martes, septiembre 04, 2007

Campaña: que se vaya Pepe



Realmente respeto la diversidad de opiniones, lo juro; pero una cosa es opinar diferente y otra es ser un idiota. Este post va a ser linkeado cada vez que nombre a Pepe Pompin porque me voy a tomar el trabajo de responder a una de sus columnas más reaccionarias, idiotamente reaccionarias.

La columna en cuestión se llama "La ideología argentina" y desde el título mismo ya nos está induciendo a pensar que los ejes en los que pondrá el acento son comunes a todos los argentinos (que somos casi 40 millones y no vivimos todos en la ciudad de Buenos Aires, que es donde se centra su columna).

Pepe está enojado. Muy enojado porque la ciudad es un desorden. Vamos con la primer cita:

un dogma que asume hoy ribetes de ortodoxia incuestionable define como positivo el desorden y elogia las supuestas ventajas de tolerar la ilegalidad, porque siempre hay delitos mayores o más gruesos, lo cual avala coexistir pasivamente con el microdelito, hasta que, algún día, seamos capaces de doblegar el crimen en gran escala. Es una excusa de bajas calorías (...) Como son infracciones pequeñas, automáticamente se las relega y menoscaba, todo ello salpimentado por un cínico “bueno, ¡pero no es para tanto!”
En la próxima cita entraremos a entender qué son para Pepe los microdelitos con los que coexistimos pasivamente. Primero veamos lo que él considera "excusas de bajas calorías".

Cualquier ser humano que no haya caido en estas pampas de un OVNI sabe que este pueblo ha sufrido en las últimas décadas abusos de todo tipo provenientes de los sectores de poder, esos a los que representa Pompin. Digamos que no llegamos a la explosión social, festival de miseria, carnaval del hambre porque nos gusta quedarnos sin trabajo y sin comida. El Estado falló -lo hicieron fallar- en brindar otra solución a la miseria que no sean balas de plomo.

El hecho de que hayan muerto tantas personas inocentes (estamos hablando de muertes Pepito, a ver si lo entendés: muertos de hambre, muertos por protestar por el hambre y la falta de empleo, muertos por falta de atención médica, muertos por abandono) deslegitimó a la clase dirigente. Es parte del ABC en lo que a política respecta que la (pretensión de) legitimidad es lo único que sostiene un modelo determinado de dominación, sea del tipo que fuere.

¿Por qué alguién habría de obedecer a un sistema que roba, mata y hambrea? ¿Por qué una persona que no tiene trabajo y no consigue tiene que respetar una ley que dice que no puede vender mercadería en la calle? ¿Quién tiene la autoridad moral como para juzgar a un tipo que no paga impuestos (altísimos y sin contraprestaciones, pero ese es otro tema) si no tiene comida en la mesa?

Digamos que obedecer por el simple hecho de obedecer es un acto de imbéciles. Y para cumplir ciertas leyes o normas, primero deben estar garantizados ciertos otros derechos. Lo extrapolo un poco así personas como Pompin lo entienden: no se podría pretender que se respetara una ley que dijera "nadie puede estar en la calle después de las 12 de la noche" si tenemos mucha gente que no tiene donde caer muerta.

Pero sigamos. Pompín nos da un ejemplo de civismo europeo:
(...)parece remota a la respiración del rústico y atrasado progresismo latinoamericano. El gobierno municipal de esa legendaria alhaja de Toscana resolvió penalizar severamente a las bandas de lavadores de parabrisas instaladas en los principales cruces de calles de la ciudad donde los semáforos organizan la circulación y ellos acosaban a los automovilistas indefensos.
Pues bien, aquí nos comenta lo que habría que hacer (si en lugar de bárbaros y malolientes sudacas fuesemos perfumados y civilizados europeos) con los limpiaparabrisas. Penalizarlos sevéramente. Esa es la manera de sacarlos de las calles: ponerlos en prisiones. O mejor aún, cobrarles multas y secuestrarles las franelas, así los matamos de hambre y nos ahorramos lugar en las prisiones (que están hacinadas, es cierto).

Lo que no entiendo es por qué la asociación de "limpiaparabrisas" con el "acoso" a "automovilistas indefensos". ¿Acaso van armados? Yo tengo auto y voy por la misma ciudad que Pompín y debo confesar que salvo excepciones puntuales, si no querés que te limpien el parabrisas les decís que no y se acaba. Nunca me golpearon, nunca me amenazaraon, no me rayaron el auto, no me escupieron ni intimidaron. ¿Entonces? ¿De qué hablás Pepe? ¿Hay que penalizar severamente a los que no tienen la suerte que tuviste vos?

No me hubiera molestado la alusión a los lavadores de parabrisas si en lugar de proponer como solución la penalización severa hubiera propuesto otros ejemplos que, en lugar de castigar, estén orientados a darles una oportunidad. Es más, apuesto plata a que cualquiera de esos chicos que limpian los vidrios podrían escribir una columna muchísimo más interesante que las que nos brinda Pompín.

Veamos cómo ve nuestro amigo a nuestra ciudad y nuestra sociedad:
una sociedad tan cerrilmente envenenada como la de la Argentina por la práctica del arrebato sacralizado. Esto se ve con claridad en una ciudad tan desquiciada como Buenos Aires.
¿Vieron? No sólo nuestra querida Buenos Aires es "tan desquiciada" sino que además los que vivimos en toda nuestra bendita Argentina somos un sociedad envenenada, no por el veneno de Botnia (a la cual Pepe defiende) sino por la práctica del arrebato sacralizado.

Se los digo en otras palabras porque Pepe es muy refinado para decir las cosas: somos una mierda. Entendámoslo de una vez: UNA MIERDA. Pero no nos detengamos que todavía falta, esta columna semanal prosigue:
la administración Ibarra terminó habilitando centenares de metros de nuevas y anchas veredas al trabajo ilegal y prepotente de los “manteros”. Doble infracción: violan la ciudadanía fiscal que sí se les impone a los comercios formales, y además confiscan el supuestamente recuperado espacio público. Imponer rigor e intransigencia en esta materia supone ser etiquetado de enemigo del pueblo.
Aquí otro caso extremo de criminales que andan sueltos -además ahora sabemos que la culpa es de Ibarra, me pregunto de qué NO tiene la culpa- por nuestras veredas. Ellos confiscan el espacio público y cometen el tremendo crímen de "violar la ciudadanía fiscal" al no pagar impuestos. ¿Por qué será que estos criminales se empecinan, en lugar de poner las decenas de miles de pesos que implica poner un local, en molestar a los ciudadanos de bien? ¿No tienen nada mejor que hacer?

La respuesta Pepito viene por varios lugares. Si los bancos que nos estafaron no brindan créditos a personas a las que despectivamente llamás "manteros", ¿cómo pretendés que coman? Segúramente eso sea "un problema de ellos", "que se arreglen como puedan", ¿no? Pero bueno, tu solución otra vez viene de la mano de "imponer rigor e intransigencia" (¿alcanzará con colgarlos en la plaza de Mayo?). Igual no te preocupes, para mi no sos un enemigo del pueblo, simplemente sos un pelotudo, en la primera acepción de la palabra.

Entonces, habiendo visto lo que piensa Pepe de "los manteros", veamos cómo sigue:
Por eso, los vendedores de Palermo Viejo ocuparon impunemente durante años plazas y calles del barrio y por eso, de nuevo, las varias veces restaurada calle Florida ha vuelto a ser secuestrada por personas para quienes la ley vigente para todos no se les puede aplicar nunca.
Estos artesanos... si alguna vez ustedes pasaron por la placita de Serrano habrán notado la "impunidad" con la que ocuparon durante años el espacio público. Segúramente estarán tan indignados como Pompín, ¿o no? Pero lo mas interesante es el término que utiliza nuestro elocuente amigo para definir los que trabajan en la calle Florida: secuestrar. La calle Florida ha vuelto a ser secuestrada. A veces siento que me toman el pelo al poner a tipos como Pepe a escribir en un medio de masivo de comunicación. Y acá otro controversial y agudo planteo:

Estudiantes de colegios secundarios invaden recintos universitarios exigiendo de manera pedestre y pandillesca que las autoridades de sus establecimientos sean elegidas de manera “democrática”, como si un alumno fuese un ciudadano elector de quienes imparten conocimiento.
Detengámonos un segundo en la frase final ya que allí radica la falta de criterio: "como si un alumno fuese un ciudadano elector de quienes imparten conocimiento". ¿Por qué un alumno universitario puede elegir Presidente, Diputados, Gobernadores, etc, pero no las autoridades de la universidad? ¿Cuál sería el problema o lo ilegítimo del reclamo? Y ahí llegamos al por qué de la moletia de Pompín: "invaden recintos universitarios exigiendo de manera pedestre (que significa "a pie") y pandillesca". Eso es lo que invalida el reclamo.

El Estado puede imponer rectores que hayan participado de aquella usurpación armada del '76, aquella cuyo ministro de Educación decía que el exceso de estudio provocaba desvíos en el pensamiento y por eso recomendaba a los estudiantes estudiar menos. Pero eso sí, que a estos mocosos subversivos ni se les ocurra que pueden participar de la elección de las autoridades, dejémoselo mejor a los que saben, o sea... o sea... mmm.. bueno, ya se nos ocurrirá. Y para terminar esta respuesta y análisis de la columna de Pepito vayamos a este último planteo, también referido a los universitarios pedestres:
Abruman con su reclamo de estudios gratuitos e ingreso irrestricto, pero nadie les exige calidad, esfuerzo, excelencia. Lo único que importa es “incluir” y no dejar “afuera” a nadie
Llevemoslo un poco al extremo. Lo que se puede leer entre líneas es que no debería ser gratuito e irrestricto el ingreso a la universidad ya que trae como consecuencia aparejada la falta de calidad, esfuerzo y excelencia. Le molesta mucho a Pepe que la universidad intente no dejar afuera a nadie, imagínense un país donde la gente estudie en la universidad aún siendo pobre, sería tremendo. Entonces la solución sería dejar afuera a quien haya que dejar afuera y que todos les paguemos los estudios (la universidad se mantiene con los impuestos que pagamos los cultos, los ignorantes los ricos y los pobres) a los que tengan la suerte de entrar (eso es, que tengan dinero para estudiar ya esto es un privilegio).

Aquí terminamos con la columna reaccionaria de Pepe. Habrán notado que tanta indignación no le dejó tiempo para mencionar siquiera otros problemas -quizás no tan trascendentes- que nos aquejan a los argentinos: Funcionarios corruptos, policía mafiosa, gobierno incompetente ante el poder de las corporaciones, mala explotación del suelo con monocultivo de soja, abuso de los monopolios y oligopolios para con el consumidor cautivo, falta de controles en toda dependencia estatal, escuelas que se caen a pedazos, hospitales infestados de cucarachas y ratas, empresarios que suben los precios injustificadamente sin castigo, justicia corporativa incompente, ¿mecioné corrupción?, desnutrición, chicos en situación de calle que comen de la basura, impunidad (genocidas, torturadores, expresidentes corruptos sueltos), contaminación, etc etc. Pero bueno, el problema está claro que empieza con los limpiadores de vidrios.

Aquí es donde viene el llamado a la solidaridad: se les solicita a los dueños de medios de comunicación masivos (en particular a Fontevecchia) que por favor le den el espacio que actualmente le dan a Pepe, para que escriba columnas como esta, a otro que pueda darle un mejor uso. Pepe tiene el perfil necesario y le iría muy bien como mandador de cartas de lectores al diario La Nación. Por último le agradezco al gobierno de Nestor Kirchner por haberlo sacado del aire. Sacar a Pepe no es censura, es sentido común.

Saludos
D.F.

17 respuestas:

Anónimo dijo...

Hola. Tu blog me parese una cagada.como lamento haber perdido 2 minutos

Juan Cinza dijo...

Realmente aprecio mucho que puedas respetar la diversidad de opiniones, yo tengo que confesar que no. No podría leer una columna como la de Pepe a menos que este de buen humor, y con ganas de comprender a los "enemigos del pueblo".
Esto se debe, en parte, a que interpreto que estos sectores estan totalmente encasillados en una realidad que es (por lo menos parciamente) ficticia. Un nene de doce años sabe desde un principio y por intuición que no es lo mismo un a persona acomodada que otra de bajos recursos; y que por ende; a fin de llegar a un minimo de igualdad de oportunidades, unos debieran tener más derechos que otros. Esto desde luego no sucede, pero más allá de eso...¿Cómo puede ser que alguien no perciba esta realidad básica? Digo básica, por que en todas las sociedades existe esta situación.
Creo que esto se debe en parte, a los reinantes medios de (des)información; que reproducen explicita o implicitamente la realidad ficticia en la que Pepe vive; aunque el resto de la pregunta se queda sin respuesta.
Muy buen post Diego, nunca pares!!

Un saludo!

Anónimo dijo...

Brillante, Dieguito. Nada que agregar a un análisis impecable.

Saludos

Látigo

Carloncho dijo...

No sabia que Eliaschev era tan reaccionario, gracias por la exposicion, muy buen1!!

Diego F. dijo...

Anónimo: estoy seguro que habrás perdido más de esos 2 minutos en cosas mucho peores.

Juan/Látigo/Carloncho: gracias por el aliento. La verdad es que en la medida que leia esa columna me iba envolviendo una sensación de bronca que no puedo explicar, pero que me imagino la habrán sentido al leer la columna. Habría que negociar con Ugi's para cambiar el slogan por "¡No a Pompín, sí a la pizza!

Abrazo!

Martín dijo...

La verdad es que Pompín es cada vez más impresentable. No es malo que se esté derrapando cada vez más hacia la vereda ideológica del Doctor, lo malo es que conserve todavía cierta pátina progre.
Saludos

King Kong dijo...

Estimado Diego,
Más allá de esto (la columna, las cartas de lectores en La Nación, etc, etc) creo que debería haber un debate serio en la izquierda y las fuerzas progresistas sobre temas como la seguridad o el "orden público", aunque suene feo.
Marx (no Groucho sino un barbudo alemán que escribía hace muchos años), hablaba de "lumpenproletariado" o "chusma", palabras que (en particular esta última) no me gustan nada.
La cosa es que esquivando el bulto como hasta ahora, lo único que se logra es dejarle el tema en bandeja a la derecha, que sí tiene una posición tomada. Y así van las cosas.
Que no nos extrañe demasiado si muchos laburantes de barrios humildes se pliegan a las propuestas de gente como Patti o por el estilo, porque precisamente esos laburantes son los que padecen en carne propia la violencia callejera. Y, de más está decir, en los barrios humildes la mayoría enormísima de la gente se rompe el alma más que cualquiera de nosotros.
Digo esto porque a veces se hace desde posturas supuestamente progresistas un correlato lineal de pobreza=marginalidad=delito, lo cual es una barbaridad.
¿Qué hacemos entonces? ¿dejamos que todo sea un quilombo? ¿o buscamos la manera de que el que protesta esclarezca a otros, los sume a su reclamo?
Me acuerdo de las huelgas de colectivos, en las que los choferes "trabajaban a reglamento". Los pasajeros apoyaban esa medida, a la que consideraban justa, porque si bien los afectaba, los hacía sentir seguros.
Te lo digo sin ninguna chicana de por medio, es algo importante,creo. Si la protesta al único que jode es a otro que también está jodido, lo único que se logra es restarle eficiencia, porque los de arriba ni se enteran.
Saludos

Anónimo dijo...

Coincido con el Sr. Kong acerca del debate pendiente en la izquierda acerca de la seguridad. Me da la sensación que es un tema que tiene como una inercia hacia algunas respuestas que la derecha tiene a flor de labios y eso, a la izquierda vernácula la aterra. Es, como siempre para los problemas de nuestra izquierda, un tema de discurso. ¿Cómo yo, siendo de izquierda me voy a quejar de la inseguridad proponiendo orden?, a ver si todavía me pego a un discurso derechoso...
Ya lo hablamos alguna vez y la realidad de la Buenos Aires que no le gusta al pelotudo de pompín es que es una ciudad latinoamericana de 14 millones de habitantes con casi un tercio de ellos con problemas de pobreza estructural. (A los efectos de la seguridad cuento a Buenos Aires y sus suburbios).
Sí amigos, descubrí luego de mucha investigación, que no somos Copenaghe, ni Toronto, ni Florencia (la que aplicó la medida que pompín tanto celebra). Somos muchísimo más parecidos a Caracas, San Pablo, Bogotá y el DF. Y sería mucho más productivo para resolver algunos de los problemas relacionados con la seguridad que partiéramos de esa realidad. Porque si como pretenden Pompín y el inyenieri importamos "brillantes" medidas de ciudades con las que no compartimos ni el código postal vamos a seguir empeorando. Y guarda, que no es consuelo pero vale verlo, Buenos Aires y alrededores al lado de las principales ciudades latinoamericanas, es mas tranquila que el agua de un charco.

Saludos

Látigo

Diego F. dijo...

King Kong: Coincido en varias de las cosas que decís. Pero primero partamos de la base de que eso de lo que se está quejando Pepe (limpiavidrios, "manteros", etc) no son sino consecuencias de los problemas reales que nos aquejan.

No podemos pretender tener un "orden" determinado si no tenemos instrumentos que funcionen para orientar ese orden. Me refiero a que si la justicia sigue siendo la misma que deja sueltos a todos los criminales del poder (fijate que son siempre los mismos jueces que juzgan las causas trascendentes), la policía se encarga de manejar y se nutre del crímen, y el poder político de estafar al pueblo concediéndoles libertad de robo a las corporaciones (transnacionales, monopolios, oligopolios), no podemos pretender que las personas que andamos "de a pie" respetemos (en el sentido weberiano de "legitimidad") ciertas normas (que muchas veces son injustas y acá es donde entra el debate que tuvimos alguna vez con Peter Wiggins sobre "justicia" vs "legalidad"). En otras palabras: si los peces gordos (pirañas) andan sueltos sin control ni respeto por las normas, ¿por qué el eslabón más débil debería respetarlas? De hecho el no respetarlas puede hasta considerarse parte de su legítima defensa ya que no hay igualdad ni de oportunidades ni ante la ley ni en los derechos más básicos.

En realidad el diagnóstico no es tan rebuscado: hace falta una burocracia mejor capacitada que la que tenemos (que es una burocracia semiprofesionalizada) y hace falta legitimar al sistema y eso, a mi entender, se hace reformando instituciones como la justicia, la policía y obviamente la reforma política.

Un ejemplo sencillo: la gente evade impuestos a una tasa altísima. Nos preguntamos el por qué y vemos que tenemos uno de los sistemas más regresivos del planeta y con tasas de impuestos altísimas. No sólo eso sino que un tipo que gana el sueldo mínimo y se lo gasta en pan, zapatillas, etc, paga el 21% de impuestos mientras un tipo que ese día ganó 500,000 en transacciones bursátiles no paga nada.
¿Cuál sería la solución para que los que no pagan paguen? Reforma tributaria que "ajusticie" el sistema. Bajar las cargas patronales va a lograr que se blanqueen más empleados.

Me tengo que ir, perdón por el mensaje que está escrito a las apuradas. Lo último que quiero decir es que la inseguridad no es un problema solucionable mientras no se arreglen las causas que la provocan, y la causa principal que provoca la inseguridad es la exclusión. Y muchas veces el debate acerca de la inseguridad es demasiado hipócrita, mirá acá.

Saludos

Anónimo dijo...

Diego, escucha la videocolumna de pompin de ayer y fijate como defiende el aumento de ABL "necesario" y el problema que ya tiene Macri, pobre, para empezar a ordenar la ciudad.
Te va a encantar.

Gol en contra, se llama. Obviamente no se olvidó de darle palo al gobierno nacional.

Látigo

King Kong dijo...

Diego,
No dudo de la buena intención que tenés y de la razonabilidad de muchas cosas que decís, pero convendrás conmigo que la vida cotidiana está hecha un quilombo y es invivible ¿o no?
Si partimos de la idea de que (perdón por el romanticismo) "el objetivo de un buen gobierno es propender a la felicidad del pueblo", las cosas van para el toor.
Y en líneas generales, me da que no solo los actos de gobierno sino los de toda organización política, gremial, social, etc, deberían estar encaminadas a que la gente a la que pretenden representar viva bien, o cada vez mejor.
Yo, lamentablemente, no veo que pase eso. Por el contrario, lo único que hacen es profundizar el caos.
Entonces viene un comisario o un milico carapintada, o un ex ministro de Isabel, prometen "meta bala", y zas, terminan ganando elecciones.
Eso es horrible y patético a la vez. Lo primero por razones obvias, y lo segundo, porque pareciera no existir jamás la posibilidad de articular ninguna forma de poder que no sea desde arriba. Ergo, estamos listos.
La otra vez leía alucinado las declaraciones de un asambleísta de Gualeguaychú diciendo que en las elecciones iban a anular el voto o votar en blanco o abstenerse, algo de eso.
Digo yo ¿no es una soberbia pelotudez no aprovechar un pueblo movilizado para crear una nueva organización y tomar las riendas del asunto? ¿o será nomás que los representantes del "campo popular" le tienen un miedo innato al poder? Porque de ser así (que es lo que creo yo), mejor hacer las valijas e irse a Bolivia, que ahí serán más pobres pero por lo menos no se rinden.
Un abrazo

Diego F. dijo...

King Kong, recién veo tu mensaje, perdón por la tardanza en responder.

Yo no creo que la vida cotidiana es invivible, por lo menos no para nosotros que hasta nos damos el lujo de poder intercambiar ideas. Y sí, es un lujo hoy en día comparando lo que la destrucción del sistema educativo y la falta de contención social provocó.

Es cierto que las cosas van mal, pero van mal porque dejamos que vayan mal. Para mi la solución no es ordenar el supuesto caos. De hecho hasta considero que ese "caos" no es ni más ni menos que parte de nuestra idiosincracia: no podemos pretender modificar la cultura al punto de asimilarnos a Copenhague. Nunca compartí la dicotomía "civilización/barbarie". Es menospreciarnos.

Coincidimos en el punto del desaprovechamiento del pueblo movilizado para crear organizaciones que hagan frente a los graves problemas que nos aquejan, de hecho una gran parte de los que apoyan a Kirchner -yo mismo me hago cargo y lo hice durante un tiempo- lo hicieron porque al principio de su mandato parecía ser la síntesis de los reclamos populares y terminó siendo lo que vemos hoy.

Pero tampoco olvidemos la defensa corporativa de clase: acá todos se llenan la boca hablando de redistribución del ingreso pero nadie quiere decir claramente que para redistribuir hay que sacarle a uno para darle a otro y nadie dice a quién le va a sacar qué. Pero es claro que cuando alguien venga a redistribuir en serio va a haber kilombo del violento, siempre fue así.

Fijate casos como Pepe: se llenan la boca hablando del órden y la disciplina y no hablan nunca de la gente que se muere de hambre, de los problemas de supervivencia que tiene un "mantero" como los llama peyorativamente. ¡Si hasta los considera criminales! Y de más está decir que muchos piensan igual, entonces ¿cómo se logra movilizar a los que la están pasando mal? Yo creo que la única respuesta es involucrándose.

Saludos

Tatú dijo...

Che, que bueno este post. Me sorprendió porque al pasar ni te das cuenta lo que dicne en realidad periodistas como pompin al vomitar las palabras en notas como esta. Te felicito porque ademas tu respuesta es aguda y de primera.

Gus dijo...

Llegue a este blog por la columna de Eliaschev en Perfil y me sorprendio para bie n el analisis que haces de la columna. Es un desastre este tipo y se ve en columnas como esta. Ojala se vaya Pepe ya, da lastima este tipo de periodismo.

Anónimo dijo...

no sé si entendí bien esto de "tolerar la ilegalidad". es como decir que los milicos asesinaban y torturaban pero no robaban, ¿no?

Hugo dijo...

Diego, me encanta tu blog

Mirá... creo que hay algo triste en el elitismo; y justamente, como dijiste, la calle no es invivible (aunque concuerdo en que hay regiones, del conurbano especialmente, que son muy peligrosas... pero no son las que, por ejemplo, el Gob. de la Ciudad se molestaría en custodiar, los policías estarían en Florida y Puerto Madero). El elitista busca aislarse, y es triste, porque si nos aislamos, no sentimos la realidad, tenemos miedo.

Jamás a un tipo así se le ocurriría dialogar con un limpiaparabrisas, se sentiría... sucio. Y esto genera bronca, en el despreciado, y miedo y "fascismo", por decirlo de alguna manera, en el despreciante.

Para estas personas, los pobres y delincuentes son la vergüenza de su país. Pero justamente los que se aíslan son los que menos conocen la Argentina; conocen su empresa, su casa, su country, y nada mas. Viven según las reglas, y cualquier cosa que perturbe la piscina frágil y burguesa en la que nadan los convierte en represores de oficina. Porque en el fondo, ellos tampoco están contentos; el sistema los reprime y ellos mismos también se reprimen. Y como es mas fácil agarrárselas con los que menos tienen...

Mis saludos

javier dijo...

pense que lo peor habia llegado con lo de "como si un alumno fuese un ciudadano elector de quienes imparten conocimiento", pero cuando vi que el tipo opina que no dejar a nadie afuera es malo, no pude evitar decir en voz alta "por dios, este tipo es un pelotudo".

desearia poder decir cosas la mitad de pelotudas sin inmutarme, envidio la cara de piedra que tienen algunas personas.

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