domingo, noviembre 09, 2008

Una llave maestra



Mientras el neoliberalismo sigue colapsando y la oposición vernácula lloriquea despechada por los rincones, Holden Caulfield rescató del archivo -y gentilmente nos acercó- un capítulo del libro Historia Argentina con drama y humor
de Salvador Ferla, publicado en 1974 pero interesante en este contexto de crisis mundial.

El autor plantea lo que constituye una gran herejía ante los ojos de los cruzados neoliberales, pero como no somos fans de Alissa Rosenbaum, aquí va para el zurdaje dogmático y comumontobolchesetentista que todavía cree en que otro mundo es posible.

Una llave maestra

Hay una zona de la economía donde no tiene aplicación posible la difundida teoría de la ineptitud del Estado como empresario. Es la zona financiera. Desde que alumbraron las geniales ideas del banco y el seguro, no se han hecho avances sustanciales en la materia. (Me hace acordar aquello de que desde que se inventó el amor entre los hombres en materia moral no se pudo inventar más nada).

Hacer de banquero no requiere una sabiduría especial ni la posesión de ningún secreto tecnológico. No se necesita patente concedida por ninguna corporación multinacional. Pedir plata “a todo el mundo” para prestársela “a medio mundo” es una tarea para la cual el estado es perfectamente apto. Incluso tiene una amplia materia en la experiencia, porque ¿quién mejor que el Estado entiende de “mangazos” y “repartijas”? Aquí no tiene validez el axioma de que la iniciativa privada hace la empresa más rentable, porque la empresa financiera cuanto más rentable peor es. En esto la virtud consiste en que el negocio rinda lo menos posible. ¿Y quién mejor que el Estado para que un negocio rinda poco?

Bromas aparte, toda la actividad financiera puede ser manejada por el Estado con mucho mayor rendimiento social. Porque únicamente el Estado puede crear y ejercer un crédito que se vuelque a las mayores y más urgentes necesidades económicas, y que no financie solamente esas actividades sino también las profesionales, asistenciales, familiares y artísticas. Un ejemplo vivo de esta premisa lo tenemos en el Banco de la Provincia de Buenos Aires, que es bajo cualquier aspecto que se lo observe el banco que mejor funciona en el país.

Un simpático y honrado periodista, Fernández Rubio, escribió un libro titulado “Sea”, donde se dedica a describir las fabulosas consecuencias de activación económica y democratización de la propiedad que tendría el manejo de la banca privada por el PUEBLO a través de los sindicatos y la implantación del cheque postal. Y un cura amigo mío -¡cómo saben los curas!- , me decía que si el estado manejara toda la actividad financiera no tendría necesidad de cobrar impuestos porque el producto de esa actividad serviría para cubrir sus gastos. Eso de no pagar impuestos me conmovió hasta los retruécanos del alma. Jamás había escuchado algo más sublime de los labios de un sacerdote, excepto la prédica del Evangelio. Y me hizo pensar que útil sería una reforma tributaria que eliminara la práctica y el concepto del “impuesto” que siempre resulta odioso, y lo sustituyera por la renta que el estado podría obtener como empresario de los servicios públicos, entre los cuales el más importante y rendidor sería sin duda alguna el servicio de banca y seguro. La renta del sector financiero junto al valor agregado del pecio del tabaco, licores y artículos netamente suntuarios, tendría que cubrir el costo de los servicios asistenciales, educativos y militares y dar la medida del presupuesto nacional. O sea que los bancos, el seguro y los vicios, mantendrían las escuelas, los hospitales y las fuerzas armadas. No nos olvidemos que el “impuesto” o contribución forzosa fue en su origen una medida de emergencia relacionada con la guerra.

Desde que desapareció la circulación metálica se ha simplificado la compresión del mecanismo financiero en su intimidad nouménica. Papel moneda. Moneda financiera. Moneda crédito. ¿Qué son?¿Qué representan? Son medidas, abstracciones, cifras, guarismos; en definitiva fe, notas de fe. La fe y la reciprocidad son la esencia del crédito. Los banqueros cobran intereses por el capital de toda la comunidad, por manejar los carriles de circulación monetaria y en virtud de la fe objetivada en ellos.

Cuando en nuestro país el estado decidió garantizar los depósitos, desapareció la única razón de ser del banco privado, que no es otra cosa que la garantía del depósito. Ya nadie conoce al banquero ni le interesa saber si es solvente: le basta con la garantía del estado, con lo cual tenemos una irónica incongruencia, pues mientras el estado actúa de banquero, los dueños y beneficiarios del banco son otros.

Aristóteles calificó de monstruosidad contranatura hacerle al dinero producir dinero. La única manera de terminar con esa monstruosidad es socializándola: haciendo que el beneficio de la fe sea para los creyentes. Por lo tanto, y muy en serio, propongo la rápida y total socialización de la actividad financiera. Propongo que toda la actividad bancaria, cambiaria y de seguro sea ejercida únicamente por el estado, las provincias, los municipios, los sindicatos y las cooperativas, o sea por entidades públicas ajenas al lucro. Y que se establezca como norma constitucional que bajo ningún concepto la actividad financiera pueda ser ejercida por empresas privadas y asimilada a la categoría comercial de la compra-venta.

Siempre habrá algún argumento a favor de la propiedad privada, de la industria y la tierra. En cambio no lo hay ni lo habrá a favor de la propiedad privada del crédito. Banca y Seguro son actividades esencialmente sociales.

Al socializar el sector financiero de la economía se logran tres resultados de importancia trascendental y revolucionaria. A saber: se elimina un factor decisivo en el crecimiento patológico de la propiedad privada. Sin el concurso de las finanzas en calidad de aliadas y cómplices, difícilmente la propiedad puede adquirir las características de la propiedad capitalista. Se cierra la brecha por donde habitualmente entra el imperialismo económico. Únicamente con el dominio de sus finanzas un país es soberano. Por último se crea un foco permanente de dinamismo económico comunitario y de democratización de la propiedad, que es a lo que apuntamos. No a suprimirla.

El peronismo dio un paso importante cuando nacionalizó los depósitos bancarios y creó el mecanismo de re-descuento. Sus consecuencias fueron tan excepcionales, que puede afirmarse que si Perón pudo encarar la construcción masiva de viviendas populares, si pudo realizar obras de la envergadura del gasoducto Comodoro Rivadavia-Buenos Aires y la ampliación de la destilería de Ensenada sin recurrir al crédito exterior, si pudo pagarles a los jubilados en término y realizar planes de construcción masiva de escuelas se debió a eso. Obras de la magnitud de las que he nombrado hoy son impensables si no es con financiación externa.

El próximo paso, para que el milagro peronista se repita y multiplique, debe ser la socialización total del sistema, entendiendo por socialización un concepto amplio donde está involucrada la titularidad del estado, los municipios, los sindicatos y las cooperativas, o sea, las cuatro variantes de la propiedad social.

Hacer una revolución es muy difícil. Hay que estudiar mucho, muchísimo los pasos que se den tendientes a reformar el régimen de la propiedad industrial, comercial o agraria. Pero mientras tanto, mientras los estudiamos, tenemos en el sector financiero un campo precioso de revolución fácil. La revolución comienza en las finanzas.

Saludos
D.F.

Imagen: http://www.rense.com/

7 respuestas:

jorge oscar garcia dijo...

¡Vamos todavía! Para terminar de ponerlos loquitos: ¡NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA YA!

Tito dijo...

Buenisimo el planteo de Ferla, muy acorde a los tiempos que corren. Pero me quede maravillado con el link que pusiste a la nota de Pablo Capanna.. al final ssi son una secta estos "libertarios"...
Saludos!!

Luis Maria Rodríguez dijo...

Diego,
todo dato u aporte será bienvenido, a hacer rodar la bola...

Andrés el Viejo dijo...

Cuando nos dicen que la supresión de las AFJP elimina el mercado financiero, nos están diciendo que el único mercado financiero posible es con los ahorros de los asalariados. Es decir: las empresas locales, las transnacionales, los exportadores y los bancos mandan sus ganancias (elevadas, no se vaya a creer que se mueren de hambre) al exterior, ya sea como remesas de utilidades, ya sea como simple fuga de capitales.
Y bien, si no puede haber un mercado financiero alimentado con la ganancia de los capitalistas, ¿por qué no va a estar el crédito concentrado en manos del Estado?

Ignacio dijo...

Hay que hacer una peticion de firmas!!! Diego nunca me senti tan identificado con un blog, y si te postulas en algun partido? yo te voto!! Saludos.

Ignacio RH

Martín - Destructor de Mitos dijo...

Es dificil hablar de estatización del sistema financiero si el insumo principal del sistema (la moneda) ya es monopolio estatal. Es decir, lo financiero está estatizado de facto desde hace bastante (en todo el mundo).

De hecho, sospecho que esta "estatización" de la moneda es en gran parte sustentada por los grandes grupos económicos, como una forma de mantener asegurado el control social. ¿Se necesita licuar deudas? ¡Qué mejor que tener un monopolio que en días solucione el problema! ¿Se necesita disminuir el peso de los salarios en los balances de las empresas? ¡Qué mejor que una devaluación precisa, rápida y "competitiva"!

Saludos!

Olivia dijo...

Increíble, una de las propuestas más revolucionarias que he leido. Me encantó pero la veo difícil, ahí si la derecha prende fuego las rutas directamente.

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