáticas y todo eso. Ni a ellos les sirve alguien tan resentido e irracional.

Saludos
D.F.

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