domingo, agosto 23, 2009

El liberalismo como religión



Muchas veces hablamos acerca del liberalismo económico en los tiempos que corren y navegando un poco me topé con un excelente post de Tiberio, blogger español, en el que analiza y fulmina los argumentos utilizados por los neoliberales aquí y allá. Está bueno porque ataca al corazón de la doctrina -a la cual ve hoy como una especie de religión- desde el llano y en un lenguaje más que comprensible para cualquiera. Reproduzco aquí una sección del artículo en la que uno por uno analiza los mitos liberales:

DOGMAS LIBERALES:

LA SAGRADA LIBRE COMPETENCIA. En una economía en la que la libre competencia sea perfecta, se supone que el consumidor premiará a las mejores compañías y penalizará a las peores, con lo que las distintas empresas se verán obligadas a competir entre sí para ser cada día más eficientes, vendiendo mejor calidad a menor precio. La empresa pequeña que consiga ofrecer mejor relación calidad/precio que la grande acabará superando a esta. La libre competencia perfecta creará una sociedad meritocrática perfecta.

Este razonamiento tan bonito tiene un error de base fundamental y evidente. Los liberales parten de la base de que el consumidor comprará el producto mejor. En el sentido de que ante dos productos que tengan el mismo precio, el consumidor comprará el que tenga mayor calidad o, entre dos productos de igual calidad, el consumidor comprará el producto que tenga menor precio. Sin embargo, no es así.

A igualdad de precio, el consumidor compra el producto que percibe como de mayor calidad. Y aquí se quiebra la libre competencia. Hace ya mucho tiempo que las grandes empresas han comprendido que es más rentable invertir en publicidad que en calidad. Un producto de muy baja calidad y alto precio puede triunfar (y de hecho, es frecuente que lo haga) si cuenta con una buena campaña publicitaria. La empresa pequeña que guarda una mejor relación calidad/precio no podrá superar jamás a la grande mientras esta tenga mucho más dinero para invertir en publicidad. El afamado libro No Logo de Naomi Kleim muestra claramente como las grandes empresas, de hecho, han dejado de lado la producción para centrarse en la publicidad. Muchas veces, es la misma fábrica la que crea, con la misma calidad, los productos de distintas marcas comerciales, pero su nivel de ventas dependerá mucho más del logo que se incluya en ellos que de su precio.

Luego está, claro, el problema de los monopolios. En cuanto una empresa consiga una situación monopolística, imposibilitará la libre competencia ya que la empresa grande tendrá muchas posibilidades de ahogar a sus rivales sin que estos puedan competir ni con precios ni con calidad (ni con marketing).

Ante este problema, lo cierto es que la mayoría de los liberales estarán de acuerdo en aceptar que es necesario crear leyes que impidan los monopolios. El problema está en que ellos se quedan aquí, sin comprender que en un mundo liberal, estas leyes (aunque existan) no servirían de nada.

No servirían de nada porque el resto de medidas liberales están destinadas a hacer que el estado sea lo más débil posible, mientras que las empresas son lo más poderosas posible. El resultado lógico de estas medidas es encontrarte con estados-David que nada podrán hacer contra las empresas-Goliath. En un mundo ideal y maravilloso, esto no importa, porque las leyes son leyes y punto. Pero en el mundo real, cuando alguien tiene mucho más poder, influencias y dinero que tú, es muy difícil que puedas vencerle ya que dispondrá de hilos de los que tú jamás podrás tirar.

Si las tesis liberales fueran correctas, no habría sitio en el mercado para empresas que tuvieran una pésima relación calidad/precio. Así que existen dos mundos posibles. En uno McDonalds jamás consiguió abrir su segunda franquicia. En el otro el liberalismo no es correcto.

LA SANTÍSIMA LIBERTAD: Los liberales, lógicamente, están a favor de la mayor libertad de mercado posible. La libertad es buena. Cuanta más libertad mejor. Por lo tanto, cuanta más libertad de mercado mejor. Es más, aquellos que queremos poner cortapisas a la libertad de mercado, queremos ponerle cortapisas a la libertad en general.

En el imaginario de los liberales, existe la tendencia a suponer que sólo ellos son los verdaderos defensores de la democracia y que aquellos que no estemos conformes con el liberalismo tenemos tics autoritarios. El que es autoritario en lo económico, es autoritario en lo social. El que se opone al liberalismo, a lo mejor sin saberlo, se acerca al estalinismo.

De todas las falacias liberales, esta es la más sorprendente. Por lo burda, digo. Parte ya de un uso absolutamente demagógico de la palabra “libertad”, porque, no conozco a nadie que realmente considere que toda libertad sea buena. Tampoco los liberales. Por ejemplo, un liberal difícilmente va a considerar que exista una “libertad para robar”.

Las libertades (que no libertad) pueden ser positivas o negativas según como influyan sobre los demás. La libertad para agredir físicamente al que te moleste (o te apetezca) choca con el derecho de la otra persona a no ser agredido. No es una libertad positiva, la sociedad y las leyes deberían perseguirla.

¿Es positiva una absoluta libertad de mercado? en mi opinión, no. Pero eso ahora no importa. Lo que importa es que el hecho de que yo esté en contra de una libertad en concreto (la de mercado) no me hace contrario a otras libertades que sí considero positivas (como la de opinión).

En la misma medida, el que alguien defienda la libertad de mercado no le convierte, ni mucho menos, en defensor de la libertad a mantener sexo con menores de edad, por decir una burrada.

Es una falacia, por lo tanto, considerar que exista ninguna relación entre democracia y liberalismo. Podría considerarse que exista una tendencia entre aquellos que creen en la absoluta libertad de mercado a creer en las libertades democráticas, pero la historia nos demuestra lo contrario. Existen muchos ejemplos de gobiernos que han sido perfectamente democráticos a pesar de mantener posturas que hoy consideraríamos antiliberales.

Y lo que es más importante. Existe multitud de ejemplos de gobiernos que, aplicando medidas muy liberales en lo económico, sin embargo eran dictaduras en lo social. Es famoso el ejemplo de Pinochet, pero sin remontarnos mucho en la historia podemos observar lo que sucede en las llamadas “Zonas de libre producción” en países como China o Filipinas, paraísos de economía liberal donde negarse a hacer horas extras es motivo de despido y tratar de crear un sindicato una forma de desaparecer para siempre.

En cualquier debate lógico, sería imposible que se mantuviera durante mucho tiempo el argumento de que el liberalismo y la democracia tengan que ir, necesariamente, de la mano. Sin embargo, me parece sintomático, lo habitual es que en una discusión con un liberal este argumento se resista a desaparecer. Como si fuera una cuestión de fé religiosa, la lógica y la evidencia se quedan atrás frente a la fuerte convicción de estar en lo correcto y de que el contrario está equivocado.

En realidad, este principio no es básico para el liberalismo. Los que defienden esta tesis podrían estar equivocados y el liberalismo seguir estando acertado. Pero, teniendo en cuenta que es un asunto que raras veces no aparece en cualquier debate con un liberal, me ha parecido importante reseñarlo. Al fin y al cabo, existen dos mundos posibles. En uno es imposible que en una sociedad en la que existe un alto grado de libertad de mercado sea dictatorial, en otro sí es posible. En uno Filipinas es uno de los países más democráticos del mundo mientras que la Europa Occidental era una dictadura hace unos años y ahora, lentamente, se está volviendo cada vez más democrática. En el otro mundo posible, no existe ninguna relación entre mayor liberalismo y mayor democracia.

EL DOGMA DEL DIVINO DESARROLLO: Se supone que el liberalismo es la forma más eficaz de crear riqueza y, por lo tanto, la mejor forma de alcanzar un desarrollo rápido y sostenido. Y cuanto más salvaje sea tal liberalismo, más rápidamente se desarrollará el país beneficiado. En cambio, cuanto más controlado esté un mercado, menos posibilidades de desarrollo existen. Se supone también que esto viene demostrado por la historia.

Claro, ahora toca preguntarse ¿qué historia? Porque en la historia que conozco yo, los ejemplos de países que se hayan industrializarse mediante el liberalismo pueden contarse con los dedos de una mano. En cambio, los ejemplos de países que se han industrializado mediante prácticas de tipo proteccionista y/o de planificación económica son infinitos: Japón (dos veces), EEUU, Prusia y luego Alemania (dos veces), Francia, España, URSS… De hecho, todas las grandes economías capitalistas han recurrido a la planificación económica en tiempos de guerra ¿por qué recurren a formas económicas que, supuestamente, son menos eficaces precisamente cuando más necesitan que su economía sea lo más eficiente posible? ¿tan tontos son… todos?

Los defensores del liberalismo afirman que estos países se industrializaron gracias a aquello de liberal que tenían y los países que recurriendo al liberalismo se arruinaron (Bolivia, Chile, Polonia…) ha sido a causa de aquello de liberalismo que les faltaba. Al fin y al cabo, no existe el proteccionismo perfecto ni el liberalismo impecable… ¿o sí?

Existe un ejemplo que todavía no he encontrado a ningún liberal que me conteste adecuadamente.

La URSS pasó en unas pocas décadas de ser el país más atrasado de Europa a convertirse en la principal potencia del continente. El antiliberalismo de la planificación económica soviética es tan patente que nadie puede recurrir a ningún pequeño gesto liberal para achacarle la industrialización más rápida de toda la historia.

Ante esto, por un lado, se habla de los enormes recursos de todo un país-continente como es Rusia. Pero se supone que un sistema antiliberal dificulta el crecimiento y es difícil imaginar uno más antiliberal que el de la URSS de los planes quinquenales. Sin embargo, insisto, la URSS ha vivido el desarrollo industrial más acelerado de toda la historia de la humanidad y tenía el modelo más antiliberal imaginable (supuestamente, el más erróneo a la hora de desarrollar un país)

Realmente ¿tan importante es la abundancia de recursos que consiguen el mayor éxito con la peor política? entonces ¿por qué los países con más recursos son hoy, generalmente, los más pobres?

El otro argumento que se utiliza mucho no merece más que un párrafo rápido. Se habla de la población soviética esclavizada. Pero esto no tiene nada que ver con el asunto en discusión, que es sobre la eficacia del liberalismo. Una población forzada a trabajar se vuelve menos eficaz y la dictadura soviética fue horrible (jamás lo negaré) pero su innegable violencia no fue la causante de la industrialización, en la misma medida que otros países que sufren crueles dictaduras se mantienen en la pobreza. Por otra parte, tal y como hablamos en el apartado sobre la Santísima Libertad, es posible mantener políticas económicas no liberales, o incluso anti-liberales sin que ello implique ninguna dictadura. Si el que diga que la URSS es un ejemplo de desarrollo está defendiendo dictadura soviética, el que se admire ante el Coliseo está defendiendo el esclavismo.

Por mi parte, considero que existen dos mundos posibles. En uno la URSS jamás se industrializó. En el otro, están equivocadas las tesis liberales que sostienen que el desarrollo sólo se logra mediante el libre mercado.

EL SAGRADO REAJUSTE: De vez en cuando, las rigideces del mercado provocan crisis en las cuales, es positivo, las empresas más ineficaces se hunden, produciéndose una purga general de la economía. No es bueno, por lo tanto, inmiscuirse en el libre mercado ayudando a las empresas menos eficaces ya que se premiaría su baja eficiencia. Ante la crisis tan sólo hay que sentarse a esperar que el mercado limpie a las empresas ineficaces y vuelta a empezar.

Esta tesis me parece la más cruel del liberalismo. Se están obviando todo el sufrimiento que provocan las crisis. ¿Realmente es necesario pasar por ello?

Aun suponiendo que el resto de principios liberales fueran acertados ¿merece la pena sostener un sistema que cada pocas décadas nos obliga a entrar en un ciclo desastroso en el que millones de personas son arrojadas a la desesperación? ¿No sería preferible buscar un modelo que no produzca crisis tan profundas como las del liberalismo? ¿Aunque sea a costa de un crecimiento menor en las épocas de bonanza?

Por otra parte, encima, resulta que el postulado principal no es correcto. Las crisis, raramente están provocadas por las rigideces del mercado sino que, cuando no intervienen causas externas, normalmente son producidas por burbujas que estallan. Burbujas que sólo pueden tener una causa, baja regulación. Liberalismo.

Por muchas “rigideces” de las que hablen los liberales, lo cierto es que la actual crisis la han predicho los antiliberales, mientras que los principales liberales afirmaban que era imposible. Entre dos mundos posibles, en uno el liberalismo está acertado y seguimos viviendo en una bonanza infinita e interminable. En el otro, el liberalismo no es correcto y hemos entrado en crisis desde hace un año.

LA BENDITA REDESTRIBUCIÓN DE RIQUEZA DE ARRIBA A ABAJO: Las medidas liberales, generalmente, vienen acompañadas por un aumento en la brecha que separa a ricos y pobres. No debe preocuparnos, ya que es importante que los ricos sean más ricos porque así su riqueza generará más riqueza y eso nos hará más ricos a todos. El pobre que se queja de que el rico es muy rico, en realidad es un envidioso ¿qué más le da que el rico sea más rico si él también va a ser menos pobre gracias a ello?

Durante las últimas décadas hemos vivido un crecimiento económico que, sin embargo, ha producido la primera generación de europeos que vive peor que sus padres desde la guerra mundial. Mientras tanto, las grandes fortunas se han multiplicado, y (seguimos en Europa) la diferencia entre el 5% más rico y el otro 95% es más alta hoy de lo que ha sido, posiblemente, desde la Revolución Francesa.

Y, sin embargo, la prosperidad europea siempre se había basado en su fuerte mercado interno (ahora amenazado por la caída del poder adquisitivo de los europeos). En contra de lo que sostienen las tesis liberales, cuando los ricos tienen dinero, este no fluye hacia abajo. Porque sus compras no tienen gran incidencia en el consumo ni en la producción (una camisa diez veces más cara no produce diez veces más puestos de trabajo). Y porque el rico acumula poder y busca el monopolio de sus empresas, buscando concentrar la riqueza en cada vez menos manos. En un sistema liberal, el rico es cada vez más rico, pero no porque exista un crecimiento económico (puede existir o no) sino porque le quita esa riqueza al pobre. Por eso, en un sistema liberal, el rico es cada vez más rico tanto en época de crecimiento como de crisis.

En cambio, en un sistema que coloque más riqueza en manos de los pobres, sí que se produce un movimiento de riqueza. Sus compras sí tienen una repercusión importante sobre la economía (si diez pobres pueden comprarse una camisa y antes no, se podrán fabricar diez camisas más y eso generará más puestos de trabajo). Es por esto que los impuestos deberían caer cada vez más sobre los más ricos, tal y como ha sido tradicional en Europa y no cada vez más sobre los más pobres como ha ido sucediendo durante las últimas décadas.

EL DOGMA DE LA SAGRADA INAGOTABILIDAD DE LOS RECURSOS: Al igual que las demás teorías desarrolladas principalmente en el sXIX, el liberalismo confía en que los recursos son inagotables. O, para ser más exactos, en que la tecnología podrá encontrar formas de solucionar los problemas que produzcan la escasez de recursos.

Las evidencias sobre cambio climático y agotamiento del planeta Tierra son tan evidentes que no quisiera discutirlas aquí, aunque muchos liberales no estén de acuerdo. Pero este artículo ya me está quedando demasiado largo así que vamos a asumir que hablamos con aquellos liberales que sí reconocen que nuestro actual ritmo de destrucción de recursos es insostenible. Tal y como la inmensa mayoría del mundo científico está advirtiendo.

Seguramente, la humanidad sobrevivirá a la crisis ecológica que se nos viene encima, desarrollando nuevas tecnologías. “No pasa nada” dirá un liberal. Cuando la crisis esté sobre nosotros, a las empresas no les quedará más remedio que adaptarse y avanzar hacia formas tecnológicas más sostenibles. Pero, cabe preguntarse ¿y no sería más inteligente empezar a cambiar AHORA para que la crisis sea lo menor posible?

Por otra parte, cabe preguntarse cómo el mercado podrá solucionar la crisis. Quiero decir, estoy seguro de que, como dicen los liberales, cuando la crisis esté encima, las empresas acabaran adaptándose. Pero no por el mercado, sino porque la presión social obligará a los gobiernos a legislar duramente. En otras palabras, por procedimientos antiliberales.

La ecología no cabe en un discurso liberal. Simplemente no se puede implementar. Sólo una gran conciencia ecológica en los compradores podría premiar a las empresas más ecologistas… pero las empresas “más ecologistas” descubrirían rápido que sale muchísimo más barato invertir en marketing que en productos más ecológicos. En un sistema liberal, aquella empresa que invierta realmente en hacer más ecológica su producción se encontrará en desventaja. Desventaja frente a la empresa que invierta menos en ecología pero más en explicarle a los compradores lo ecológicos que son. Es lo mismo que sucede hoy en día con respecto a la calidad.

Sólo existe una forma de impedir que algo como esto suceda. Crear organismos oficiales que comprueben que las supuestas ventajas ecológicas son realmente ventajas y no puro aire destinado a crear una falsa imagen de ecologismo. Deben ser organismos oficiales públicos o nos encontraremos con los mismos problemas que han provocado las auditorías privadas en el mercado financiero.

Además, es necesario crear leyes que obliguen a las empresas a realizar esfuerzos con respecto al medio ambiente. Y es necesario crear estados fuertes que puedan hacer cumplir dichas leyes.

El liberalismo no puede impedir el crack ambiental que se nos viene encima. Y el liberalismo tampoco podrá sacarnos de él.

EL MITO DEL BUEN EGOISTA: Siguiendo los postulados de Adam Smith el egoísmo económico es bueno, ya que al buscar lo mejor para uno mismo, cada individuo está buscando lo mejor para toda la sociedad. (Dentro de unos límites razonables, claro, sólo unos pocos liberales defenderían que fuera positiva la acción de un estafador, por ejemplo).

Sin embargo, el egoísmo individual, incluso el económico, no siempre beneficia a toda la sociedad. Un crecimiento desmesurado de las empresas, destruyendo empresas más pequeñas (y puestos de trabajo) por el camino casi nunca es positivo. El egoísmo de directivos que planifican su gestión pensando en su futuro personal y no en las empresas que administran tampoco suele serlo. Se han dado demasiados casos de directivos que han llevado empresas a serios problemas de sostenibilidad sabiendo que cuando todo estallara ellos estarían, forrados, muy lejos de allí.

Por otra parte, durante los últimos años hemos observado claramente como los grandes directivos han aumentado sus sueldos exponencialmente… sacando ese dinero del resultado de despedir trabajadores. ¿Realmente son tan eficaces para la empresa esos directivos que para poder pagarlos la empresa debe renunciar a la fuerza productiva de cientos o miles de trabajadores? Me resulta difícil creerlo.

¿Y qué sucede si no miramos tan alto? ¿es positivo el egoísmo individual de los trabajadores? ¿Es positivo el egoísmo que empujó a millones de comerciales estadounidenses a ofrecer hipotecas a personas que no podrían pagarlas sabiendo que, en cualquier caso, ellos cobrarían su comisión? ¿Es positivo el egoísmo del empleado de banca al que no le importa que su entidad pierda clientes a cambio de conseguir cumplir unos objetivos absurdos pero muy bien renumerados?

Existen dos mundos posibles. En uno el egoísmo individual nos hace a todos más ricos. En otro vivimos en una crisis provocada, entre otros motivos, por el desmesurado egoísmo individual de aquellos que han manejado los bancos y las empresas constructoras.

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El post completo lo pueden leer acá y para más información acerca del neoliberalismo y sus implicancias pueden recorrer el archivo del blog acá.

Imagen: http://www.correodelsur.ch

15 respuestas:

E.P. dijo...

Fabuloso post.

Alberto L. dijo...

Diego, te facilito el siguiente documental llamado "Crash Course" de Chris Martenson.

http://www.chrismartenson.com/crashcourse/espanol

Trata acerca de las 3 crisis hacia las que la Humanidad se dirige (desde una mirada de EEUU).
a) la crisis económica (crisis de deuda, de ahorro, de inversión, de burbujas, etc).
b) la crisis energética (cenit del petroleo, dependencia de este, energía neta que este nos brinda).
c) la crisis medio ambiental (cenit de todos los recursos, energía neta cada vez menor para extraerlos, etc).

6 a 1, 6 a 1 con Bolivia; renuncie montonero Diego F, renuncie. Muy bueno el Programa.

maricapelli dijo...

Excelente , que falta hace en este pais que poco habla de politica en serio, articulos como este. Lo de la URSS perfecto, del arado mancera y las mujeres rusas atrasadisimas pasaron despues de la revolucion a ser una potencia en todo hasta espacial, los detractores de esa revolucion que fue la mas grande en la historia "planetaria" hablan de genocidios, y mil barbaridades sin explicar que era un guerra que terminaria con la egemonia de los poderosos de toda la historia y pasaria a otro plano que seguimos , y seguiran otros hasta lograr el socialismo que alli si sera la verdadera democracia que tanto se quiere explicar que es o no es democracia, que nada tiene que ver con elecciones ridiculas.

Juan Pablo dijo...

Hola. No me interesa polemizar en lo mas mínimo, sino acercar dos opiniones un poco mas formadas sobre lo que este autor escribió en su blog, uno es José Pablo Feinmann y el otro Noam Chomsky.

Coincidentemente, ambos critican entre otras cosas que la mayoría de las personas citan a Adam Smith sin haberlo leído, como imagino es el caso de este español, que menciona a Smith para enunciar un contraejemplo del "buen egoísta". Como lo identifica (y cita) concretamente Feinmann, Adam Smith criticó duramente en su obra al monopolio, como una patología del liberalismo. Chomsky también ha remarcado esta cuestión, aunque también subraya que el libretito del libre mercado lo venden aquellos Estados que se hicieron poderosos evitando deliberadamente seguir esos mismos postulados.

Finalmente, me parece importante traer la frase de Feinmann, del artículo que cité antes: "Intenté varias veces discutir temas de Smith con autopostulados liberales o neoliberales de todo tipo y color y raramente descubrí que hubieran transitado su obra magna y monumental con cierto detenimiento. Lo que saben lo saben de los diarios. De la divulgación. La di-vulgata es la cifra perfecta de la degradación intelectual de nuestro tiempo."

Imagino que una instanciación de "cualquier pelotudo tiene un blog" bien podría ser la divulgata de Adam Smith y el liberalismo.

Me interesa que se entienda mi aclaración: creo que el neo liberalismo es criminal, pero también creo que hay que hacer un esfuerzo por salirse de la simple charla de café, leer mas, y citar autores relevantes, tal como se hace en el ámbito científico. Disciplina científica, a mi modo de entender.

Saludos.

Anónimo dijo...

Offtopic: 2 y pico de la madrugada, canal 7 a quién veo de invitado? Nelson Castro, Roberto Arlt revuélcate en la tumba porque ese programa no merece llamarse Los siete locos (más allá de que haya invitado a este tipejo...)

Saludos, disculpas por el off.
Gise.

TRANSLATIO dijo...

interesante post.
la verdad, muy acertado...
te invito a que pases por mi blog y también des tu opinión ya que soy nuevo en la comunidad bloguera...
un gran saludo..

Florencio F. Boglione dijo...

Claramente lo que se cita sobre el liberalismo es lo que masivamente se ha impuesto como el "dogma neoliberal" y que vulgarmente se usa para justificarlo e imponerlo a escala global. Esta claro que el sistema capitalista puede desarrollarse con estados "liberales" o estados totalitarios, la experiencia soviética no es alternativa y su fracaso e implosión así lo demuestran.

Saludos Cordiales.

Anónimo dijo...

http://spa.anarchopedia.org/El_axioma_de_no-agresi%C3%B3n

http://mutualismo.org

http://es.wikipedia.org/wiki/Liberalismo_libertario

Libertad hay una sola, que desde ya incluye la economica. Toda otra tiene violencia al final de la soga.

Los estatistas nos han dado al FMI (como sino un estado toma deuda por nosotros?), las dictaduras, las corporaciones (nombrar una gran empresa argentina que no lo sea gracias al estado), y las imposiciones morales.

Yo paso, gracias, igual tenes la libertad de aplicarte esas reglas a vos mismo y a quienes compartan con vos, todo ok, solo no pretendas imponerlas al resto.

Luis dijo...

La Competencia

Atribuírle al liberalismo teorizar y propiciar la “competencia perfecta” es totalmente erróneo. Los liberales no hablamos de “competencia perfecta” ni de nada que se le parezca. Es importante aclarar este punto porque hoy, en la concepción liberal, este asunto es mucho más importante de lo que se piensa.

El concepto de “competencia perfecta” fue desarrollado en Inglaterra a fines del siglo diecinueve y principios del veinte por la escuela de Manchester también llamada “neoclásica”, siendo Alfred Marshall su principal exponente. (Aclaremos de paso que no eran precisamente liberales). Esta escuela desarrolló modelos matemáticos teóricos sobre los distintos casos de competencia, que hoy se estudian en todas las universidades. Estos modelos de estudio parten de ciertos supuestos teóricos que los liberales objetamos por ser irreales. Uno de ellos (y el principal) es el conocimiento perfecto.
El conocimiento en la sociedad humana es disperso, fragmentario, inexpresable en muchos casos, e inarticulable también. El mercado es ante todo un proceso de conocimiento. Esta es la función más importante del mercado. Competencia perfecta es una contradicción en los términos.

Esta obsesión por la “competencia perfecta” o por la competencia efectiva no es de los liberales. Son los políticos no liberales los que se empeñan muchas veces en producirle competencia a un productor monopólico (ley Sherman, por ejemplo) forzando las cosas a lo antieconómico. De hecho, montones de bienes que revolucionaron y cambiaron al mundo fueron introducidos y fabricados luego por un solo productor o unos pocos y ello no impidió que se produjeran cada vez en mayores cantidades y a precios más bajos lográndose un alcance masivo. El hecho de ser producidos por monopolios no impidió su desarrollo y perfeccionamiento colosal. Esto ocurrió con todos los bienes industriales de uso masivo.

Lo que no estamos de acuerdo los liberales es que se introduzca un monopolio por ley (prohibiendo la entrada a otros que quieran producir lo mismo) por lo dañino que puede resultar. La competencia siempre debe estar abierta (aunque sea potencial es sumamente efectiva). Por eso los liberales preferimos hablar de “libre concurrencia.”
más que de libre competencia.

La segunda idea del post es que el consumidor es un incapaz o un estúpido. Por ello llamemos a un tutor o niñera para que se haga cargo de sus elecciones y su vida. Llamemos al Estado. No me hago cargo de ese disparate.

La tercera idea, como siempre (para restringir la libertad) es la sobreestimación la publicidad comercial. Si la publicidad fuera tan omnipotente como se describe aquí lograría todo. Y eso no es así. El tema de la publicidad es largo de exponer pero voy a tomar un solo ejemplo. ¿Por qué será que los norteamericanos con todo su poder económico y todo su desarrollo publicitario nunca han tenido una casa de diseño famosa mundialmente como lo son Armani, Cristian Dior, Cacharel etc? Porque el éxito no depende de la publicidad sino del talento. Y parece ser que en este ámbito los franceses e italianos son los que saben.

Me parece además que hacen un equivocado tratamiento del logo. El logo no es un producto de la publicidad sino más bien lo contrario. El logo no es más que un símbolo del prestigio bien ganado. Y eso lo consigue el fabricante con años de calidad y presencia en el mercado. El consumidor recurre al logo porque le ahorra largos análisis en cuestiones en las que es un lego. Cuando adquiero un auto cuyo logo es una estrella de tres puntas todo el mundo sabe que estoy comprando un automóvil de excelente calidad. Y eso no se logró por la publicidad sino por la política del fabricante de hacer un auto muy bueno. El logo es su símbolo y no hay en él ninguna magia ni recurso publicitario. Es al revés.

LUIS N.

Juan Pablo dijo...

Luis,

cito otra vez la misma fuente:

http://www.bbc.co.uk/mundo/participe/2009/06/090618_participe_chomsky_economia_1.shtml#smith

¿Por qué los países que venden la receta liberal engordaron aplicando un claro proteccionismo? (Como lo menciona Chomsky, es el caso de Estados Unidos después de independizarse de Inglaterra; que recién después de la segunda guerra abrió su mercado).

daniela dijo...

Perdón por el exabrupto y el off topic, pero: QUE HIJOS DE REMIL PUTAS DE NARVAEZ Y LA MESA DE ENLACE!!!! Vuelven los paros y el lock out... Diego, hacete un post sobre lo de la ley de Emerg. Agropecuaria y la que se viene porfa!!!

Luis dijo...

El post macanea de lo lindo con respecto al desarrollo de los países que cita. Los mete a todos en una bolsa para proponer un enunciado común sobre su desarrollo que es falso.
Tomaré dos países de los que nombra para mostrar lo inexacto de sus afirmaciones: EEUU y la URSS. Sobre esta última se llegan a afirmar todo tipo de fantasías.

En EEUU desde sus comienzos todas las inversiones en la industria y servicios fueron hechas por particulares tanto nacionales como extranjeros. Durante mucho tiempo circularon por sus universidades diversas teorías que intentaron mostrar un rol del estado norteamericano durante el proceso de despegue económico, que nunca existió. La teoría más popular era aquella que sostenía que por la acción del estado en la construcción de los ferrocarriles se catapultó la industria del acero. La intervención del estado americano en ferrocarriles como financista fue mínima en el total de la actividad, (un 10% del total) y terminó con grandes escándalos por los negociados que acompañaron a esta ruinosa aventura. Cuidadosas investigaciones de Douglas North y Robert Fogel (Premios Nobel) demostraron además que la utilización de acero en la industria y la infraestructura ferroviaria no superó el 5 % de la producción total con lo cual el mito quedó desmentido. Se toma a la política arancelaria como política proteccionista del estado americano para sostener su rol activo en la industrialización. Lo cierto es que los aranceles que eran bajos obedecían más a un propósito fiscalista que a un proteccionismo. Tampoco hubo inversiones directas del estado americano en las empresas de la industria manufacturera, la extractiva, agropecuarias o de servicios.
Pero es bueno decir que estado americano cumplió un rol decisivo en el mantenimiento de la estructura jurídica necesaria para el proceso de desarrollo a través de la defensa de las instituciones de la libertad.


LUIS N.

Luis dijo...

Se suele decir que Rusia era un país muy atrasado y sin industria alguna al comienzo de la toma del poder por la Revolución de Octubre de 1917.
Doy unos pocos números que indican lo contrario. Rusia producía anualmente en esa época 5 millones de m3 de petróleo, 5 millones de toneladas de acero y 5 millones de toneladas de trigo. Los números son bajos para la época actual pero no lo eran para ese momento, por lo contrario, eran de primer orden. Pero Rusia estaba atrasada en muchos aspectos y la desigualdad del desarrollo en su extenso territorio era muy marcada. La tenencia de la tierra en muchas regiones era casi propia del medioevo.
Pero de cualquier manera la cantidad de acero llama la atención y piénsese por otro lado que en la década del cuarenta Argentina que era llamada el “granero del mundo” sólo producía anualmente siete millones de toneladas de trigo.

Con Lenín es tal el desbarajuste y la parálisis que produce la centralización y planificación económica, que se vuelve atrás permitiendo la libertad de mercados agropecuarios, precios libres, y se llama a los antiguos propietarios a manejar las fábricas expropiadas. A esta liberalización parcial de la economía se la llamó la NEP (Nueva Política Económica). Cuando Stalin toma el poder termina con la NEP y procede a la colectivización forzada de la tierra y a la industrialización a marcha forzada con los planes quinquenales. (Stalin fue el salvador y el verdadero constructor del comunismo que con la NEP iba a su disolución.)

La colectivización se logró exterminando a toda una clase de propietarios los “kulaks” que eran los chacareros prósperos. Mataron varios millones mediante deportaciones
seguidas de muerte, primero, y luego produjeron muertes por hambrunas en Ucrania que comprendieron otros tantos millones. Cuando se miraban los números de población en las estadísticas oficiales de la URSS aparecían varios años seguidos sin datos, años de silencio para ocultar estos hechos. Por eso estas investigaciones debían hacerse con procedimientos diferentes de los habituales

Pero vamos a nuestro tema. ¿Y qué se logró con la colectivización del campo?
Que la producción descendiera. Ya en la década del cincuenta Milovan Djilas (ex vicepresidente comunista de Yugoeslavia) sostenía que no había estadísticas dignas de crédito pero que la producción ganadera y cerealera de la URSS era inferior a la de la época zarista.

La URSS siempre se vió necesitada de la importación de cereales. Y esto ocurría en un país que por sus características físicas debía ser gran productor en agricultura extensiva de alta productividad como lo eran Canadá, EEUU, Australia y Argentina. En lo que hace a su consumo cerealero la URSS dependía de sus importaciones de Occidente. El fracaso de la agricultura colectivizada fue un clásico de la economía soviética.

Un conjunto de datos importantísimo para conocer y analizar la realidad que se ocultaba tras la propaganda y la falta de datos, además de la estadísticas poco confiables (porque donde no hay libertad nada es confiable, ya que no existen terceros fiscalizadores para denunciar las irregularidades, como los hay aquí para mostrar que el INDEC miente burdamente) lo constituían las cifras del comercio exterior que eran conocidas afuera a través de los países que comerciaban con la URSS. Estas cifras mostraban además de los varios millones de toneladas de cereales importadas anualmente, datos en la composición de sus exportaciones e importaciones que desmentían el grado de desarrollo de su economía. En 1966 sus exportaciones estaban constituidas por 81 % de materias primas y combustibles minerales. Las importaciones comprendían un 44% de máquinas y material de transporte. Esta estructura de intercambios es típica de un país subdesarrollado. Se parece más a la de Venezuela que a la de Francia. (sigue)

LUIS N.

Luis dijo...

En cuanto a las manufacturas (doy un ejemplo que conocí) cuando en la década del setenta se estudiaban los equipos bienes de capital para la construcción y la industria extractiva que producía la URSS nos encontrábamos con equipos que eran copia de modelos Euclid (General Motors americana) de la década del cuarenta, anticuados ya y algo obsoletos para la época. Por ello es que en estos aspectos la URSS era gran importadora.

Alguien podría sostener a esta altura que el desempeño de la URSS en la investigación aeroespacial y su desarrollo nuclear ponían en evidencia un país muy desarrollado. Los hechos nos mostraron que también para esa época (décadas del 60 y 70) India y China dos países atrasados en extremo podían hacer ese desarrollo en la industria nuclear produciendo la bomba atómica para sí mismos.

Cuando finalmente investigamos sobre lo bienes de consumo nuestra sorpresa llega al límite. La producción de bienes de consumo representa un bajo porcentaje dentro del total de su economía. Vale decir que esa economía no estaba dirigida al consumidor. Eso ocurre cuando no hay libertad de mercados; la economía (si aún puede hablarse de tal cosa cuando desparece la libertad) toma un rumbo errático y la distorsión de la estructura productiva llega a extremos insólitos.
La relación entre la producción de bienes de capital y la producción de bienes de consumo en el producto nacional bruto de la URSS era como sigue para los años que se indican: 1928: producción de bienes de capital: 39,5 % contra producción de bienes de consumo: 60,5 % ; en 1940: 60% contra 40% ; en 1960: 72,5% contra 27,5% ; en 1980: 73,5% contra 28,5% ; en 1986: 75,3% contra 24,7% . (Una distorsión disparatada.)

Una destacada economista soviética de las filas dirigentes declaraba: “Colosales desplazamientos verdaderamente tectónicos a favor de los medios de producción (sic) nos han llevado a una situación paradójica en donde la aceleración de los ritmos de crecimiento y un acrecentamiento más rápido del producto nacional influyen muy débilmente sobre el nivel de vida. En medida creciente la economía no trabaja para el hombre sino para sí misma.”
Y agregaba más adelante en la misma exposición refiriéndose al mantenimiento y creación de nuevos medios de producción “…los fondos de acumulación a fuerza de hincharse han dejado de acumular riquezas”. (V. Seliunin)

Los dirigentes soviéticos eran conscientes de todos estos problemas ya que veían a la economía totalmente estancada desde principios de la década del 70. La situación se tornaba cada vez más preocupante para toda la cúpula dirigente y tal es así que cuando Mijail Gorbachov asume, prácticamente todo el mundo estaba de acuerdo en que se imponía un cambio radical si se quería salir del marasmo en que se hallaban. Estaba en juego la supervivencia del sistema. El dilema era de hierro. La planificación central había fracasado. Habrá que buscar un sistema mixto, pensaban. Por otra parte la elaboración de bienes de consumo masivo exigía un grado de diversificación que desbordaba ampliamente a la capacidad de planificación del sistema.

Lo que vino después es más o menos conocido; se intenta una reforma económica con descentralización (perestroika) y se autoriza a todo ciudadano a opinar y hablar libremente (glasnot) a fin de señalar lo que anda mal con el propósito de impedir el saboteo a la reformas por parte del partido y el aparato como les había ocurrido anteriormente a Kruschev y Kosygin.
Aquí la libertad fue el elemento letal. En dos años la gente perdió el miedo y finalmente el régimen cayó porque no lo querían. Cuando los tanques salieron a la calle para reprimir no hubo disparos, porque para matar hay que creer y ya nadie creía en el comunismo, ni pueblo ni dirigencia.


LUIS N.

Luis dijo...

Pero volviendo al tema económico yo pregunto: Un país que no parte de cero sino con un mediano desarrollo, y que después de setenta años fracasa en su agricultura (con tierras aptas y espléndidas) que no llega a desarrollar sino un industria atrasada y de segundo orden, con una economía que no puede alcanzar los grandes consumos y una planificación que desemboca en el caos y el disparate ¿autoriza a alguien a citarlo como el “desarrollo económico mas colosal en la historia de la humanidad”…?

LUIS N.

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