martes, octubre 14, 2008

Euforia en los mercados y la desnutrición como en 1900



Mientras los especuladores y buitres del mundo de las finanzas celebran la billonaria intervención estatal estadounidense para socializar las pérdidas, hay problemas muchísimo más urgentes en los que los Estados deberían intervenir y no lo hacen.

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) advierte que a pesar del superávit de alimentos en nuestro continente, la desigualdad en la distribución del ingreso dificulta el acceso de muchas familias a los alimentos y esto generó seis millones de hambrientos más, retrotrayendo la situación a la existente a principios de siglo XX. Según los expertos de la entidad la situación podría empeorar aún más debido a la inflación y una posible recesión o desaceleración del crecimiento económico.

Pero lo que más duele es que esta situación es absolútamente evitable, desde la FAO consideran que acabar con el hambre es una decisión política: Hasta que no tengamos leyes que obliguen a los gobiernos de turno a aplicar programas de seguridad alimentaria, no vamos a lograr erradicar el hambre.

El salvataje de u$700,000,000,000 a los buitres que aprobaron de un día para el otro, representa el equivalente al monto que se necesita para paliar el hambre en el mundo por casi 50 años. Se ven las prioridades, ¿no? El hambre y miseria mundial no tienen perspectivas de revertirse. Las sociedades, adormecidas y aturdidas de tanta distracción masiva, no exigen a sus gobiernos el tratamiento urgente de esta situación global, sólo se horrorizan frente al televisor ante los impulsos que las corporaciones a través de sus medios masivos emanan. Ellos fijan la agenda. Y en la agenda no figura otra cosa que el lucro.

No importa que 35 millones de personas mueran al año en un pornográfico genocidio de miseria y exclusión. ¿Cuántos seres humanos fueron asesinados durante la segunda guerra mundial? ¿50 millones? A este ritmo cada 3 años duplicamos esa monstruosa cantidad de muerte. Lo terrible es que en el mundo se producen cada año alimentos para dar de comer a 12.000 millones de personas, es decir, al doble de habitantes con los que cuenta el planeta. Y mientras se producen tantos alimentos, a cada minuto que pasa, se mueren 11 chicos menores de 5 años por hambre.

Mientras tanto el presupuesto militar mundial está en niveles récord: Estados Unidos por ejemplo llevará gastado en sus aventuras destructivas durante el período 2003/2009 más de 600 billones de dólares. Sólo en 2008 el presupuesto militar estadounidense es de 481.4 BILLONES de dólares. Es la doctrina de la guerra perpetua, a la que nos dicen que tendremos que acostumbrarnos. Claro, que se nos naturalicen los asesinatos masivos y la rapiña de la industria armamentista.

Y lo están logrando. Nos estamos acostumbrando a convivir con genocidios paralelos: el del hambre y de las guerras (y no, no podemos solucionarlo comiéndonos las armas). Pareciera que las personas en la calle suponen que todo depende de los gobiernos, que el rumbo está determinado y nada se puede hacer al respecto, que bueno, se mueren 24,000 personas por día por hambre pero no, no podemos hacer nada. Y sin embargo vimos cómo el Estado más poderoso del planeta pudo intervenir de un día para el otro por sumas muchísimo mayores a las necesarias para palear el hambre y miseria mundial con el sólo fin de rescatar a los buitres que carroñan al mundo, que generan hambre y que nos empujan al abismo con sus burbujas.

En nuestro país el Gobierno sigue maquillando las cifras de la economía, con lo cual no podemos saber a ciencia cierta cuántas personas están en situación de riesgo. No tenemos datos certeros acerca de la pobreza, la distribución del ingreso, la indigencia. Sólo sabemos que son muchísimos. Pagamos sólo en intereses de una deuda en gran parte fraudulenta, durante el 2008, el equivalente al presupuesto nacional de salud y educación sumados. En un país en el cual todos conocemos el paupérrimo estado de la educación y de la salud pública. Y vemos que no hay empacho para anunciar pagos por miles de millones a buitres y usureros.

Pero claro, esto es atribuido a un pragmatismo ortodoxo. Un pragmatismo que cabe aclarar no es neutral. "Se hace lo que se puede" se escucha en boca de muchas personas que parecieran resignadas al estado actual de las cosas. Pero "lo que se puede" es lo que nos permiten los que mandan, so pena de quedar fuera del mundo y bajo advertencia de tremendas catástrofes que se asimilarían -en los diagnósticos de los grandes gurúes de la economía- a una especie de apocalipsis.

Tenemos recursos naturales, tenemos recursos humanos, tenemos industria. Tenemos científicos, ¡si hasta exportamos reactores nucleares! ¿Cómo es posible que todavía exista el hambre, la desnutrición en nuestro país?¿Qué es lo que nos faltaría para poder erradicar al hambre? Y ahí es donde volvemos a las sabias palabras de José Graziano (director de la FAO para América Latina): lo que falta, dice, es voluntad política. Sí, otro mundo es posible.

El hambre es un crimen.

Saludos
D.F.

Imagen: rubensada.blogspot.com

31 respuestas:

aninimo2 dijo...

que mierda que somos los hombres desde todo punto de vista,leonard coen dice en everybody knows el pobre siempre será pobre y el rico siempre será rico...que injusto ,si puede alcanzar para todos ,el hambre es imperdonable.que les digo a mis hijos cuando me preguntan como podemos ayudar,que es solo decisión politica?
me da verguenza

Mundo Perverso Number One Fan dijo...

Ásí es la cosa, don Diego, lamentablemente así es la cosa. Por lo pronto, lo que nos toca a nosotros es ayudar como se pueda, toda obra (por más minúscula que pueda parecer) siempre suma.
Por otro lado, aprovecho para consultarte que pasa con tus reflexiones sobre la última encuesta que tenías publicada, que todavía no las vi (sobre las intenciones de los Kirchner).

Saludos

anonimo2 dijo...

que peligroso es crecer en el anonimato,somos espectadores,somos testigos,de la negligencia del poder, como dice foucault el poder político encontrará que en la economía está su razón politica, su existencia.su razón de ser,de su forma concreta y de su funcionamiento actual...
salute

Vengador dijo...

Ayyy pobrecitos de los ninitos del mundo! Que malo que es el capitalismo, porque no te vas a vivir a cuba mejor comunista reprimido?

anonimo2 dijo...

Sr vengador esta no es una cuestion de derecha o de izquierda, porque también podríamos preguntarnos donde está la izquierda actual ? esto va más allá de la ideología tiene que ver con el poder, y con el poder económico exclusivamente, con el poder lucrativo, con el poder del mercado, por que los capitalistas no son solidarios,o son solamente ciegos?
no interesa ni a unos ni a otros conoce ud esa frase business is business.
además le quiero informar que en cuba los niños tienen sus necesidades básica satisfechas, sabía ud que el alimento es un derecho..

Ajenjo dijo...

A decir de Saramago (y estoy bastante de acuerdo) los gobiernos se han ido transformando en simples lacayos de aquellos que detentan el poder real, el del dinero. Y agrego yo, también se han transformado en sus proveedores de mano de obra barata.
El hambre es mas que inmoral, es un crimen, mas aún, sabiendo que la producción de alimentos alcanza para que nadie se quede sin comer. Criminales también los que hambrean para alimentar a su auto, que de eso se trata la producción de biocombustibles. La excusa del cuidado del medioambiente es inmoral cuando, para que no se mueran los sapos o los pandas, se mata gente.

slds
A

aninimo2 dijo...

ajenjo le informo que saramago tiene un blog ,cuaderno de saramago,no se puede debatir pero se lo puede leer.
saludos

Ajenjo dijo...

Gracias Anónimo2, lo descubrí hace unos días, y lo vengo leyendo. Excelente blog.

Holden Caulfield dijo...

Diego, sigo tu blog, y aun con divergencias, coincido mucho en lo que decís.
Me gustaría algún comentario sobre el blog de José Benegas, el ultraliberal que ahora es empleado público de Macri con un programejo en Radio Ciudad. Me espanta saber que un anti-Estado cobra como empleado público (y eso que tuvo un paso por la Radio que usurpó la frencuencia 710, como columnista), amén de la repugnancia del blog, donde hay apología de la dicatdura, negación del robo de bebés y otras yerbas.
Un abrazo

Horacio Gris dijo...

Impecable, Diego, gran artículo.

Holden Caulfield: no debería extrañarte, la mayoría de los ultraliberales trabaja o trabajó para el estado (son de diván, sí).

saludos!

patricio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LauraGalletita dijo...

Hola Diego.
Te cuento que me costó mucho leer tu post por el dolor que causa...
Me pasan miles de cosas por la cabeza: lo de la "presión" que puede ejercer sólo el poder; lo que mencionás vos sobre el maldito rescate y lo que se podría hacer con esa guita; algunos encontronazos que tuve por otros blogs con gente que piensa que "sobran 10 millones de argentinos"; que afirman que decir que está mal festejar el 12 de octubre es "demasiado políticamente correcto"; me resuena la carta del cacique reclamando nuestra deuda; y me martillan la cabeza estúpidos que dicen que lo de la burbuja no fué timba... Me cuesta, me duele, me enferma...
Qué hacemos!?

Un abrazo.

Diego F. dijo...

Anónimo 2: yo no sé si los humanos somos tan mierda desde todo punto de vista.. tenemos fallas pero creo que predomina la buena leche, si no el humano se habría extinguido hace rato. El tema es que los garcas se notan más y tienen el poder...

Fan (jajaja ¿fan? identifíquese!): Ahhh, esa encuesta.. creo que debería hacerla de vuelta, fue medio mal parida por varias objeciones y luego con el tema del multiple choice mepa que la cagué.

Vengador: dale, mandame el pasaje.. ¿te dejan comprarlos desde marcos paz?

Ajenjo: coincido en todo, pero tengo una objeción acá: "Criminales también los que hambrean para alimentar a su auto".. no sé si todo el que use biodiesel es conciente de las implicancias, de hecho hasta apostaría que la mayoría no tiene idea de lo que implica.

Holden: mire, para serle sincero prefiero no hablar de él para no iniciar una guerra de blogs o algo así. Hemos discutido alguna vez y me terminó censurando (a pesar de que no lo insulté ni mucho menos) así que mucha pelota no le paso, una cosa es discutir con gente que argumenta y defiende sus posiciones (por más deleznables que sean) y otras con liberales que se amparan en la propiedad privada para censurar al que no le gusta lo que dice (y ojo, tiene el derecho a hacerlo). Igual es como decís con respecto a los temas que vi allí, aunque no sabía esto que contás de que ahora es empleado público.. ¡qué vergüenza para un liberal!

Horacio: muchas gracias.

Saludos!

Mar.Che.Llot dijo...

Les recomiendo leer a Wheeler, el economista que leen y consultan los Kirchner: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1059395

Algunas cosas que dice:

- la inflación ahora no es el problema
- Proteger a los pobres. Bajar el precio de los alimentos, sacando el IVA o subsidiando alimentos
- Hacer un acuerdo con China para que ellos inviertan en la Argentina y para venderle nosotros alimentos.
- El Primer Mundo emite para generar inflación de salarios de los ejecutivos, y no tienen problema. ¡Pero sí para imprimir plata para más comida!
- Falta efectivo, por lo tanto, cerrarán los bancos

Saludos!!!

Ajenjo dijo...

Diego, no digo que los usuarios de biocombustibles sean conscientes de lo que estan provocando. No creo que nadie diga "le voy a cargar biodiesel a la segadora, así se mueren de una vez esos pobres tan desgradables" pero que ignoren lo que están provocando no cambia los resultados.
Si la producción de alimentos alcanza,pero aún así hay hambre, imaginá como van a ser las cosas si sigue aumentando la cantidad de oleaginosas que van a parar a los tanques en lugar de las mesas de los hambrientos.

slds
A

Diego F. dijo...

Laura: gente como la que describís lamentablemente abunda, ejemplo lo tenés ahí arriba con el vengador que dice con sorna "pobrecitos los niñitos del mundo".. se vuelven cínicos por alguna razón. Es una buena manera de no hacerse cargo, dar por supuesto que todo es así y debe ser así porque es así. ¿Qué se puede hacer? En principio hablar del tema con nuestra gente cercana, generar conciencia.. después votar a personas que pongan esto sobre el tapete y dejar de votar a los que no hacen los deberes.. como dijeron desde la FAO: "Hasta que no tengamos leyes que obliguen a los gobiernos de turno a aplicar programas de seguridad alimentaria, no vamos a lograr erradicar el hambre."

Marchellot: gracias por el dato, ahora la leo...

Ajenjo: no, claro, no cambia el hecho y coincido en lo que decís. Pero fijate que igual sin biocombustibles la situación es esta que vemos en el post, con lo cual el problema, creo, tiene otras raices... Lo peor es que existen formas de energías renovables y abundantes, eso es lo que más jode.

Saludos!

LauraGalletita dijo...

Sabés Diego, anoche, Dolina en su programa, respondió una pregunta que le hizo un oyente: "Por qué la gente, a medida que pasan los años, va inclinando su ideología hacia la derecha?". Dolina respondió que con la edad y la mayor prosperidad económica, algunos suelen sentirse acomodados , y sienten que "el mundo está bien así", se aburguesan y dejan de tener ideales... Creo que algo de éso debe haber...

Un abrazo.

Holden Caulfield dijo...

Gracias Diego por tus conceptos respecto de Benegas.
Venía a cuento por que ahora puso unas reglas en el blog para justificar cualquier censura, reglas que alguien como él jamás podría cumplir.
El disenso en otra cueva liberal apologista del terror, Blogbis (donde se lelgóa festejar la decisión de tirar abajo una mezquita en Italia para ahcer una especie de monumento a la Fallacci), también llegó a su fin ayer limitando el acceso solo a usuarios de Blogger. Vale agregar que estos pibes consideran socialista a Obama, como para darse una idea de su macartismo.

Tito dijo...

Es terrible el gusto amargo que queda despues de leer algo tan contundente. Te felicito por el post Diego, muy bueno y me quedo pensando en esto que decis: Pero "lo que se puede" es lo que nos permiten los que mandan, so pena de quedar fuera del mundo

Yo no quiero ser parte de un mundo asi, mas que una pena seria algo bueno no ser complices y abrirnos por nuestra cuenta los latinoamericanos.

carlos dijo...

Realmente me sorprende porque no fui del todo feliz en los años que viví allá. Realmente me sorprende porque allá viví despotricando. Pero desde que ya no vivo allá y, consiguientemente, desde que ya no estoy harto de vivir allá, estoy igualmente harto de vivir escuchando a tantos que se la pasan criticando a los Estados Unidos. Y lo estoy porque critican desde el prejuicio y el desconocimiento. Cuando no desde una envidia resentida y mal disimulada que por estos días, repetidamente y en todo lugar, los lleva a regocijarse en los padecimientos de su atroz crisis financiera –como si en esta crisis no estuvieran entongados los sistemas financieros de todos aquellos países envidiables del mundo que, a diferencia del nuestro, tienen problemas crediticios ahora porque al menos gozaban de credibilidad y, por lo tanto, de financiamento abundante y barato para sus economías. Sabemos bien que incluso bajo esta hecatombe (que lamentablemente tampoco nos va a dejar ilesos) preferiríamos estar en su lugar y aparecer por lo menos en el mapa.

Para empezar a ilustrar mi hartazgo por alguna parte, y ya que estamos hablando del mapa, digamos que nos jode que los yanquis no aprendan geografía. No saben que el Sur también existe. ¡Por no saber ni siquiera saben que la capital de la Argentina no es Río de Janeiro! Pero esto no nos molesta porque odiemos la incultura, sino porque con ello nos recuerdan que los argentinos no somos el ombligo del mundo –y que nos hemos convertido en una provincia de Brasil. Además estamos generalizando con brocha gorda porque no todos los estadounidenses desconocen a dónde llevan los puntos cardinales: los marines se despliegan por medio planeta para buscar a Bin Laden y exportar democracia, la CIA conspira desde Caracas a Buenos Aires para meter dólares en cualquier valija y convertir a una señorita tan insobornable como la Telpuk en conejita de Playboy… Supongo que algunos yanquis no tan brutos y muy malos tendrán que mirar de vez en cuando un mapa para inflitrarse y armar todo esto en un país tan serio como el nuestro, ¿no? Siempre es posible, obviamente, que hayan inventado el GPS para no saber por dónde andan y aun así no perderse. Pero si viven tan peleados con la geografía, ¿cómo se explica que podamos bajarnos de sus servidores un programita llamado Google Earth que nos ha devuelto esa fascinación infantil por mirar un mapa?

Está bien: no deja de ser verdad que muchos estadounidenses, demasiados, no saben ni entienden nada del mundo. Y a diferencia de los ciudadanos de tantos otros países (incluyendo el nuestro) cuya ignorancia sobre el mundo nos trae sin cuidado porque no atenta contra nuestro narcisismo, es absolutamente exigible que los yanquis sean menos ignorantes de lo que son porque lo que votan termina recayendo sobre todos los lugares del mapa que desconocen. En algunos casos incluso con precisión quirúrgica –salvo cuando al cirujano del avión se le chispotea el joystick, claro. Pero estamos hablando de efectos colaterales, como diría el compungido compañero Rumsfeld. Lo central es que no son tan brutos. Incluso aunque hayan votado (con el agravante de la reincidencia) a un orangután con navaja como el hijo George padre. Incluso aunque ahora, como si en los últimos ocho años no hubieran despertado suficiente vergüenza ajena, se dejen encandilar por esa versión femenina y ordinarieta de W. llamada Sarah.

Ojalá tuviéramos nosotros la clase política que tienen ellos -incluyendo, mal que nos pese, a W. y a Sarita, que comparados con ciertos especímenes autóctonos son un lujo de coherencia y sofisticación intelectual. Me dirán, y probablemente con razón, que la comparación es facilona y desigual. Vayamos entonces más lejos: ojalá pudieran tener esa clase política muchas naciones desarrolladas que también los miran con desdén y autosuficiencia -especialmente algunas muy altaneras que a lo largo del siglo XX han aclamado a gobernantes criminales (como Alemania e Italia) o caído en la más escandalosa ineptitud y la traición más indigna (como la Tercera República francesa en su transición terminal hacia el oprobioso régimen de Vichy) para luego ser salvadas de sí mismas por la intervención estadounidense.

Además, como estos yanquis son tan brutos, hay pocos países donde los políticos presten tanta atención a lo que surge de las universidades y los centros de investigación. Pero esto, quizá, no sea mérito de su clase dirigente, sino de sus pujantes académicos e investigadores, que en lugar de tocar tanto la guitarra suelen aparecer con recomendaciones novedosas, comprensibles, bien fundamentadas y relevantes para el mundo en el que viven y que se ganan, de esta forma, el derecho a ser escuchados. ¿Será porque en ese país de brutos están los mejores centros de enseñanza e investigación del mundo? En este sentido, hasta el antiyanqui más miope debería saber reconocer que nuestros vecinos del Norte no podrían haber alcanzado (ni mucho menos retenido) semejante hegemonía planetaria por el mero ejercicio de la fuerza bruta. A pesar de la extensión geográfica, los recursos naturales y el peso demográfico que tienen los Estados Unidos, el poderío de su ejército se deriva fundamentalmente de su poderío económico y tecnológico. Y este poderío no sería sostenible en el tiempo si no se retroalimentara con un poderío científico y cultural todavía mayor. Por todo esto, e incluso aunque sepamos más de geografía (probablemente porque vivimos mirando el mapa para ver a dónde nos rajamos mientras que ellos, y esta es otra razón fundamental para su poderío, exhudan compromiso con su terruño -tan adoptivo y de inmigrante como el nuestro- por todos los poros), seguramente nos ayudaría dejar de patalear autocomplacidos en solidaridad antiyanqui con la gilada del mundo para hacernos, con absoluta honestidad, la siguiente pregunta: ¿Y si los brutos fuéramos nosotros?

Ya que hemos transitado de la geografía hacia la política y la cultura, les propongo que nos enfrentemos a esta pregunta con la ayuda muy ilustrativa de un ejemplo reciente. Nuestra cultísima presidente (que a pesar de los esfuerzos de Ricardito Rouvier cae mal, invariablemente mal, porque la domina esa arrogancia temeraria tan propia de quienes saben muchísimo menos de lo que creen), estando hace unos días en Nueva York (donde no pudo con su genio, como todos sabemos, y les dio cátedra a esos brutos sobre las ventajas del modelo Moreno que nos saca del mapa y así nos protege de las burbujas neoliberales “que se derrumban” bajo el “efecto jazz”), ofreció una conferencia durante un almuerzo en el Consejo de las Américas en la que lanzó muy segura de sí misma (como no podía ser de otra manera) que la Argentina podía exhibir “tres premios Nobel en ciencias”, seguramente pensando que con este bombazo conseguiría impresionar a su auditorio. A juzgar por este comentario, nuestra presidente por lo menos sabe que la acumulación de premios Nobel es indudablemente orientativa sobre el peso científico y cultural de un país. Lo que no sabe, lo que probablemente no le haya contado ningún acompañante de su ilustrada camarilla antes o después de aquel almuerzo, ¡es que los Estados Unidos tienen más de 300 laureados!

Antes de seguir por donde iba permítanme una digresión: si buscaba demostrar a su auditorio neoyorkino el portentoso nivel educativo de los argentinos, nuestra agradable mandataria debe haber causado mayor impresión cuando respondió a una pregunta sobre el problema inflación citando un artículo que supuestamente había leído en la página anglosajona Bloomberg y otro que “acababa de leer” en la revista alemana Der Spiegel. Resulta obvio para cualquiera (y especialmente para ese auditorio en Nueva York que gentilmente se esforzaba por seguirla en el único idioma que ella habla) que nuestra presidente no llegaría ni a la esquina sin un intérprete. Pero aunque no entienda ni pronuncie una jota de inglés, por no hablar del alemán (dos de los cuatro idiomas que la humilde Bachelet, sin ir más lejos, habla a la perfección), nuestra mandataria tiene la cara dura (¿será nuevamente el exceso de botox?) de comentar sus lecturas en esos idiomas como si fuera políglota. Nada más indicativo de cómo inflamos y aparentamos nuestra cultura los argentinos.

En todo caso, vanagloriándose de los tres premios Nobel en ciencias que supimos conseguir, y que indudablemente deben haber tenido que leer mucho inglés para llegar tan lejos en sus disciplinas (aunque es probable que ninguno llegara tan lejos en su alemán como para leer Der Spiegel), les aseguro que Cristina no pudo haber impresionado a ninguno de los asistentes en aquel foro. Pero bueno, pensarán que yo también perdí el mapa y me quedé sin brújula. Al fin y al cabo se trata de un país muy grande y con muchos habitantes. Comparemos entonces con ponderaciones: si sumanos a los tres en ciencias los dos Nobel argentos de la Paz y dividimos por la población, nos termina saltando un laureado por cada ocho millones -y ninguno desde hace un cuarto de siglo. A ellos, tan brutos que no nos ubican ni en el mapa, como tienen 307 les surge uno por cada novecientos noventa mil –y sólo este año ya han conseguido tres en ciencias. Me dirán, de nuevo, que la comparación es facilona y desigual. Comparemos entonces con las potencias científico-culturales que siguen a los Estados Unidos en el ranking: hay que sumar al Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia y Rusia para acercarse. Y lo que es peor: si hacemos contabilidad desde que tuvimos a nuestro último premio Nobel, que definitivamente habló mas inglés que ninguno porque para llegar adonde llegó lamentablemente tuvo que pasar casi toda su vida en el Reino Unido (que legítimamente lo cuenta tambíén entre sus propios Nobel), la ventaja abrumadora de los Estados Unidos ante estos cinco países se duplica. Para hablar en números redondos: 140 a 70. Aparentemente, durante los últimos veinticinco años los yanquis se están poniendo cada vez más brutos en relación al resto de las potencias. Incluyéndonos a nosotros...

En defensa propia siempre podemos recordar, obviamente, que la Academia Sueca nos ha retaceado premios tan merecidos como el de literatura que nunca le llegó a Jorge Luis Borges por apoyar a Videla mientras que a ellos, en cambio, les ha conferido algunos tan inmerecidos como el de la Paz que recayó sobre Henry Kissinger mientras los B-52 barrían Camboya. Pero ya sabemos que el premio Nobel de la Paz ha sido siempre una joda -y que despúes, siguiendo en el orden de la chantada (aunque salvando una grandísima distancia), le sigue el de literatura. Por algo nuestra presidente, que de chantadas sabe mucho, se refirió únicamente a los de ciencia. Igual esto no quita que la Academia Sueca ande muy sesgada en los de ciencia también. Con tanto premio para los yanquis es casi seguro que se vendió al capital. ¡Fíjense si en materia científica será sospechosa de transas y favoritismos que en el último cuarto de siglo no ha habido más que un solo sueco entre los premiados! ¿Se imaginan algo igual si el premio lo diera la UBA? ¡Hasta Cristina tendría un Nobel! Inventaríamos además el Nobel de geografía, que a estos suecos vendepatria todavía no se les ha ocurrido, y con eso haríamos pomada a los yanquis.

Vayamos abreviando. Como me estoy esforzando (aunque no lo parezca) por escribir comentarios más cortos y sin tantas digresiones, permítanme decir que no hace falta abundar en todos los rubros y seguir enumerando logros científicos y culturales hasta el infinito (como botón de muestra valga este ingenioso artículo que publicó Rolando Hanglin hace un par de años) para tener material con el que someter nuestras pulsiones antiyankis a un necesario examen de conciencia. ¿No piensan, por lo pronto, que deberíamos aplicarles a los yanquis algún atenuante cuando los juzgamos de forma tan negativa por no ubicarnos en el mapa y creerse que son el centro del mundo? Pongámonos en el lugar de ellos. O todavía mejor: imaginemos a otros (empezando por nosotros) en su lugar. Si con tres premios Nobel en ciencias nos basta para tener a una presidente que haciendo destrozos por casa pontifica a adiestra y siniestra sobre la economía mundial jactándose de leer en idiomas que no entiende y armamos semejante alharaca, ¿se imaginan lo insoportables que seríamos los argentinos si tuviéramos la estantería llena de premios? Y podríamos decir lo mismo de cualquier otra nación. Porque podrá patearnos en el hígado que sean (y se crean) los dueños del mundo, pero lo cierto es que son mucho menos arrogantes y atropelladores como imperio de lo que fueron ciertos países europeos (¿España? ¿Gran Bretaña?) en su etapa colonial. Por no hablar de la Alemania Nazi o la Unión Soviética -que no se hicieron con el control del mundo gracias a que los yanquis, para variar, pusieron el pecho. En este sentido nos podrá irritar que se consideren los campeones de la democracia y que hayan cometido tantos excesos e hipocresías en su nombre. Pero debemos reconocer que durante el siglo XX, mientras nosotros nos hacíamos los neutrales o los no alineados para vender trigo sin mirar a quién, ellos empujaban a sus aliados y cargaban con el mundo a sus espaldas para cavar trincheras frente al totalitarismo. Ahora, de mediocres que somos nomás, nos relamemos porque se tambalean. Pero hasta los antiyanquis más recalcitrantes los van a echar de menos si algún día los reemplaza China.

Incluso yo, a la distancia, echo de menos y aprendo a valorar muchas cosas de ese país donde no fui del todo feliz y donde hoy prefiero viajar con pasaje de ida y vuelta –digamos que por motivos familiares y académicos temporalmente acotados. Dejando de lado cuestiones anecdóticas que hacen más a mi poco seria psicología que a la seria disciplina de la sociología, supongo (para empezar por el tema más remanido) que vivir en los Estados Unidos siempre me dio un poco de asco porque es inadmisible que una sociedad tan rica haga la vista gorda con desigualdades socioeconómicas tan injustas. Lo que ha ocurrido en estas últimas semanas es el ejemplo más cabal de cómo se garcan en la igualdad: llevan años con los republicanos militando en contra (y con los demócratas, mientras tanto, declamando a favor para luego desentenderse cada vez que llegan al poder) de un programa que garantice algo tan básico en cualquier país civilizado como la cobertura médica de cada ciudadano porque supuestamente los conduciría a un gasto público inmanejable y los dejaría a las puertas del socialismo, pero han necesitado apenas unos días para ponerse de acuerdo en inyectar los recursos que hagan falta en un programa de gasto público sin precedentes para socializar las pérdidas astronómicas de su timbero sistema financiero. Para seguir ilustrando esta incoherencia con ejemplos, sólo con un cuarto de lo que han gastado en Fannie y en Freddie hubieran podido meterse a medio mundo en el bolsillo pagando taca taca la deuda externa de todos los países subdesarrollados. De todas formas los bienpensantes europeos, aunque no abandonen a sus conciudadanos pobres muriendo de una enfermedad curable a las puertas de un hospital, tampoco son especialmente solidarios con los que más lo necesitan, ni por casa ni por el Tercer Mundo, y además vienen demostrando que si se trata de salvar a sus instituciones financieras también tienen fuelle para hacer un despliegue fiscal análogo al de los yanquis. Pero mejor me callo porque vivo en la Argentina, que aún siendo una sociedad comparablemente pobre debe (y podría) hacer mucho más por combatir sus crecientes e imperdonables desigualdades internas. Y que para colmo (gobiernen militares, cívico-republicanos o nacionales y populares) lleva décadas gastando lo que no tiene para socializar, en recurrentes episodios de colapso financiero con redistribución a la inversa, las pérdidas de su establishment -y también las del establishment extranjero. Hay pocos países que redistribuyan tan al revés y tan lejos.

Y sin embargo acá soy más feliz (o menos infeliz) que cuando vivía allá. ¿Qué es lo que tanto me hartaba de los Estados Unidos, entonces? Probablemente el horror de comprobar hasta dónde pueden degradarse los seres humanos bajo el proceso de racionalización social, que anda por allá bastante más avanzado que en cualquier otra sociedad donde haya podido vivir. Yo, al menos, no he conocido otra sociedad donde las personas estén tan relojizadas, agendadas y obsesionadas con sus metas individuales –aunque en realidad se trate, por lo general, de metas socialmente impuestas que sólo conducen, en el mejor de los casos, a la falsa autorrealización material de quien no ha recibido pista alguna sobre cómo se realiza de verdad un ser humano. Incluso en aquellos casos donde el individuo yanqui (o el inmigrante yanquizado) elige verdaderamente sus fines (hasta cuando elige los fines más aristotélicos, como la realización de sus potencialidades intelectuales) debe perseguirlos ajustándose a exigencias sistémicas de corte productivista tan exageradas que termina regimentando su vida de manera alienante.

Lo aberrante de todo esto es que no se puede hablar de libertad individual en una sociedad donde la racionalización social ha llegado tan lejos. Y tampoco se puede hablar de comunidad, porque una sociedad tan racionalizada es un engranaje asfixiante donde pocos se pueden permitir el lujo premoderno de hacer un alto en el camino para mirar a su alrededor y compartir su vida con otros seres humanos –empezando por sus amigos y familiares cercanos. Algunos me dirán que exagero porque allá caí en un entorno especialmente nerd y trepador. Otros me recordarán que estamos un poco igual en todos lados. Incluso me señalarán sociedades donde se vive de una manera todavía más encorsetante, atomizada y unilateral. Estoy seguro de que todo esto es cierto. Pero me alegro de estar en Buenos Aires porque acá existen sobremesas interminables, reuniones familiares que se extienden hasta cualquier hora, feriados nacionales para hacer puentes, acueductos y embalses contra la disciplina laboral, irresponsables que incluso en días laborables toman alcohol durante el almuerzo y vagos que ni locos se llevarían café con leche en un vaso descartable de la cadena Starbucks to take away porque pueden sentarse dignamente a tomarlo en algún bar notable (como el de la foto) mientras conversan con un amigo sin mirar el reloj. No seremos ni tendremos tanto premio Nobel, pero vale la pena (al menos desde esta perspectiva) vivir en el culo del mundo.

Por todo lo expuesto y pensándolo seriamente, quizá sea mejor que los yanquis sigan sin conocer la geografía del mundo que dominan. Así nos dan un respiro hasta que nos vengan a buscar los chinos para racionalizarnos al mango y terminemos sembrando soja hasta en los balcones. Entonces, en pleno salto hacia adelante y si el horario de trabajo nos lo permite, recordaremos con nostalgia aquellos tiempos en que nuestros padres criticaban a los yanquis en los cafetines.

Látigo dijo...

Carlos, si tenías que justificar que en USA te fue como el orto y te tuviste que volver, bueno...todo bien, bienvenido a casa, hijo.

Pero elogiar a una clase política que no dejó de participar en ninguna guerra del siglo XX en adelante cansándose de matar civiles por doquier (entre otras aberraciones) ya es una exageración.

Hacé una cosa, pagate psicoterapia y largá toda la frustración, te va a hacer bien.

carlos dijo...

Leiste bien? Todo?
En EE.UU. me fue excelente en los años que estuve estudiando, que para eso fui. Y, como dije, me alegro de vivir en Bs As.

Saludos

Diego F. dijo...

Carlos: si bien me pareció interesante tu catarsis en defensa de los iunaitestéits, creo que no era el post para hacerla (hay otros en donde sí viene perfecta). Es decir, el punto del post no es una crítica a EEUU sino el hambre en el mundo, el sistema financiero y las guerras...

Saludos

Ducka dijo...

carlos amigo sos un errante hasta en los comentarios.....

Anónimo dijo...

Si se enteraran quien escribió eso se caerían de traste...

Diego F. dijo...

A ver Anónimo, ahora hablá!

Tito dijo...

Mi apuesta va por Eliashev

anonimo2 dijo...

Carlos ud. se golpeó la cabeza,se drogas y le pega mal? que tiene que ver, los poderosos son los que se hacen los boludos con respecto al hambre del mundo, el poder y ya lo dice D en su blog es una decisión netamente política acabar con el flagelo del hambre por el que cuando ud termine de leer esto un chico ha muerto en mundo en cualquier lugar del planeta por desnutrición.

Ajenjo dijo...

Carlos (que nombre! cuantos [malos] recuerdos noventosos) mepa que te equivocaste, porque el blog proyanky es blogbis. Ahí te van a recibir con los brazos abiertos, eso si, primero tenés que mostrar tu carnet de NRA.
Ah, che, que capacidad de síntesis, eh!

Látigo dijo...

Sí, leí todo, Carlos...y no sabés el punzante dolor genital que significó.

Pero hay una frase que, entre la bien llamada catarsis que hiciste, rescato por su impronta de admiración pedorra a una clase política que considero hasta peor que la nuestra:

"Ojalá tuviéramos nosotros la clase política que tienen ellos -incluyendo, mal que nos pese, a W. y a Sarita, que comparados con ciertos especímenes autóctonos son un lujo de coherencia y sofisticación intelectual"

La clase política estadounidense demostró un par de cositas:
-es práctiacmente una nobleza, si hubiera ganado Hillary sólo dos familias hubieran compartido el poder REAL durante 32 años. La mayoría de los senadores son hijos o nietos de otros senadores.

-es una clase política que participa en y fomenta guerras para sustentar sus políticas de empleo.

-una clase política corrupta como pocas: Bush padre ex director de la CIA, Cheneay, Rumsfeld, y el hijo bobo con conexiones societarias explícitas con la familia de quien ellos mismos dicen perpetró un ataque inédito en suelo estadounidense.

-la última (podríamos estar años mencionando particularidades de esa admirada clase política): el actual presidente ganó con fraude.

El resto de la "catarsis" te la regalo.

Saludos

PD: Pregunta: ¿y la razón real por la que te volviste cuál fue?, porque por la calidad de las sobremesas o ese yensecuá de los cafetines porteños no creo.

Anónimo dijo...

Lo escribió Carlos Cacho Castaña

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