martes, diciembre 23, 2008

Y más sobre la inseguridad


Un lector del blog recordó, en base al post sobre la inseguridad, un corto que habíamos posteado hace un par de años en este espacio. No lo agregué al post en cuestión, pero dado el tiempo que pasó y los nuevos amigos que llegaron en estos últimos meses a Mundo Perverso, me parece que amerita recordarlo. Son trece minutos nomás, pero realmente vale la pena verlo ya que está íntimamente relacionado con muchas de las cosas de las que hablamos recurrentemente en el blog.

13 respuestas:

chacall dijo...

diego perdoná que lo ponga acá, pero me parecen interesantes estos dos enlaces para la maurice watch

El campito I

El campito II

si te parece que queda descolgado para la discusión borralo sin problemas.

saludos!

Gerard dijo...

Libertad?, para que ?

MÓNICA ADRIANA dijo...

La libertas no sirve para nada cuando la panza está vacía....ahí se caen el republicanismo, el contrato moral y la pacificación

viejitomatias dijo...

Exelente Diego,muy buen post!
Un viaje imperdible por la condicion humana y su desenvolvimiento en el planeta...y en la ultima estacion del recorrido,la deshonra del hambre en el hombre que ha perdido hasta la libertad de sentirse digno,quedando marginado y excluido.


Este circulo tan perverso como inmoral,es el progenitor de todos los males de la humanidad incluso
hasta de la mismisima inseguridad!

Muy bueno!

Anónimo dijo...

Aunque Brasil no es el unico pais con ese nivel de pobreza que se ve en el documental, si es un pais que nuestros 'opositores a todo' vernaculos idolatran como 'modelo a seguir'. Me pregunto si esa fabrica de pobres que es Brasil es el 'modelo' a seguir...y hablando de Brasil ¿que no hubieran dicho los contras locales si Cristina hubiera firmado acuerdos con Cuba como lo hizo Lula hace unos dias???? eh??? lo minimo que hubieran dicho es que es montonera y que nos caemos del mundo...pero como lo hizo Brasil...esta bien!.
Damian

Marcelozonasur dijo...

Pase a saludar, saludos para todos, felicidades, pasenla lindo. Feliz Navidad!!!!
Un abrazo.

No dijo...

Nunca lo había visto el vídeo. Es excelente. Es increíble cómo la posesión de esos papeles, a los que llamamos dinero, son los que al fin y al cabo determinan la vida y la muerte de millones de seres humanos...

en cuanto al comentario de anónimo, yo escribí algo de Brasil hace un tiempo: http://desmediatizado.blogspot.com/2008/09/brasil-y-el-desarrollo.html

La situación de Brasil es mala, igualmente han mejorado en el aspecto económico pero como me dijo una vez mi amigo León Pomer"¿Cuál es el sentido del desarrollo económico sino tiene una contrapartida en el desarrollo social?".

Además, convengamos en que el video tiene sus años...pero, también es verdad que nos venden Brasil como si fuese Noruega

Diego F. dijo...

Guarda con lo de Brasil, porque si bien Isla de las Flores queda allí, el CEAMSE tiene sus terrenos acá, en donde pasa exactamente lo mismo que en las tierras del maracuyá.
Abrazo

walter besuzzo dijo...

Feliz navidad
Dios se hace hombre y después obrero de la construccion

Silvia Ca dijo...

felicidades muchachos! a Diego y a todos un abrazo grande!

javier dijo...

primero que todo, felices fiestas a todos.

ahora si, vamos al grano. excelente video, me cague de risa la primera mitad (cuando todavia no sabes a donde va todo esto de las gallinas, ballenas y japoneses) y la segunda mitad me impacto mucho, sin palabras.

Gal dijo...

PARA RECORDAR :
Edición Sábado 23.11.2002 » Sociedad » Tucumán espera la mercadería de un polémico contenedor


DONACIONES DE CIUDADANOS ESTADOUNIDENSES QUE PERMANECIERON VARIAS SEMANAS EN LA ADUANA
Tucumán espera la mercadería de un polémico contenedor


Mientras en el hospital Santa Ana de Tucumán esperaban ayer los 450 kilos de comida, ropa, medicamentos y juguetes enviados por ciudadanos estadounidenses, la polémica en torno del estado de las donaciones no se detuvo. De todas maneras, y para bajar el tono de la discusión, el propio presidente Eduardo Duhalde aseguró que "no hubo quejas" del gobierno de los Estados Unidos. Y apoyó al titular de la Aduana, que había sido cuestionado por haber calificado de "basura" a las donaciones.

"En realidad no hubo una queja" de la embajada estadounidense en Buenos Aires contra Mario Das Neves, el titular de la Aduana, quien es "un excelente funcionario" y "no tengo que ratificarlo en su cargo", aseguró ayer Duhalde. Y explicó que el gobierno de Estados Unidos "simplemente quería saber, porque tuvieron dominio público, sobre algunas dificultades registradas con las donaciones. La realidad es que aproximadamente el 10% de la mercadería no estaría en buen estado, pero eso a mi criterio personal mueve a que un país debe agradecer cada vez que le es enviado algo. Y si alguna cosa no está bien, inclusive hay que disimularlo".

Un vocero de la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, dijo anoche a Clarín: "El contenedor con las donaciones está lleno de cosas en buen estado y ahora tratamos de que llegue a Tucumán". Y en Cáritas explicaron que lo único que quieren es que las donaciones lleguen a las familias necesitadas, y optaron por mantenerse al margen de la discusión.

El polémico contenedor llegó al país el 5 de octubre con 18.144 kilos de donaciones de muchos ciudadanos estadounidenses que habían leído un artículo del corresponsal de The Washington Post en la Argentina, Anthony Faiola, quien el 6 de agosto publicó un artículo sobre el hambre y la desnutrición infantil en el país.

Faiola sostuvo que mientras se morían los chicos, en la Aduana estaba el contenedor repleto de donaciones. La denuncia llegó a oídos de Das Neves, quien se defendió diciendo que la demora se debía a "un extravío de papeles desde Estados Unidos, que tardaron 20 días". Incluso hubo una fuerte discusión entre ambos frente a cámaras de tevé.

De todas maneras, el contenedor, que estaba en la Terminal N° 3 del Puerto de Buenos Aires, se abrió el lunes pasado. Y según lo que mostró el funcionario frente a las cámaras de televisión que habían ido a cubrir el acto, allí había medicamentos vencidos, leche vencida, mamaderas usadas, ropa sucia y en muy mal estado.

Además, el acta de la apertura del contenedor —firmada por varios funcionarios de la Aduana y un despachante que representaba a Cáritas—, dice que allí había "material hospitalario usado, alimentos, medicamentos, algunos con vencimiento operado y próximos a vencer, como así también utensilios de cocina usados aparentemente contaminados con residuos y juguetes".

Ante esta situación, se pidió la intervención del juez en lo penal y económico Guillermo Tiscornia. El jueves, en una entrevista radial Das Neves volvió a calificar de "basura" a las donaciones llegadas de los Estados Unidos. Y comenzaron a circular rumores sobre el profundo malestar que estas acusaciones habían despertado en Washington.

Entonces se decidió que se hiciera en el Puerto una verificación ocular en la que participó personal de la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. Según el acta, allí había "pantalones con restos de excrementos y ropa interior usada y manchada". Otra parte de la mercadería iba a ser analizada por organismos técnicos. Lo cierto es que ayer el Presidente apoyó al titular de la Aduana y negó "quejas" de la embajada. Mientras tanto, los pacientes del Hospital Santa Ana de Tucumán, esperan ansiosos las donaciones.


http://www.clarin.com/diario/2002/11/23/s-03402.htm

Gal dijo...

DISCULPEN LA COPIA DE TEXTO, PERO ME PARECE OPORTUNA.
Edición Jueves 05.12.2002 » Opinión » Residuos del país que fue patria


TRIBUNA ABIERTA
Residuos del país que fue patria

La basura (donada, reciclada o acaparada) es metáfora del rumbo que puede tomar un país con el que algunos buscan ser solidarios, previa humillación de su gente.

Silvia Bleichmar
Antes de morir, con afán solidario, el hombre donó su corazón a un niño de Tennessee, sus córneas a una bibliotecaria de Atlanta, sus pulmones aún aptos a un corredor de Chicago, un riñón a un comerciante de Oklahoma. Su camisa sudada y el pantalón en el cual realizó sus últimas funciones vitales no los consideró dignos de nadie, hasta que manos bien intencionadas decidieron que en ese extraño país que geográficamente corresponde a América, culturalmente a Europa, socialmente a Asia y política y económicamente a Africa, había pobres lo suficientemente pobres que sí podían hurgar en la basura para encontrar sus alimentos debían sentirse agradecidos de recibir un pantalón cuya única desventaja era llevar los restos expulsados, luego de su tránsito por el intestino, de la última voluntad solidaria aun cuando no explicitada del ciudadano acreedor a la nobleza alimentaria del primer mundo.

Y como nos hemos acostumbrado a naturalizar el horror, a cumplir la premisa mayor del proceso de devastación que implica aceptar que la excepción que debería promover el escándalo, el verdadero escándalo en el interior de las almas de quienes lo presencian, se haya convertido en regla, es natural que se nos proponga hacer la vista gorda a los detalles que empañan la buena voluntad.

Porque más allá del misterio que encierra la desmentida de los donantes acerca del contenido enviado, y del hecho de que la donación haya podido quedar varada en el puerto local algo más de lo esperado, no deja de ser brutal la afirmación de que en última instancia la suciedad y el deterioro que acompañan "el generoso envío que de haber llegado a tiempo hubiera evitado la muerte de tantos niños tucumanos" no son sino detalles y en modo alguno símbolos de una visión devaluada con la cual se nos ofrece una imagen a los argentinos para que de una vez por todas sepamos quiénes somos, ya que ese es el único modo de comenzar a expiar la culpa por nuestras deudas impagas y a recorrer el camino de la redención.

Y en razón de ello deberíamos estar agradecidos de recibir mamaderas de desecho que no sirven para nada, lo cual no tiene ninguna importancia porque ni leche tienen los pobres para ponerle adentro, y ropa interior sucia, que después de todo igual será usada por gente que no tiene ni dónde bañarse semanalmente, y camillas desvencijadas, y alimentos sin fecha de vencimiento, lo cual no es grave ya que, a quién le importa, después de todo, unos casos más de diarrea infantil en un país en el cual dos millones de niños están sometidos a la muerte precoz por desnutrición y enfermedades derivadas de la miseria.

Porque como afirman algunos, existe todavía una parte importante de nosotros en los cuales la soberbia no tiene límite, y todavía creemos en esa parrafada con la cual la Enciclopedia Salvat definía, en 1972, hace sólo 30 años, esa extensión limitada por el mar y la cordillera que algunos consideran sólo un territorio y otros, impenitentemente, insistimos en afirmar que debería seguir siendo una Patria: "Argentina: Estado de América del Sur, ubicado en la parte meridional del continente. Se extiende desde la cordillera de los Andes al océano Atlántico; por el N rebasa apenas el trópico de Capricornio y por el S los 55° de latitud sin contar el Territorio Antártico que llega al polo Sur. Por su extensión es el segundo estado de Sudamérica. El desarrollo de su economía la coloca en primer plano entre las naciones latinoamericanas, y es la única de ellas que se cuenta entre las diez primeras potencias comerciales; esto se debe a la situación del país, en su mayor parte, explotaciones agropecuarias".



¿Misericordia o justicia?

Y como aún quedan esos restos de "soberbia" y no aprendimos nada de la lección que recibimos, si no aceptamos dando pruebas de buena voluntad que hemos devenido irremediablemente no ya pobres sino un país de desecho, no recibiremos esa ayuda tan deseada, ya que en realidad la ayuda es sólo para los humildes de espíritu que conocen su lugar en el mundo y saben agradecer la intención y no sólo el contenido. Porque, después de todo, la aceptación de la basura sin hacer remilgos es la condición de supervivencia de quienes están al borde mismo de la extinción, y se supone que esa aceptación es también un modo de acoplarse a una imagen-desecho que nos marcaría como país y como ciudadanos del mundo.

Sabemos, por los relatos, de la lucha despiadada por una cuchara en los campos de concentración, siendo esa cuchara no sólo una herramienta para comer sino un instrumento para conservar la humanidad: lamer un plato, recoger algo flotante en el caldo con los dedos, constituyó el sometimiento máximo a la deshumanización propuesta por el exterminio. La batalla por conservar la condición humana, no por sostener la vida biológica en sí misma, es lo único que permite que un ser humano pueda aún articular una idea de futuro, que pueda concebirse como una contigüidad con aquello que posibilitó su existencia.

Por eso la cuestión de la ayuda al otro humano no radica sólo en la utilidad instrumental del objeto, sino en su eficacia simbólica. En lo que se da y en lo que se recibe se resume un vínculo solidario en el cual se perfila la visión que tiene quien dona de aquel que recibe, y en el acto de recibir se manifiesta el modo con el cual el don es concebido como reconocimiento y derecho. La asimetría que implica el dar y recibir sólo deviene no humillante cuando quien ejerce la entrega sabe que está produciendo no un simple acto de misericordia sino un ejercicio de justicia, y quien recibe se supone acreedor de derecho a ser indemnizado por el mal sufrido. Toda donación que no contemple este hecho, toda entrega que no parta de la restitución del derecho de quien recibe a ser reconocido como despojado, constituye un acto de soberbia que ejerce, paradójicamente, una nueva forma de despojo.

Del mismo modo, la problemática de la basura no se reduce a sus fines prácticos. La metáfora de la basura inunda nuestras vidas y deviene un paradigma de las actitudes cívicas posibles cuando un empresario disputa con los cartoneros la tenencia de los restos de la vida urbana. Y en esta disputa en la cual el empresario inescrupuloso defiende la posesión de la basura como su ganancia, a costa de la vida de quienes la necesitan imperiosamente para generar condiciones de trabajo que permitan comer, se pone de manifiesto, por una parte, la voluntad de los sectores pudientes más corruptos del país que están dispuestos a defender la acumulación de basura, a transformar el país mismo en desecho a costa de la vida de personas que son sus compatriotas, aunque ellos con su codicia e inescrupulosidad les hayan retirado la condición de semejantes, mientras se afirma, simultáneamente y con el signo opuesto, la voluntad profundamente transformadora de quienes intentan, pese a todo, rescatar los desechos, ofrecerlos para su reciclado luego de un examen cuidadoso de sus atributos, ponerlos nuevamente en circulación productiva.

Es en esta bipartición de sentido que la basura marca las direcciones posibles del país: aquel que se asume como despojado y pretende construir con los restos que sobreviven a la depredación y el saqueo un nuevo proyecto que transforme lo excluido y le otorgue un valor de recuperación por un lado y, por otro, la multiplicación de la basura en modelo político basura, en moral basura, en elecciones basura, en democracia arrojada a la basura.

Dos millones de niños en la miseria absoluta, nueve millones de niños sometidos a la pobreza no son sólo una montaña de huesitos devastados, de homóplatos hundidos o vientres hinchados. Son también nueve millones de niños sin jabón ni piojicida, niños que en siglo XXI no conocerán el cine ni el teatro, niños que vivirán peor que nuestros abuelos en Europa o en los campos chaqueños o tucumanos, niños que serán sometidos a los desechos del desarrollo, que no hundirán los pies desnudos en los arroyos con los cuales la literatura del siglo XIX ensalzó la vida natural de los pobres sino en las aguas contaminadas por la ausencia de garantías ciudadanas de un país que acepta sobrevivir en medio de la basura.

Y corresponde a la ética más elemental, a lo que alguna vez en este país se llamó "decencia" y que no se redujo a no robar sino también a sentir una profunda vergüenza por el usufructo a costa del sufrimiento del semejante, recomponer no sólo su derecho a la vida sino ofrecerles una representación de sí mismos que les permita sostenerse en la convicción de que no sólo tendrán algún día una vida digna de ser vivida sino que esa vida tendrá significado en el marco de un proyecto para el cual están destinados más allá de los accidentes circunstanciales a los cuales la historia argentina los haya sometido. Por ello mandarles basura, aunque esta constituya sólo un diez por ciento de la donación, como se dice, es mostrarles que sólo son basura para la sociedad que tiene a su cargo no sólo mantenerlos con vida sino ofrecerles una imagen que no los excluya definitivamente de la condición humana ni los condene a ser algún día el residuo definitivo de un país destinado a la basura.
http://www.clarin.com/diario/2002/12/05/o-02101.htm

Related Posts with Thumbnails