domingo, noviembre 18, 2007

La Hormiga Argentina



En algún momento del cretáceo, alrededor de 100,000,000 de años atrás, apareció en la faz de la tierra un nuevo insecto, descendiente de las avispas, pero superior en muchos aspectos: la hormiga. Esta especie es súmamente interesante debido a sus modos de organización y comunicación; sin embargo el foco lo quiero poner en un tipo de hormiga particular: la hormiga argentina (Linepithema humile).

Esta hormiga, propia de nuestras pampas está preocupando a una parte de la comunidad científica debido a que está literalmente colonizando el mundo y desplazando a las demás subespecies de hormigas, modificando a la vez los ecosistemas a lo largo y ancho del mundo.

En casi todas las subespecies de hormiga existen castas entre todas las hormigas obreras, sin embargo en la hormiga argentina no existen. Esto es en palabras simples, que la división del trabajo es bastante equitativa. Otro rasgo diferencial de estas hormigas es que crian áfidos de los cuales extraen una sustancia azucarada para alimentarse lo cual habla de un grado importante de organización.

Sin embargo el rasgo fundamental a la hora de distinguir a la hormiga argentina del resto es su comportamiento social. Mientras que en el resto de las subespecies de hormigas las diferentes colonias batallan entre sí por el control del territorio, las colonias de hormigas argentinas colaboran entre sí. Una hormiga argentina perdida de una determinada colonia que se cruce con integrantes de otra colonia de hormigas argentinas es automáticamente reconocida y aceptada como miembro de la colonia. En criollo diríamos que la nueva colonia le reconoce los DDHH (derechos hormigos) por ser parte de la especie, esto es vivienda, lugar en la comunidad, alimentos, protección, contención.

Esta característica hace que distintas colonias colaboren entre sí y logren una fuerza debido a la unidad tal que las demás colonias de hormigas -las no argentinas- se ven inmersas en un inminente peligro. Las hormigas argentinas acaban con todas las especies nativas de hormigas del lugar que han invadido, produciendo drásticos cambios en el ecosistema y son por ello rankeadas número uno del mundo en lo que a enjambres se refiere (según Animal Planet). Un ejemplo de esto es la gigantezca red subterránea de 965 km de extensión formada por hormigas argentinas, que llega desde el norte de California hasta la frontera con México (pero la colonización trasciende al continente americano, se detectaron colonias en España, Portugal, Francia, Italia, Japón, Nueva Zelanda y Australia. Incluso ya se ha detectado su presencia en Gran Bretaña y Alemania.

La moraleja está a la vista: las hormigas argentinas son superiores a los seres humanos en cuanto a comportamiento social se refiere o, si se lo prefiere, a pesar de la cultura y todas las tecnologías humanas, que parecen tan avanzadas, seguimos siendo inferiores a seres que parecen tan insignificante como las hormigas.

¿Qué clase de mundo sería éste si los seres humanos reconocieramos a nuestros pares de otras "colonias" (paises, estratos sociales, religion, cultura, identidad política, sexual, etc) como familia propia y nos cuidáramos mutuamente como miembros de una gigantezca comunidad que puebla la faz de la tierra en su inmensa extensión?

Saludos
D.F.

Más sobre la hormiga argentina acá, acá, acá y acá.

7 respuestas:

matame dijo...

me partio la cabeza lo de la hormiga argentina, tu juicio de valor no . en fin, voy a hojear los links que dejastes.

saludos

Peter Wiggins dijo...

"Las hormigas argentinas acaban con todas las especies nativas de hormigas del lugar que han invadido"...la pucha, Atila mataba muchos hombres, se empomaba a las minas (calculo que un par de hombres también) y tiraba sal tras el paso de su yurta móvil para que no creciera más la hierba donde el pasaba...pero ni el acababa con todas las especies nativas; veo que como buenas hormigas argentinas solo reconocen DD.HH. a su misma especie (que, casualmente, es roja).
Saludo cordial,
P.S.: Diegote, cuando recuerde al autor te recomendaré fervientemente la lectura de dos libros, "Las hormigas" y "Las termitas" (estos pobres bichitos tienen una vida digna de una novela de Emile Zola)

Diego F. dijo...

Matame: me alegro que te haya gustado, a mi me dejó pensando un sencillo documental de hormigas y es por eso que me puse a investigar un poco para ver cuán real era eso. Podrás no haber quedado impactado acerca de mi juicio de valor -no es la idea impactar, de hecho dije que "la moraleja está a la vista", como diciendo que era obvia, pero la idea era mostrar el contraste del comportamiento social hormig/humano.

Pedriño: estás torciendo los hechos: la hormiga argentina no es roja, sino -era obvio que iba a ser así- de ese color que tanto parece molestarle a la oligarquía a lo largo y ancho del planeta: marrón oscuro.
Lo de la destrucción de las demás subespecies lo puse para que no me acusen de tendencioso (fijate como ponga lo que ponga siempre te vas a poner del otro lado, es un interesante mecanismo de contrerismo que debo admitir me divierte). Sin embargo tenés que tener en cuenta que no es lo mismo diferenciar entre lo que el vulgo conoce como "raza" con subespecies de hormigas, ya que el humano es una "gran raza" y no se dan esas diferencias que en otros animales/insectos/etc se dan. No era mi idea ponerme supertécnico, pero si insistís... ;)

Voy a tomar en cuenta tu recomendación, ¿por cuál me recomendás empezar?

Saludos felices

Peter Wiggins dijo...

Pero Diegote, lo mío era un chascarrillo y no un contrerismo (si lo disfrazo como tal, es solo porque se que le divierte).
Si hubiera querido extrapolar tendenciosamente, hubiera chicaneado por el lado de que la hormiga argentina se ceba sobre las pobres hormigas negras, o que son permanente atacadas por las voraces hormigas rojas (que no construyen ni crían nada sino que expolian a las hormigas argentinas que son ganaderas -pulgones- y agrícolas -cultivan hongos-).
El problema es que el malvado imperio (del cual soy fan) ha logrado con sus desfachatados vehículos de aculturización (v.gr.: "Antz", "Bugs"), humanizar a estos insectos, carentes de toda individualidad como buenos sujetos de un organismo colmena.
Si con las pocas precisiones que le dí consigue los libros, le recomiendo ambos.
El de las termes es bastante mas triste (vida jodida la de la termita).
Veré si logro que alguien se fije en mi biblioteca en E.Ríos para que me consiga los datos del autor (son libros escritos en los años 30, por un entomólogo sin banderías políticas discernibles).
Ojo, no confundir con el más reciente libro de Wilson (que, me han dicho, también es muy bueno).
Saludote,

Peter Wiggins dijo...

Otro libro más accesible -se lo encuentra en librerías de saldo de la calle Corrientes-, que indaga sobre las relaciones sociales humanas y hormigueriles (amén de las perrunas), es "Ciudad" de Clifford Simak (Ed.Minotauro).
Alto libro.

Camaleona dijo...

Diego: muy bueno el post, me parecen muy profundas tus reflexiones y es genial como relacionas hasta a las hormigas con las cuestiones politicas y sociales.

Ariel dijo...

Recuerdo un dato alguna vez leído: un tercio de la biomasa terrestre está compuesta de hormigas. Y ese tercio está siendo copado por una especie de estas pampas. Es preocupante, porque también recuerdo la descripción de Perón: "Un tercio somos radicales, un tercio socialistas y un tercio somos conservadores. Peronistas somos todos".
(Lo que es seguro que tienen su reina. Ahora: ¿de qué tendencia será la peronista hormiga argentina?)

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