sábado, diciembre 20, 2008

Hay que combatir la inseguridad



La famosa inseguridad con la que machacan los medios cada vez que no ocurre nada demasiado relevante en el país (algo así como un comodín que aparece en forma de "olas") es harto sabido que no surge de la decisión voluntaria de malignas personas que, entre una vida digna y el camino del crimen, optan por salir a matar por ser "lo más fácil". Esto parece una perogrullada, pero lamentablemente una gran parte de la opinión pública y comunicadores de los medios masivos parecieran no entenderlo.

Lo que genera la tremenda violencia que podemos ver a diario, principalmente en los centros urbanos, no es ni siquiera la pobreza. Lo que genera esta violencia es la exclusión. Pero "exclusión" es una palabra que está demasiado gastada, ya se perdió el significado. ¿Qué es un excluido?¿De qué se lo excluye?

Ayer hablábamos de esto con un gran amigo. De la exclusión, del odio. Siempre hubo desigualdad en el mundo, vaya novedad. En la antigua Grecia por ejemplo, cuna de la democracia, había una minoría que eran los ciudadanos, que eran quienes se dedicaban a los asuntos de la ciudad, y una mayoría de esclavos que eran quienes hacían el trabajo necesario para mantener la sociedad funcionando (tareas domésticas, económicas, etc). La conclusión sentidocomunista sería que "siempre hubieron esclavos" con lo cual pareciera que a pesar de 2500 años trascurridos la cosa sigue igual.

Pero entre el amo y el esclavo había una relación. Los esclavos no estaban desamparados: dormían bajo techo, comían todos los días y, salvo los que eran castigados a trabajar en las minas o en las canteras, solían ser apreciados por los aristócratas que los poseían. Como explican aquí: (...) lo cierto es que los lazos de unión del esclavo con sus dueños eran relaciones que se remontaban a muchos años y los lazos afectivos, por lo tanto, eran profundos, muchos hijos de esclavos se criaban con total familiaridad con los hijos del patrón y aunque había una diferenciación de clases las relaciones personales eran mucho más importantes, llegando a heredarse los esclavos y formando parte de las familias con total naturalidad.

De hecho hay casos como uno que narra Moses Finley, en el cual un esclavo que llevaba la contabilidad de la casa había hecho rico a su amo. Éste, antes de morir, le dejó de legado a su esclavo todas sus propiedades e, incluso, a su esposa. Hecho impensable en la esclavitud moderna.

Pero la casta esclava de la actualidad, la clase baja, trabajadora, no tiene más lazos con sus actuales amos. Ahora son reemplazables. Los trabajadores están obligados a vender su fuerza de trabajo para poder subsistir y, de no conseguir venderla, quedan fuera de la sociedad (y no hablamos acá de los que trabajando todos los días no llegan a cubrir sus necesidades básicas, que son muchísimos). Si quedan afuera no pueden acceder a cosas que muchos de nosotros no valoramos por tenerlas garantizadas. Estamos hablando de cuestiones elementales, por ejemplo el alimento. Los que son empujados fuera de la maquinita productiva no tienen acceso a algo tan elemental como el alimento.

Paremos a pensar un poco en cómo serían nuestras vidas si al despertarnos no tuvieramos la certeza de que ese día comeremos. Cuesta imaginarselo, porque lo pensamos desde nuestro contexto personal, nuestra red social, que de alguna manera nos contiene y tenemos la certeza de que de quedar sin trabajo tenemos a quién recurrir para que nos de una mano.

Pero no es sólo la comida: no tenés dónde dormir, si te enfermás olvidate de los remedios (y enfermarse, en condiciones como las que se vive en muchos lugares donde se aglutinan tipo ghetto los que quedan afuera -o los que a esta altura nunca estuvieron adentro- de la maquinita productiva, es muchísimo más frecuente que enfermarte en los lugares donde vivimos los cobijados por el sistema, que tenemos por ejemplo inodoros, agua corriente y demás lujos), si querés mandar a tus hijos a la escuela la cosa se complica ya que los útiles cuestan su dinero, el viaje también, y, probablemente necesites que tus hijos te ayuden en el rebusque que hayas encontrado a ganarte el pan de ese día. Ya lo hablábamos en este post: son los desechables.

La frontera que divide indigentes de desechables es el hecho de que cada vez menos cosas tienen. Tanto es así que ya trasciende la pobreza material y llegó el punto en donde ni siquiera tienen a quién recurrir, además de sus otras falencias. Algo así como una indigencia agravada por falencias sociales y desidia estatal.

Prostitutas inyectadas con cocaina para mantenerlas en el circuito de la prostitución y rindiendo el máximo que puedan dar sus cuerpos a la vez que son mantenidas alejadas de sus familias si es que las tuvieran. Inmigrantes o argentinos desesperados encerrados en la esclavitud medieval en fábricas ya sean de ropa o de cualquier otro rubro que requiera mano de obra esclava. Humanos convertidos en zombies y empujados al crimen a través de drogas como el paco o la pasta base. Chicos explotados por adultos en casi cualquier esquina de las grandes ciudades y redes de prostitución infantil. Bebés que se alquilan para mendigar.

Ejemplos sobran. Los desechables son explotados generalmente por pobres que intentan no caer en la indigencia y una vez cumplida su "vida útil" son reemplazados por otros desechables ya que sobran debido a que el modelo socioeconómico tal y como está planteado hoy en día es una fábrica masiva de desechables.

Hay que crear seguridad social en serio. Demostrar que el Estado no es ese elefante inutil que nos pintan sino que puede ser eficiente, al mejor estilo primermundista.
Pero el colmo de todo esto no es la falta de acceso a lo mínimo indispensable para una vida humana. Cargando esta tan pesada cruz de impotencia y resignación, echado a tu suerte y peleando por tu supervivencia y la de tu familia, y como si todo esto no fuera suficiente, hay un factor clave en el alto grado de violencia social: la discriminación.

No sólo tenés que vivir así sino que por tener que vivir así, por no tener una salida a esa vida de mierda que tocó gracias al azaroso hecho de nacer en el lugar equivocado, tenés que bancarte el maltrato diario por parte los que sí están adentro de la maquinita productiva (aunque para la mayoría sos invisible). Y sin hogar -o viviendo en una villa- las probabilidades de conseguir empleo se reducen drásticamente.

Tenés que bancarte que cuando andás por la calle la gente bien te mire mal. Que crucen cuando venís de frente, que te odien por no tener la suerte que tuvieron ellos. La policía, por supuesto, te va a parar varias veces por día porque sos un sospechoso adonde quiera que vayas. No importa que estés cartoneando para darle de comer a tu familia, vendiendo estampitas o durmiendo en una plaza: siempre tu presencia va a generar repulsión -e incluso miedo- en los que acceden a la vida que hay que tener para ser feliz, como constantemente nos recuerda el bombardeo publicitario.

Porque eso también influye: a tu alrededor ves carteles, vidrieras, comerciales y demases elementos que te recuerdan constantemente todo lo que no tenés, todo lo que no sos. Ves esas familias en casas con jardín y chicos rubiecitos felices jugando al subibaja mientras se clavan un postrecito que los hace crecer sanos y fuertes (y arios agregaría Micky Vainilla), o ves a ese langa que con su 4x4 se va al fin del mundo, o esos cuerpitos modelados por la ciencia que aparecen con sonrisas enormes diciendote lo que tenés que comprar para ser un ser humano feliz e insertado en la sociedad.

Entre todo esto, ¿cómo es posible que tanta gente no entienda de dónde surge ese odio visceral, esa sed inhumana que lleva hasta a chiquitos de escasa edad a cometer los más horrendos crímenes?

No se trata de aumentar un par de pesos la miseria que el Estado otorga a algunas de estas personas denominándola "asistencia social". La asistencia social que hace falta no es principal ni exclusivamente monetaria. Parece mentira que en un país como el nuestro, que a pesar de lo que afirman algunos ignorantes funcionales sí tiene los recursos necesarios para combatir la exclusión, todavía no exista una política universal de asistencia social (los planes sociales todavía se otorgan a dedo y no alcanzan para cubrir absolútamente nada).

El Gobierno demostró su capacidad para tomar grandes y multimillonarias medidas en ciertos temas, pero nunca tomó una medida de la magnitud necesaria para combatir en serio a la exclusión. Sí, la situación de muchos mejoró algo (aunque ahora vemos que se empiezan a diluir aquellas mejorías) pero estructuralmente todo sigue igual. La gente en general desconfía de la capacidad del Estado, y dicha desconfianza tiene asidero en la realidad palpable del día a día. Hace falta mucho más que dinero para palear la exclusión social: hace falta un plan, gente y la voluntad de llevarlo a cabo.

Décadas de destrucción y desolación neoliberal lograron lo que vemos hoy y, sin aplicar grandes medidas para revertir esto, que tengan la fuerza que tuvo el impulso destructor neoliberal, seguiremos con aspirinas para curar un cáncer. Para reconstruir la confianza de la sociedad en el Estado y recuperar la legitimidad perdida hay que contruir un Estado eficiente. Pero eficiente no en términos económicos (que haya superávit) sino en el sentido real de la palabra: capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado. El Estado tiene que mostrar que tiene la capacidad para pelear en serio contra la exclusión social, que es un gravísimo y urgentísimo problema, sino el más importante, que estamos atravesando como país.

Necesitamos más Estado. Más maestros, más médicos, más enfermeras, más asistentes sociales, universalidad de la asistencia social, más viviendas, programas para (re)incorporar a los chicos al sistema educativo, seguimiento de las familias en situación de miseria, programas de alfabetización y educación cívica, mayor coordinación entre organismos estatales, más participación de las ONGs, mejor aprovechamiento de los recursos. Otra vez: hace falta más Estado. Programas como las Misiones Bolivarianas (la Misión Robinson por ejemplo) en Venezuela o la Cruzada Nacional de Alfabetización de Nicaragua o el cubano "Yo, sí puedo" son ejemplos a partir de los cuales se podría empezar a imaginar una solución real a la exclusión.

Vivimos en un país que produce alimentos para varias veces la población existente y, sin embargo, tenemos a millones de seres humanos con hambre. Hasta que no entendamos que el pecado original, que lo que hay que combatir y constituye el verdadero crimen, es la exclusión, todas las políticas represivas que propongan están destinadas al fracaso.

Pueden bajar la edad de imputabilidad hasta encarcelar espermatozoides, construir 5 millones de cárceles, contratar un ejército de policías con la más alta tecnología, construir miles de barrios privados para mudar a la gente bien y así resguardarla en fortalezas fuertemente vigiladas, sacar el ejército a la calle y declarar delito no excarcelable a la portación de rostro, firmar y aplicar 500 petitorios blumbereanos... incluso pueden instituir la pena de muerte y, sin embargo, el problema seguirá ahí, latente como si nada. La violencia seguirá cada vez más violenta y nos seguirán "matando como moscas" (como dice el nuevo slogan de la derecha firmadora del petitorio de Blumberg). El problema es que nosotros los estamos matando como moscas a ellos, el hambre es un crimen. Todos los días mueren decenas de personas por hambre en nuestro país. Cromañones semanales de gente cuya muerte está sentenciada por no haber podido ingresar en su organismo lo mínimo indispensable para sobrevivir.

Para cerrar este extenso post, dejo una reflexión de Sandra Russo respecto a esta violencia, a esta sed inhumana:
las cosas han cambiado. El paco o lo que fuere, quizás el hartazgo o la desazón previa que lleva al paco, han convertido a muchos lúmpenes en monos con navajas que afilan ante la mirada de sus presas. ¿Quieren mi dinero, mis ahorros, quieren mis electrodomésticos, mis dólares, mi tarjeta Banelco, las joyas de mi abuela, quieren que les dé todo lo que tengo, o no? Y si no es eso lo que quieren, ¿qué es? Ese es el borde que pisamos: estaremos en otro lugar, en otra dimensión si lo que quieren no es lo que tengo, sino lo que soy. Si quieren verme sufrir(...)

“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, recomiendan las religiones. En Amor líquido, el sociólogo Zygmunt Bauman descompone la frase, ya descompuesta en las mentes de millones de contemporáneos. Bauman retoma a Freud, quien se había preguntado: “¿Qué sentido tiene un precepto enunciado de manera tan solemne si su cumplimiento no puede ser recomendado como algo razonable?”. Y se contestaba: “Es un mandamiento que en realidad está justificado por el hecho de que no hay nada que contrarreste tan intensamente la naturaleza humana original”.

Bauman agrega: amar al prójimo supone un salto a la fe, a cualquier fe. Es, en definitiva, el acta de nacimiento de la humanidad. “Y también representa el aciago paso del instinto de supervivencia hacia la moralidad”. Pero “...como a ti mismo”, dice Bauman, es un final de frase que de ninguna manera puede subestimarse u obviarse, porque es el centro mismo, el fundamento que hace que ese precepto no sea una estupidez y sí una cláusula básica del contrato entre el individuo humano y su especie. El amor a sí mismo es pura supervivencia, y es imprescindible, entonces, generar las condiciones para que cada uno se ame a sí mismo lo suficiente como para poder tolerar al otro. Es necesario generar vidas lo suficientemente humanas como para que la bestia que llevamos en el fondo no ruja ni muerda.

Acaso la pregunta adecuada, hoy, sería aquella que nos interrogue sobre las bestias que hemos dejado sueltas, esas que no se aman a sí mismas y en consecuencia tampoco aman a nadie.
Saludos
D.F.

Imagen: http://www.econoticias.org.ar

38 respuestas:

Martín - Destructor de Mitos dijo...

Estoy 99% de acuerdo. Sólo cambiaria "Décadas de destrucción y desolación neoliberal lograron lo que vemos hoy" por "Décadas de estatismo y de destrucción y desolación neoliberal lograron lo que vemos hoy".

Hace unos días hice un post preguntándome si es posible dar solución al problema de la exclusión extrema, que en algunos casos a superado aún la fase de la desesperación para convertirse en un desprecio por la vida propia.
(Lamentablemente los prejuicios hicieron que muchos no entendieron lo que quise decir... Se ve que me expliqué mal).

Saludos!

guille dijo...

Martin ,cada vez se entiende menos.

Alicia G. dijo...

Te felicito Diego, pusiste en palabras de una manera brillante el tema del que no se habla, las causas de la inseguridad. Siempre te leo pero no me gusta comentar, espero no te molesto. Me encantaria ver algun dia una nota como esta en un diario, hay que hacer llegar el mensaje entre tanta bosta que flota en el discurso seudo-progre de los periodistas y abogados de la derecha. Otra vez, mis mas sinceras felicitaciones.

the langlois dijo...

Coincido en buena parte con lo que decís en el post. La pobreza y la exclusión en un problema urgente, prioritario, y que hay que solucionar (aunque difiero en los medios para lograrlo). Y que expandir las fuerzas de “seguridad” y de represión no van a cambiar absolutamente nada (de hecho, yo propondría eliminarlas directamente).

Igualmente, deslizo un par de cuestiones. Señalás que el excluido se ven tal situación que:

“Tenés que bancarte que cuando andás por la calle la gente bien te mire mal. Que crucen cuando venís de frente, que te odien por no tener la suerte que tuvieron ellos. La policía, por supuesto, te va a parar varias veces por día porque sos un sospechoso adonde quiera que vayas. No importa que estés cartoneando para darle de comer a tu familia, vendiendo estampitas o durmiendo en una plaza: siempre tu presencia va a generar repulsión -e incluso miedo- en los que acceden a la vida que hay que tener para ser feliz, como constantemente nos recuerda el bombardeo publicitario.”

Correcto, pero después te preguntás:

“Entre todo esto, ¿cómo es posible que tanta gente no entienda de dónde surge ese odio visceral, esa sed inhumana que lleva hasta a chiquitos de escasa edad a cometer los más horrendos crímenes?”

¿Realmente pensás que un pibe de 7 a 10 años reflexiona sobre todo lo del primer párrafo? Creo que el problema de esos chicos es otro… de otra forma el problema se vería solucionando, sí, creando barrios cerrados y evitando el contacto de los excluidos con los “civilizados”, para que no les agarre “odio”. Lo digo porque la violencia de los excluidos va dirigida hacia los “civilizados”, pero también y principalmente, entre ellos (y es indignante que los medios de comunicación nunca se ocupen de este tipo de violencia).

Un saludo.

Martín - Destructor de Mitos dijo...

guille, ¿que parte no entendés?

Mariano. dijo...

Diego F. Muy buen post, como dice Alicia G. que bueno sería leer este tipo de análisis en los medios de comunicación.

Martín - Dest. de M.:
Decís que el estatismo es el culpable de la exclusión, me asusta y me desconcierta lo que entiendo de tus palabras... ¿A que te referís con estatismo? ¿Al estado neoliberal presente desde el 76? No queda claro tu postura.... Tal vez te referís al estado como tal. ¿Sos anarquista?
Ah, leí tu post y de tus posibles "soluciones" no elijo ninguna, menos mal que son TUS "soluciones" y no las soluciones...

The Langlois:
No entiendo de psicología infantil para saber si los niños excluidos son capaces de entender por si mismos el desprecio cotidiano al que son sometidos, sin embargo no cabe duda de que tienen odio dentro que los llevan a cometer crímenes. De todas maneras, yo soy de los que cree que los más chicos son herramientas e los de mayor edad.
Vos decís que si el problema es el desprecio cotidiano la solución es crear barrios privados para evitar el contacto... Esto no soluciona el problema, los crímenes no son la causa sino la consecuencia, por lo tanto, para evitar las consecuencias debemos evitar las causas y una de ellas es la exclusión que, con barrios privados de alta seguridad, solo estás acrecentándola.


Saludos, Mariano.

jorge oscar garcia dijo...

Exelente post. Me gustaría tener la capacidad para escribir algo semejante. Felicitaciones.
Es evidente que hay algunos que piensan que el "prójimo" a que se refiere el amigo Jesús, son los vecinos del barrio, los parientes, los amigotes, la "gente linda" en general. Para esos, siempre habrá "inseguridad". Y no solo eso: nunca tendrá paz.

guille dijo...

Martin ,la mescolanza que haces de cualquier tema para largar muletillas liberaloides o anarquistas? ,y no es que no entiendo ,no se entiende ni desde donde hablas ,ni que historia viviste o estudiaste.

Martín - Destructor de Mitos dijo...

Mariano, el neoliberalismo realmente existente es profundamente estatista. Las empresas públicas fueron privatizadas... pero continuaron como monopolios amparados por leyes bien estatales.

Ni hablar del aparato represivo estatal de la dictadura.

Y esos son sólo ejemplos. El estado siempre fue el centro de la vida argentina. Y así nos fue.

Saludos!

(escribí a 2 mil... perdón si no se entiende la idea!)

Anónimo dijo...

Bárbaro, ahora quien creo tanta desigualdad ¿gobiernos peronistas? Cierto que Menem nunca fue del partido justicialista no.
La violencia no se exacerba con la droga ¿no? ¿Quien controla la falopa?
Toda la recaudación tributaria donde va, ¿se redistribuye?
Todo bien, mucho Bourdieu, Foucault y las pelotas de tárzan, pero que hay cada vez más muertes violentas no hay duda.
Que cada vez hay más pobreza tampoco, que los políticos y sus amiguitos tienen cada vez más guita por supuesto...

Mariano.- dijo...

Martín, ya me quedó claro, o sos Anarquista o preferis una monarquía absulutista.
Por el contrario yo creo en los estados democráticos a pesar de sus falencias.

Anónimo, con ese tipo de análisis no construímos nada. ¿De que sive defenestrar la clase política? A mi entender solo complica y retarda las cosas.

Mariano, Saludos.

Luciano dijo...

A la presi le falta un asesor como Diego F. Hablando en serio excelente tu post.
Salu2

Anahí dijo...

Muy buen post, Diego F., ahora a mí lo que en verdad me asusta es que pareciera que esto fuera producto de una "catástrofe natural", un castigo divino dado por alguna maldición ancestral, o que en todo caso sean "cosas pendientes" (qué frase más hija´e puta) del pasado.
Saludos.

Anahí dijo...

¿Se dio cuenta que "la exclusión" queda siempre como "lo que queda por resolver" en la agenda política?
Saludos.

Diego F. dijo...

Martín: me quedo con lo del 99%, sobre lo del "estatismo" sabemos que no nos vamos a poner de acuerdo. Eso sí, no existe neoliberalismo estatal (acá había posteado las características del neoliberalismo y lo habíamos discutido).

Alicia: Muchas gracias por el elogio, comente cuando quiera nomás.

Langlois: "¿Realmente pensás que un pibe de 7 a 10 años reflexiona sobre todo lo del primer párrafo?"
No che, no dije nunca que piense que un chico reflexiona sobre todo esto. Lo que digo es que lo vive, que lo siente. De hecho pasa lo mismo con muchos adultos. Lo que no me quedó claro leyendo tu comentario es cuando decís que diferís de los medios, ¿cuáles son los medios con los que según vos habría que combatir la exclusión?

Mariano: y... la verdad es que no creo que salvo página publiquen algo así en un medio masivo. ¿Te imaginás si algún día el establishment periodístico empezara a hablar del tema y se instalara en la opinión pública en lugar de repetir hasta morir las premisas de la mano dura? Quizás ahí podríamos empezar a hablar de un principio de solución. Estaría bueno ver una marcha masiva como la primera del inge, un petitorio firmado por 5 millones de personas en donde se exijan medidas que apunten a solucionar el problema.

Jorge: Gracias! Por supuesto que cuando se habla de prójimo deberían entender que se trata de todo prójimo y no el vecino del country. Pero igual, si revisamos un poco la historia, incluso reciente, veremos que las premisas de Jesús se deformaron y usaron para justificar desde quema de brujas, herejes, hasta para darles una justificación a nuestros nazis para torturar (no me puedo sacar de la cabeza la imagen de Etchecolatz el día de su sentencia).

Upi: ya te lo dijo Mariano, ese tipo de análisis no sirve para otra cosa que inmovilizarse. Si todo es una mierda, ¿para qué cambiar? Y sobre la droga, fijate en la cita a Russo que menciona al paco. Pero es un error suponer que la droga es la causa de la violencia. Conozco mucha gente que se droga y no es violenta.

Luciano: Uhh no le des letra a la troleada que ya me tienen con los huevos al plato con esto de que "me paga el gobierno". Aunque pensandolo bien, ya que está la acusación reiterada, no vendría mal un puestito en la función pública :P

Anahí: Es como decís, la exclusión pareciera para algunos tener un adn propio y un desarrollo y evolución independientes de todo lo demás. Lo peor es que no viene de tiempos remotos esto, acá hicieron percha al país en poquito tiempo y los que tienen más de 40-50 años recuerdan cómo era la configuración social cuando teníamos un país menos injusto.

"¿Se dio cuenta que "la exclusión" queda siempre como "lo que queda por resolver" en la agenda política?"

Y lo peor es que en casi ningún análisis periodístico aparece este temita menor.. cuesta entender cómo es posible esquivarle el bulto a algo tan grande y evidente.

Saludos!

B.Morrigan dijo...

Muy buen post Diego. Concuerdo con vos, el tema de la exclusion y la pobreza es prioritario; mucho mas que el de la inseguridad pues esta deriva de las dos primeras.

Mariano.- dijo...

Diego F.:
Si, la verdad que causa gracia pensarlo seriamente, es completamente irrisorio que el establishment periodístico se meta en el tema...
Pero bueno, hay cosas que se están haciendo y tenemos que acompañar a quienes tienen la posta hoy, me refiero a los Chicos del Pueblo, a Morlaqueti, etc. que impulsan la campaña "El Hambre es un crimen".
Ahí tienen las claves para terminar con la exclusión aquellos liberales que solo proponen o marlos a todos o encerrarse en una burbuja....Guarda, las burbujas explotan!!!

Saludos, Mariano.

Gal dijo...

Hace unos dias que tambien vengo pensando algunas ideas sobre el tema... de como ciertas situacione s sociales se convierten semilleros del odio... y entre ellas...los chicos que son arriados en la calle y la sociedad ciega, sorda y muda ante la explotacion infantil y el espacio de la infancia perdida... incluida la escolaridad.
La indiferencia ante el dolor genera resentimiento, un punto a un paso de la violencia.
Para los que le interesen y afin de no repetir aquí todo el texto:
http://registromundo.blogspot.com/2008/12/basta-de-violencia-y-de-indiferencia.html

saludos
Gal

German L dijo...

Te agradezco por poner esto en palabras, no puedo agregar nada a lo que dijiste. Estoy de acuerdo con Mariano y Alicia, pero que le vamos a pedir a estos medios de mierda que tenemos que juegan en contra del pais?
Saludos

Anónimo dijo...

No hay dudas que todos vemos la división que existe entre los de adentro y los de afuera.

Creo que el primer tipo de inclusión deberia salir de nosotros mismos. Deberíamos encontrar mas formas de relacionarnos, conocernos, y así ir perdiendo el miedo y el odio. Seguro que en nuestra vida cotidiana surgen muchas oportunidades de relacionarnos, habrá que aprovecharlas más.

Obviamente el estado debería tomar medidas urgentes, pero ¿por que será que siempre las patea? ¿será casualidad? ¿que piensan uds?

Migrón.

No dijo...

Excelente Diego. La verdad que me encantaría que se pueda llevar a cabo algo como el "Estado de bienestar", en donde él verdaderamente garantice la educación, la salud, la justicia, la igualdad,etc.
Es como dice Santiago O'Donnel, en un libro que no recuerdo su nombre, hay lugares en nuestro país en donde el Estado no llega, donde se encuentra ausente. El último verano, por laburo recorrí gran parte del conurbano bonaerense y la verdad que parece increíble que recoleta y tigre, malvinas argentinas o la reja sean parte de un mismo país.Las calles de barro, la falta de luz y agua potable, la inseguridad de la zona, que hace que ambulancias y distintos tipos de transporte de la zona no entren en algunos de esos lugares, aislandolos aún más.
Como tu blog, es un mundo perverso, en donde por día existen cerca de 1.000 millones de personas que no comen. Un mundo en donde la vida está atada a unos papelitos de colores, a los que llamamos plata.

Como dice JP Feinmann: somos seres patéticos

Anónimo dijo...

Alto post Diego. En mi opinion, como ocurre con casi todo, el problema es cultural. El tema de la exclusión no esta en la agenda politica porque no esta lamentablemente en conciencia de "la gente" basicamente el problema de la exclusion es reemplazado por el de la inseguridad, como bien decis.

Este post vendria a ser la antitesis del programa de Graña, quien dijo una frase que me quedo muy grabada sobre los "pibes chorros": "No tienen rostro"

Como dicen mas arriba, una pena que esto no salga en los medios, y agrego, que en los medios salga el programa de Graña


B-K

Vengador dijo...

Y dale con el comunismo, porque mejor no te vas a vivir a Cuba si tanto te gusta eso?

Anahí dijo...

Diego F., ¿de verdad cree que "lo peor es que en casi ningún análisis periodístico..." . A mí me parece que dadas las circunstancias y en todo caso, es secundario...
Lo que no me parecería secundario es que el gobierno gobierne para la prensa...¿?...
Saludos.
PD: leí por ahí a varios que se quejaban de que la marcha de los pibes no había tenido cobertura de los medios... ¿No les importa que el gobierno no tomara nota y los ignorara? ¿o acaso el gobierno se entera por la prensa? si es así, ¡Dios nos ampare!

Diego F. dijo...

Anahí: quizá no me expresé bien, pero a lo que iba es a que dando por descontado que no viene siendo un tema relevante en la agenda política, y teniendo en cuenta la influencia mediática a la hora de imponerla, sería de mucha ayuda que desde los medios canalizaran los reclamos por mayor seguridad a los que tanto espacio le dan y los utilicen para meter presión en el poder político para eliminar la exclusión. Sobre la PD te diría que a esta altura no creo que exista voluntad en el gobierno para encarar con la profundidad necesaria el tema y por eso hay que hacer presión desde donde se pueda, y si los medios tienen más poder que la marcha, habrá que usar los medios para presionar por este tema.
Abrazo

t dijo...

Concuerdo absolutamente con el post. ¿Dónde pongo la firma? Fuera de broma, podría circular como una cadena en la que firmemos.
Concuerdo también con lo que dice B-K: gran parte del problema es cultural. Por extrañas razones, me topé en 2002 con dos grupos de "gente bien" que tenía ganas de ayudar a los excluidos. Los proyectos, realmente, eran desastrosos. Uno planeaba enseñar computación en las villas para darles una salida laboral a pibes, como si uno les enseñara a usar el Word y los pibes consiguieran trabajo inmediatamente. El otro buscaba ayudar a escuelas rurales y, para eso, armaba una planilla de Excel con diferentes escuelas y uno de los puntos centrales era si las escuelas tenían o no televisor y algún sistema de TV satelital, como si eso fuese uno de los aspectos más trascendentes para una escuela rural. Si sectores supuestamente bien intencionados de la clase media-alta ni siquiera entienden cuáles son las necesidades y los problemas de los excluidos, es difícil que lleguemos a algo (más allá de lo que debe hacerse desde el Estado).
Por otro lado, en relación con esto y con lo que dice Anahí, sería bueno que fuese la sociedad la que impulsara a los medios (aun contra la voluntad de los medios, que sabemos bastante bien por dónde pasa) a poner estos temas en su agenda.

ramiel dijo...

que bauman deje de sacar letra de las obras del amor...
un poco de justicia para el seductor por dios!!!

Anahí dijo...

Estamos de acuerdo, Diego F., pero convengamos también que esperar de estos medios algo como lo que usté dice es pedir peras al olmo, como decía mi abu.
(A menos que aparezca un programa tipo "La liga", al estilo National Geographic pero posmo, y eso sea mostrar pobreza. Qué le voy a decir, estamos fritos)
Saludos.

B-K dijo...

Los medios directamente imponen la agenda de mas represion mas policia menos tasa de imputabilidad mas mano dura etc... Cuantos informes vieron de "violadores reincidentes a quienes les es concedida la libertad condicional"?

t, las cosas que hace la derecha para "ayudar" a los hambrientos me hace acordar a las defensas que ofrece Micky Vanilla cuando se lo acusa de nazi "¿Vos sabias que tenemos una fundacion que se dedica a regalarle la comida que nuestros perros no comen a los chicos negros y pobres?" Se que mucha gente quiere sinceramente ayudar, pero la limosna no sirve mas que para reproducir el esquema de explotación.
Es como la filantropia de B Gates... por dios.

t dijo...

B-K: El tema es que no son siempre estrictamente de derecha los que plantean cosas así (en uno de los dos casos que conocí de cerca, se trataba de un psicólogo que intenta ser "progre") e, incluso cuando son de derecha los que planean cosas así, terminan metiendo en proyectos como ésos (aunque sea, por un tiempo) a gente que uno considera valiosa. Fuera de eso, puedo decir que conozco proyectos sociales muy buenos y útiles, muy de izquierda, de gente con ideologías tiradas hacia la derecha. Más allá de la ideología, creo que a todos nos cuesta bastante entender al que vive en otras condiciones. La gente de clase media-alta, sobre todo, hace ciertos planteos porque sabe que siempre conseguirá un modo de zafar, sabe que no se va a morir de hambre; entonces, le cuesta ponerse en el lugar de los excluidos y prefiere pensarse en el lugar de un tipo de clase alta que vive en un barrio cerrado y al que le roban. Anoto todo esto medio a lo bestia y generalizando, pero creo que la idea queda más o menos clara.

anonima dijo...

Clap clap clap Diego!!
No se bien que, pero este post me toco algo adentro, es de los mejores que lei en tu blog. Gracias!

Alan dijo...

Que buena nota.

Anónimo dijo...

Excelente!

Anónimo dijo...

Sí. Estoy de acuerdo con todo.
Pero el problema es el alto grado de marginados que no va a poder insertarse en la sociedad nunca.
A ver, supongamos que a partir de este año se comienzan a aplicar políticas sumamente eficaces para combatir la marginalidad y la pobreza. Los resultados se comenzarán a percibir en un mínimo de diez años. Entonces, ¿qué se hace con toda esta generación, con todo el "sobrante" que, siendo realistas, está totalmente perdida?
Es decir, ¿qué se hace en el "mientras tanto"?
Y ahí, en mi criterio, es cuando entra en juego la mano dura, penas más severas, hasta incluso la pena de muerte, ¿por qué no?.
Seamos sinceros. Pobrecita esta gente no tiene la culpa de ser lo que son... pero lo son. Fueron despojados de las características básicas que nos distinguen como seres humanos.
A menos que no sea "politicamente correcto" decir todo esto, ¿no?
Saquemonos las caretas gente..

Saludos,

Lagartija.

viejitomatias dijo...

Cuales son las características básicas que nos distinguen como seres humanos?
En algo coincido con vos a las lagartijas hay que matarlas y te lo digo con mucho amor y misericordia,no creas que lo hago con odio.
Dios te guarde sínico fachito!

Anónimo dijo...

Ahhh no, me has faltado el respeto "viejitomatias", y eso no te lo puedo dejar pasar.
Yo realicé un análisis totalmente racional y objetivo. En ningún momento le falté el respeto a nadie. Por la manera en que escribís, me doy cuenta de que sos un ser insignificante, lleno de odio en su interior. Ja! pobre de vos.
Comenzaste a desear mi muerte por haber opinado a favor de la pena de muerte. Qué contradicción, ¿no?
Ahora decime, ¿para qué el estado va a gastar valioso dinero en mantener vivo a un asesino, a un violador, etc, cuándo lo podría destinar a otras necesidades?

Saludos,

Lagarijota.

Marcela dijo...

Que buen post Diego F, conoci tu blog hace cosa de un mes y de a poco estoy leyendo las entradas recomendadas y no te puedo decir mi alegria por ver que hay gente como vos llevando estos mensajes. Mis sinceras felicitaciones por este impresionante espacio y sigo leyendo, ayer me quede hasta tarde leyendo otras entradas, me gusta mucho mucho como escribis y el mensaje que trasmitis.
Un beso grande

Un K mas de por aquí... dijo...

El otro día un pibe de al rededor de 10 años me quizo robar usando un cuchillo, no se lo veía con bronca, sencillamente lo tomaba como un recurso para conseguir su objetivo, robar. El problema de la inseguridad actualmente es mas que nada el paco. El paco esta ligado a la marginalidad. Quienes empiezan a utilizarlo por haí sienten bronca, pero me parese que en realidad es que no encuentran razones para no hacerlo. Y quien fue uno de los principales generadores de la marginalidad esta muy atado al negocio del paco y a la yuta: Duhalde.

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