sábado, diciembre 08, 2007

¡A mi no me la vas a contar Mordisquito!



Si tiene ganas de emociones fuertes pase y lea esta excelente columna de Hugo Presman, muy muy muy recomendable, inspirada en Mordisquito.

Agrego la columna al cuerpo del post porque el link murió y sería una lástima que se perdiera.

A fines de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta, Enrique Santos Discépolo, a quién muchos consideran el mayor poeta popular de nuestro país, el autor de Cambalache, Yira Yira, Que Vachache, entre otras composiciones memorables, creó un personaje radial llamado Mordisquito. Reflejaba a un opositor sistemático, que con críticas livianas y abstrusas invalidaba todo lo que se hacía.
Discépolo lo demolía con un latiguillo: “A mi no me la vas a contar, Mordisquito”.

Para ilustrar al personaje, contaba esta anécdota. En una ocasión había conocido un excepcional trapecista y decidió invitarlo a Mordisquito. Ambos fueron al circo. Impacientes esperaron que apareciera el artista. Al final de la función, apareció el trapecista. Coloco una escalera, sobre ella diez sillas haciendo equilibrio, sobre la última una mesa, sobre ella una nueva escalera y colocándose boca abajo, a más de veinte metros de altura, con los pies tocaba un arpa que colgaba amarrado del trapecio. Discépolo entusiasmado le preguntó ¿Qué te parece el trapecista? Con su cara inmutable, con una expresividad helada, Mordisquito contestó: “En otros lados vi mejores. Además no toca bien el arpa”.

Radiografía de Mordisquito

Integrante de diferentes franjas de clase media y alta, empresario, profesional universitario, ama de casa, docente, comerciante, empleado jerarquizado de empresa nacional o multinacional, con buena posición económica o aspirante a serlo.

Denostador de lo propio, exaltador de lo importado, lector, a veces, de solapas de libro, oyente de Radio 10, hojea en el bar o compra La Nación, Ámbito Financiero o Clarín, se distrae con Tinelli o Sofovich. Puede vivir en Caballito o Puerto Madero, en un country o en barrio cerrado, y encontrar clonaciones de si mismo en Caracas o Santa Cruz de la Sierra, en Quito o Lima, en Montevideo o San Pablo.
También hay Mordisquitos en las franjas de izquierda. Lectores ávidos, con lecturas mal digeridas de Marx y Trotsky, con Página 12 o Le Monde Diplomatique bajo el brazo, con mesa reservada en el Bar La Paz, concurrentes a películas y obras de teatro “ para pensar”, desprecia a la televisión, son cultores de la conversación y se pueden encontrar émulos en cualquier ciudad latinoamericana.

"A mí no me la vas a contar, Mordisquito"
I

A vos Mordisquito tu “otro yo” te surge ante cada situación histórica, en cada hecho cotidiano. Si, a vos te hablo. A mí no ve la vas a contar, Mordisquito. Si a vos que te seduce Patti porque impone orden y mano dura. ¿Que reivindica la tortura, bajo el eufemismo de apremios ilegales? Si ya se que para vos Mordisquito, eso es un detalle menor, mientras te garanticen que ningún ladrón de gallinas, va a alterar tu seguridad. Y sin embargo no te importaba que una pandilla de grandes ladrones rematara el país a cuya cabeza estaba al que votaste en su reelección. Vos que miras todo lo que no pertenece a tu círculo con desconfianza y prejuicios, sos el mismo que hiciste de la paridad monetaria un sacramento. El que la consideraba inserta en la más pura racionalidad económica, el que creía que vender todo era el camino de ingreso al primer mundo, porque lo privado es siempre superior y el Estado es innecesario. El que supone que conoce el mundo, porque lo recorre en su condición de turista. El que tuvo la ilusión que el planeta era suyo, porque el dólar era subsidiado con la desocupación y el hambre de sus compatriotas, esos de los cuales hay que protegerse. Para eso en los noventa proliferaron los barrios cerrados y los clubes de campo. Vos te consideras culto, Mordisquito, pero crees que Ricardo López Murphy es serio porque propone el ajuste permanente y Mauricio Macri es nuevo en política porque hasta hace poco la hizo a través de intermediarios. A mi no me la vas a contar Mordisquito. Yo te vi cuando denostabas a las Madres de Plaza de Mayo por locas, cuando justificaste las desapariciones “por algo será”, cuando enloqueciste de satisfacción con Martínez de Hoz y Cavallo.

Cuando tenías orgasmos con las privatizaciones, que se hacían principalmente a favor de empresas estatales extranjeras. Como sos un experto de negar lo evidente, no te dabas cuenta que en una economía abierta y sin Estado, muchos Mordisquitos terminarían siendo también patos en la boda de otros. Que te parecía la quintaesencia del pícaro las módicas e inofensivas transgresiones del riojano. Si, el mismo que te horrorizaba en 1989 por populista. Ese es otro karma para vos Mordisquito. Populista. El que distribuye hacia abajo. Que horror Mordisquito. Perón te irrita por transmisión familiar. El que levantaba a la negrada, como decís vos. Y después afirmás con énfasis que no sos discriminador Mordisquito. Pero cabecitas negras, obreros, judíos, gays, gitanos, negros, travestis, lo querés ver lejos. Si, son tan ignorantes que siguen a los demagogos populistas. Como a ese Chávez que hoy lo demonizas, como todo lo que sea populismo. A todos los líderes populares que deciden enfrentarse a los poderes concentrados de la economía, al imperialismo, y en algún momento claudican, los estigmatiza de cagones. Pero a vos se te frunce el trasero cuando se propone quita de la deuda, enfrentar a las privatizadas o dar pasos hacia la recuperación de lo nuestro, proponiendo nacionalizaciones. Te sumas al coro de los que exprimen al país y forman un coro lacrimógeno que gritan por la seguridad jurídica o que ser soberanos es caernos del mundo. Bajar salarios, liquidar la legislación laboral, no es inseguridad jurídica. Que esperanza. Eso es lo que permite las inversiones Te intoxicas de Ámbito Financiero o La Nación y crees que pensás cuando sólo trasmitís lo que leíste en la prensa del opresor. La teoría del derrame te seduce, porque sabes que la copa en tu mano nunca desborda, para que de ahí beban los que te sirven.

Si sos empresario, Mordisquito, y a mi no me vas a contar, sabes que siempre fuiste un kiosquero, no importa el tamaño, sin conciencia burguesa. Eso si Mordisquito, muy capitalista para atribuirle a los aumentos de salarios el origen de todos los males, desde la inflación a la baja de la rentabilidad o las pérdidas. Miras con respeto a los bancos que te han siempre esquilmado y consideras a la evasión de impuestos una necesidad para garantizar la subsistencia de tu empresa. Si alguien te dice que eso es un robo y el que roba es un ladrón, te amparas que sos un dador de trabajo. Pedís subsidios y denostas a los “beneficiarios” de los planes jefes y jefas a quienes hambrean con subsidios de $150,00.

Aprecias a los que hicieron fortuna partiendo desde abajo. Esos son self made man. Como Ford, Pérez Companc, Magneto, Daniel Hadad o Bill Gates. Pero si eso mismo lo hace Evo Morales, que es uno de los tres sobrevivientes de siete hermanos, eso es peligroso. Los otros cuatro hermanos murieron antes de cumplir dos años. Patético ejemplo de la aplicación de las políticas que suscribís como racionales, Mordisquito.

Evo Morales no es blanco caucásico como los self made man. Por lo tanto afirmarás, como los secesionistas de Santa Cruz de la Sierra o Tarija, que no está capacitado para gobernar. Si lo estaban, muchos de los que apoyaste o votaste, como Onganía, Videla, Massera, Menem o De la Rúa. Ni hablar de “capacitados” como el elenco estable de economistas del establishment. En Bolivia te parecía racional que fuera presidente un individuo educado en EE.UU que ni siquiera hablaba bien el castellano. Ahí nunca dijiste que no estaba capacitado para gobernar. Claro, a vos no te parece irracional que un presunto boliviano administre para los intereses norteamericanos. En ese caso, Mordisquito, al trapecista lo consideras brillante. Pero si como Chávez, Evo Morales y en algunos casos Kirchner o Tabaré Vazquez, defienden lo que es de todos, ahí el trapecista no toca bien el arpa. Sos un fullero Mordisquito. Vos queres que la realidad entre a través de tus prejuicios e ignorancias. Ves a los chicos revolviendo los tachos de basura, a los desocupados, a los cartoneros, a los indigentes, el hambre en un país productor de alimentos, o la falta de gas domiciliario en el segundo país con reserva de gas como Bolivia, todo eso originado en haber aplicado las políticas que compraste como turista del conocimiento, y seguís repitiendo aún ahora, con los resultados a la vista, las mismas zonceras. Entonces desahogas tu bronca con los piqueteros que no respetan tu sacrosanto derecho a circular. Y como Blumberg, a quién admiras acríticamente, repetís como una letanía que los derechos humanos son para los delincuentes y no para la gente honesta. Si como vos, que solo cometes delitos que socialmente no son considerados como tales. Últimamente, tratando de posar aggiornado a los nuevos tiempos que corren, te decís enamorado del modelo chileno. De ahí importamos las AFJP, cuyo recorrido produjo los mismos efectos devastadores en ambos lados de la cordillera. Claro, lo que no decís, es que si fueras chileno hubieras votado por Lavín o Piñeira, hijos de Pinochet. Hay un hilo conductor de pensamiento que vincula al gorila argentino, el momio chileno, el escuálido venezolano y demás versiones latinoamericanas.
Yo te he visto y oído Mordisquito. A mi no me la vas a contar.

"A mí no me la vas a contar, Mordisquito" II

Vos sos un tipo informado y leído Mordisquito de izquierda. Pero tenés digestiones complicadas. Como el Quijote de Cervantes. Como aquél experto en sexo que conocía todas las posiciones sexuales, menos la más conocida del hombre arriba y la mujer abajo. Muchas veces olvidas que el mostrador tiene dos lados. Que no hay lenguaje revolucionario que encubra posiciones que te hagan coincidir en el campo del enemigo. ¿Te acordas Mordisquito? El peronismo te desquició y terminaste del brazo del embajador norteamericano y de la oligarquía en 1945 y 1955. Hasta llegaste a apoyar a Videla, en aras del comercio de trigo con la Unión Soviética, aunque el régimen criminal hacía desaparecer a muchos de tus compañeros. Descubriste muy tarde los crímenes de Stalín. Sos ateo pero al materialismo dialéctico lo convertiste en fe religiosa, sus análisis en dogmas, que aplicados puede producir monstruosidades como Pol - Pot en Camboya.

Los trapecistas de los movimientos nacionales te parecían insuficientes y tenías razón. Pero en lugar de criticar desde la vereda que atraía a los pueblos, te colocabas enfrente, con lo cual eras funcional a lo que decías combatir. No aprendiste la primera bolilla del ABC de la política: nunca coincidir en el campo y la trinchera del enemigo.

Otra de tus características es idealizar transformaciones lejanas, mientras te opones a la que pasan en la cuadra de tu casa. O cuando participas tratando de coparlas como las Asambleas Barriales surgidas al calor del 19 y 20 de diciembre del 2001. Las querías usar. Bajarle tu discurso hermético. Querías que los vecinos del Parque Centenario o de Flores rompieran con el Fondo Monetario o desconocieran la deuda.

Otra de tus deficiencias, especialmente acentuada en los que se consideran herederos de Trotsky, aunque el gran político y pensador difícilmente los hubiera aceptado como sus representantes, es confundir la realidad con los deseos. Así llamaron Argentinazo a una divisoria de aguas que abarcó Capital y Gran Buenos Aires. O creer que las Asambleas Barriales eran los soviets resucitados. O que las condiciones son prerrevolucionarias y se está a pasos de la toma de la Casa Rosada, que en el imaginario partidario es el Palacio de Invierno.

Mientras Evo Morales concretaba un triunfo histórico, el MAS argentino que hace muchos años comandó Luis Zamora, acusaba al actual Presidente, de haber frenado el levantamiento contra Carlos Mesa, desactivando un movimiento revolucionario. Aconsejó a sus amigos bolivianos de “ Socialismo o Barbarie” de votar en blanco.
La redacción de Econoticias de Bolivia lo acusa a Evo de ser “El guardián de las privatizadas”, mientras recupera la propiedad de las reservas, que Repsol colocó a su nombre. El derrotado candidato de la derecha Jorge “Tuto” Quiroga, no lo hubiera hecho mejor.
La lectura superficial de los textos marxistas aplicado a países coloniales y semicoloniales, te llevó a que se te perdiera la cuestión nacional y latinoamericana atrapado en la disyuntiva de los países centrales de burguesía versus proletariado.

Muchas veces, tus análisis prescinden de la relación de fuerzas. Pretendes que Villa Dálmine juegue como el Barcelona de Ronaldinho y Messi y que debería competir directamente en la Copa Libertadores. En cualquier debate entre hinchas de fútbol serías el hazmerreír. En política, en cambio, posás de revolucionario.
A mi no me la vas a contar Mordisquito. Confundís con demasiada frecuencia la calidad del trapecista, lo principal, con su habilidad para tocar el arpa, lo secundario.

Lectura para Mordisquitos a cargo de Eduardo Galeano


En su última nota sobre “ La segunda fundación de Bolivia” el escritor uruguayo escribió: “ Con toda razón Evo ha dicho, en su primer discurso presidencial, que los indios no fueron invitados, en 1825, a la fundación de Bolivia. Esa es también la historia de toda América, incluyendo a los EE.UU. Nuestras naciones nacieron mentidas......Todas las primeras Constituciones, sin excepción, dejaron afuera a las mujeres, a los indios, a los negros y a los pobres en general. La elección de Evo Morales es, al menos en ese sentido, equivalente a la elección de Michelle Bachelet. Evo y Eva. Por primera vez un indígena presidente de Bolivia, por primera vez una mujer presidenta en Chile. .....Escandaloso es que no haya ocurrido antes. Cae la máscara, la cara asoma y la tormenta arrecia..... A Evo lo acusan de ignorancia los doctores que ejercen la maestría de ser ecos de voces ajenas. Los vendedores de promesas lo acusan de demagogia. Lo acusan de caudillismo los que en América impusieron un Dios único, ...una verdad única. Y tiemblan de pánico los asesinos de indios, temerosos de que sus víctimas sean como ellos.

Bolivia parecía ser no más que un seudónimo de los que en Bolivia mandaban y que la exprimían, mientras cantaban el himno. Y la humillación.....hecha costumbre, parecía un destino. Pero en los últimos tiempos, meses, años este país vivía en un perpetuo estado de insurrección popular. Ese proceso de continuos alzamientos, que dejó un reguero de muertos, culminó con la guerra del gas, pero venía de antes. Venía de antes y siguió después, hasta la elección de Evo, contra viento y marea. ......La plata de Potosí dejó una montaña vacía, el salitre en la costa del Pacífico dejó un mapa sin mar, el estaño dejó una multitud de viudas. Eso, y solo eso, dejaron.
Las puebladas de estos últimos años fueron acribilladas a balazos, pero evitaron que el gas se evaporara en manos ajenas, desprivatizaron el agua en Cochabamba y La Paz, voltearon gobiernos gobernados desde afuera....... Desde el punto de vista de los medios civilizados de comunicación, esas explosiones de dignidad popular fueron actos de barbarie. Mil veces lo he visto, leído, escuchado. Bolivia es un país incomprensible, ingobernable, intratable, inviable. Los periodistas que lo dicen y lo repiten se equivocan de in: deberían confesar que Bolivia es, para ellos, un país invisible. Nada tiene de raro. Esa ceguera no es solamente una mala costumbre de extranjeros arrogantes. Bolivia nació ciega de si, porque el racismo echa telaraña en los ojos, y por cierto que no faltan bolivianos que prefieren verse con los ojos que los desprecian.”

Mordisquito


A fines de la década de los cuarenta y principios de los cincuenta, Enrique Santos Discépolo, creó un personaje radial llamado Mordisquito. Reflejaba a un opositor sistemático, que con críticas livianas y abstrusas invalidaba todo lo que se hacía.
Discépolo lo demolía con un latiguillo: “A mi no me la vas a contar, Mordisquito”.

Para ilustrar al personaje, contaba esta anécdota. En una ocasión había conocido un excepcional trapecista y decidió invitarlo a Mordisquito. Ambos fueron al circo. Impacientes esperaron que apareciera el artista. Al final de la función, apareció el trapecista. Coloco una escalera, sobre ella diez sillas haciendo equilibrio, sobre la última una mesa, sobre ella una nueva escalera y colocándose boca abajo, a más de veinte metros de altura, con los pies tocaba un arpa que colgaba amarrado del trapecio. Discépolo entusiasmado le preguntó ¿Qué te parece el trapecista? Con su cara inmutable, con una expresividad helada, Mordisquito contestó: “En otros lados vi mejores. Además no toca bien el arpa”.

Saludos
D.F.

4 respuestas:

Anónimo dijo...

muy buena la acabo de leer...

Fritz

Julián dijo...

Excelente Diego. Y excelente el blog el Lobo Estepario por conseguir esta grabación de la época. Muy poco antes de morir Discépolo además.

Monólogo 2000 del grande de Tato Bores:

http://www.youtube.com/watch?v=wkZquG6-joA

http://www.youtube.com/watch?v=0bqkZGpGE4c

Saludos Diego

Jorge Y. de la G. dijo...

Una pegada lo de Presman, está muy bien captado el espíritu de Discepolín en su texto. En realidad cuando puse esa grabación en el blog pensaba en su actualidad y en que quizás él hoy diría cosas muy parecidas. Ojo, no por chupamedismo con K (cosa en la que Presman tampoco cae) sino por la mentalidad de Mordisquito que reflejan muchas críticas.

Diego, gracias por el link, y gracias a Julián por el elogio. Un abrazo.

Tito dijo...

Es excelente el archivo de tu blog, la verdad que un GRAN hallazgo esta columna. Te mando un abrazo y felicitaciones Diego.

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