sábado, agosto 02, 2008

Si lo decís hacete cargo de tus palabras



Ahora dice que "En ningún momento y bajo ningún punto de vista insinué un paralelo entre Néstor Kirchner y Massera" y que la culpa la tiene la prensa por "sacar de contexto" sus declaraciones; sin embargo nadie pareciera haber sacado nada de contexto, todos los medios ubicaron en su contexto sus declaraciones (se cae de maduro que no es así). ¿Qué pasa Felipe, sos otro de los que se dió cuenta que este gobierno es Hitler sin campos de concentración (por ahora)? Si Kirchner es Massera... ¿Quién vendría a ser Duhalde?

10 respuestas:

Anónimo dijo...

http://www.miscamaradas.com.ar/modules.php?name=Surveys&op=results&pollID=3

llegue a través del pág de usuario del facho q bardió a la nieta recuperada y me dio grcia

Gabrielote dijo...

Los tropezones que se da para intentar ser politicamente correcto.. ay dios!


http://cornetapolitica.blogspot.com

Anónimo dijo...

che habían leído esto del impresentable de PEña?


Carta de Fernando Peña. Imperdible! por Ilusion EternaCristina, mucho gusto. Mi nombre es Fernando Peña, soy actor,
tengo 45 años y soy uruguayo. Peco de inocente si pienso que usted no me
conoce, pero como realmente no lo sé, porque no me cabe duda que debe de
estar muy ocupada últimamente trabajando para que este país salga
adelante, cometo la formalidad de presentarme. Siempre pienso lo difícil
que debe ser manejar un país... Yo seguramente trabajo menos de la mitad
que usted y a veces me encuentro aturdido por el estrés y los problemas.
Tengo un puñado de empleados, todos me facturan y yo pago IVA, le aclaro
por las dudas, y eso a veces no me deja dormir porque ellos están a mi
cargo. ¡Me imagino usted! Tantos millones de personas a su cargo, ¡qué
lío, qué hastío! La verdad es que no me gustaría estar en sus zapatos
Aunque le confieso que me encanta travestirme, amo los tacos y algunos de
sus zapatos son hermosísimos. La felicito por su gusto al vestirse.

Mi vida transcurre de una manera bastante normal: trabajo en una
radio de siete a diez de la mañana, después generalmente duermo hasta la
una y almuerzo en mi casa. Tengo una empleada llamada María, que está
conmigo hace quince años y me cocina casero y riquísimo, aunque veces por
cuestiones laborales almuerzo afuera. Algunos días se me hacen más pesados
porque tengo notas gráficas o televisivas o ensayos, pruebas de ropa,
estudio el guión o preparo el programa para el día siguiente, pero por lo
general no tengo una vida demasiado agitada.

Mi celular suena mucho menos que el suyo, y todavía por suerte
tengo uno solo. Pero le quiero contar algo que ocurrió el miércoles
pasado. Es que desde entonces mi celular no deja de sonar: Telefe, Canal
13, Canal 26, diarios, revistas, Télam... De pronto todos quieren hablar
conmigo. Siempre quieren hablar conmigo cuando soy nota, y soy nota cuando
me pasa algo feo, algo malo. Cuando estoy por estrenar una obra de teatro
-mañana, por ejemplo- nadie llama. Para eso nadie llama. Llaman cuando
estoy por morirme, cuando hago algún "escándalo" o, en este caso, cuando
fui palangana para los vómitos de Luis D'Elía. Es que D'Elía se siente
mal. Se siente mal porque no es coherente, se siente mal porque no tiene
paz. Alguien que verbaliza que quiere matar a todos los blancos, a todos
los rubios, a todos los que viven donde él no vive, a todos lo que tienen
plata, no puede tener paz, o tiene la paz de Mengele.

Le cuento que todo empezó cuando llamé a la casa de D'Elía el
miércoles porque quería hablar tranquilo con él por los episodios del
martes: el golpe que le pegó a un señor en la plaza. Me atendió su hijo,
aparentemente Luis no estaba. Le pregunté sencillamente qué le había
parecido lo que pasó. Balbuceó cosas sin contenido ni compromiso y cortó.
Al día siguiente insistí, ya que me parecía justo que se
descargara el propio Luis. Me saludó con un "¿qué hacés, sorete?" y empezó
a descomponerse y a vomitar, pobre Luis, no paraba de vomitar.
¡Vomitó tanto que pensé que se iba a morir! Estaba realmente muy
mal, muy descompuesto. Le quise recordar el día en el que en el cine
Metro, cuando Lanata presentó su película Deuda, él me quiso dar la mano y
fui yo quien se negó. Me negué, Cristina, porque yo no le doy la mano a
gente que no está bien parada, no es mi estilo. Para mí, no estar bien
parado es no ser consecuente, no ser fiel.
Acepto contradicciones, acepto enojos, peleas, puteadas, pero no
tolero a las personas que se cruzan de vereda por algunos pesos. No
comparto las ganas de matar. El odio profundo y arraigado tampoco. Las
ganas de desunir, de embarullar y de confundir a la gente tampoco. Cuando
me cortó diciéndome: "Chau, querido...", enseguida empezaron los llamados,
primero de mis amigos que me advertían que me iban a mandar a matar, que
yo estaba loco, que cómo me iba a meter con ese tipo que está tan cerca de
los Kirchner, que D'Elía tiene muuuucho poder, que es tremendamente
peligroso. Entonces, por las dudas hablé con mi abogado. ¡Mi abogado me
contestó que no había nada qué hacer porque el jefe de D'Elía es el
ministro del Interior! Entonces sentí un poco de miedo. ¿Es así Cristina?
Tranquilíceme y dígame que no, que Luis no trabaja para usted o para algún
ministro. Pero, aun siendo así, mi miedo no es que D'Elía me mate,
Cristina; mi miedo se basa en que lo anterior sea verdad. ¿Puede
ser verdad que este hombre esté empleado para reprimir y
contramarchar? ¿Para patotear? ¿Puede ser verdad?

Ése es mi verdadero miedo. De todos modos lo dudo.
Yo soy actor, no político ni periodista, y a veces, aunque no
parezca, soy bastante ingenuo y estoy bastante desinformado. Toda la gente
que me rodea, incluidos mis oyentes, que no son pocos, me dicen que sí,
que es así. Eso me aterra. Vivir en un país de locos, de incoherentes, de
patoteros. Me aterra estar en manos de retorcidos maquiavélicos que callan
a los que opinamos diferente. Me aterra el subdesarrollo intelectual, el
manejo sucio, la falta de democracia, eso me aterra Cristina. De todos
modos, le repito, lo dudo.
Pero por las dudas le pido que tenga usted mucho cuidado con este
señor que odia a los que tienen plata, a los que tienen auto, a los
blancos, a los que viven en zona norte. Cuídese usted también, le pido por
favor, usted tiene plata, es blanca, tiene auto y vive en Olivos. A ver si
este señor cambia de idea como es su costumbre y se le viene encima. Yo
que usted me alejaría de él, no lo tendría sentado atrás en sus actos, ni
me reuniría tan seguido con él.
De todas maneras, usted sabe lo que hace, no tengo dudas. No
pierdo las esperanzas, quiero creer que vivo en un país serio donde se
respeta al ciudadano y no se lo corre con otros ciudadanos a sueldo;
quiero creer que el dinero se está usando bien, que lo del campo se va a
solucionar, que podré volver a ir a Córdoba, a Entre Ríos, a cualquier
provincia en auto, en avión, a mi país, el Uruguay... por tierra algún día
también.
Quiero creer que pronto la Argentina, además de los cuatro climas,
Fangio, Maradona y Monzón, va a ser una tierra fértil, el granero del
mundo que alguna vez supo ser, que funcionará todo como corresponde, que
se podrá sacar un DNI y un pasaporte en menos de un mes, que tendremos una
policía seria y responsable, que habrá educación, salud, piripipí piripipí
piripipí, y todo lo que usted ya sabe que necesita un país serio. No me
cabe duda de que usted lo logrará. También quiero creer que la gente,
incluso mis oyentes, hablan pavadas y que Luis D'Elía es un señor
apasionado, sanguíneo, al que a veces, como dijo en C5N, se le suelta la
cadena. Esa nota la vio, ¿no? Quiero creer, Cristina, que Luis es
solamente un loco lindo que a veces se va de boca como todos. Quiero creer
que es tan justiciero que en su afán por imponer justicia social se
desborda y se desboca. Quiero creer que nunca va a matar a alguien y que
es un buen hombre. Quiero creer que ni usted ni nadie le pagan un
centavo. Quiero creer que usted le perdona todo porque le tiene estima.
Quiero creer que somos latinos y por eso un tanto irreverentes, a
veces también agresivos y autoritarios. Quiero creer que D'Elía no me odia
y que, la próxima vez que me lo cruce en un cine o donde sea, me haya
demostrado que es un hombre coherente, trabajador decente con sueldo en
blanco y buenas intenciones.

Cuando todo eso suceda, le daré la mano a D'Elía y gritaré: "Viva
Cristina"... Cuántas ganas tengo de que todo eso suceda. ¿Estaré pecando
de inocente e ingenuo otra vez? Espero que no.

La saluda cordialmente,

Fernando Peña

La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco
veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por
la paz.
"Teresa de Calcuta"

Gabrielote dijo...

Diego! Recien estaba tomandome un descanso del estudio, y me puse a leer Perfil. Mira lo que encontré

http://www.perfil.com/contenidos/2008/08/01/noticia_0042.html

Si mas no recuerdo, a una dirigente de un partido importante de Argentina tambien la compararon con Moises no?

A lo que me refiero es que cuando se quiere criticar la forma, o el envase, todos somos medianamente habiles -y nos da la cabeza- para hacerlo. Es facil no ir al nucleo del mensaje, y rebatir eso.
Ahora bien, cuando escucho a los Republicanos usando esta metafora me hace ruido, y es otro punto a favor de Obama.
Igual me pasa con Lilita.

Saludos!

Diego F. dijo...

Gabrielote: pero los que comparan a Obama con moisés son los republicanos, acá la que se compara con moisés es ella misma!

Saludos

PD: anónimo, es el último mensaje copy-paste que permito en el blog, la próxima o ponés el link o lo borro.

Francis dijo...

Diego, mira que busqué y busqué, y no encontré ningun lugar donde ella se haya comparado a sí misma con Moisés, como mucho se podría comparar a sí misma Moisés Lebensohnm, uno de los fundadores del Radicalismo, pero más alla de eso son fabulaciones de maliciosos.

Saludos.

PJ DELENDVM EST

Gabrielote dijo...

coincido con francis

Diego F. dijo...

Bueno Francis (y Gabrielote), no es que dice literalmente "yo soy moisés y les llevaré las plagas al faraón", pero sí se acerca bastante en declaraciones como esta. Si en esa metáfora Kirchner es el Faraón, y escuchando atentamente lo que dice al respecto, ¿quién sería Moisés en su propia analogía?

Saludos

Francis dijo...

Bueno quizas si fuera un exegeta de la gorda, podría decir que ella es o no "moisesa", pero agarrarse de eso para pegarle... siempre lo mismo que es loca, que es mística, etc. Muchos otros políticos estan mucho más volados (como Alberto Rodriguez Saa o Menem y su cohete estratosférico por ejemplo) y nadie le pega justo por eso. A Cristina le pegan por su "tonito arrogante" y se indignan, a la gorda por mistica y esta perfecto.

Tengo que admitir que cuando se pone santurrona y críptica no me gusta nada nada nada, pero aun así... viendo el resto (salvo honrosas excepciones)...

Saludos.

PJ DELENDVM EST

Carpe Diem dijo...

Sin embargo, Menem anunciando un cohete línea Córdoba-Japón no es mas que una versión exhacerbada y bizarra del político chanta, capaz de prometer cualquier cosa por un voto. No es ahí donde roza el delirio místico. Quizás si en otras ocasiones ¿Recuerdan un vuelo que se complicó, todos estaban asustados y el les dijo "No teman, van con Menem y su estrella"?. Menem habló como predestinado, y probablemente se lo creyó.
El tema Carrió es unidireccional (apunta al Moyano)y sin duda alguna se acerca al delirio místico mas aún que el turco, pues parece mas sincera. En una nota que le hizo La Nación en enero lo decía con todas las letras: "la Iglesia ya sabe" respondía cuando le preguntaban sobre sus profecías apocalípticas. Melillo decía en esa nota que antes de setiembre del 2001, Lilita decía recurrentemente "veo mucho humo" (si, ya se, pudo haberlo dicho en un asado). Por algo Fernando se tomó el buque. Aquí el link:http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=980953

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