martes, julio 24, 2007

Le ganamos a la devaluación



A la hora de instalar un nuevo producto en el mercado, las empresas lanzan campañas publicitarias en los medios de comunicación. Una vez instalado el producto en los niveles que la empresa buscaba, el gasto publicitario se reduce al punto de gastar lo estríctamente necesario para mantener instalado el producto. Esto seguirá así hasta que algún competidor saque un producto mejor o publicite más el suyo, caso en el cual diseñarán otra campaña publicitaria en la cual invertirán para contrarrestrar el efecto de la competencia.

Del párrafo anterior se infiere que si un producto está instalado y no hay sobresaltos, el gasto en publicidad se mantiene estable.

En el caso de los gobiernos no hay una competencia. Los gobiernos compiten contra "la imagen" que reflejan los mecanismos que miden el humor social. Es cierto también que hay ciertas cuestiones que un gobierno debe publicitar, por ejemplo campañas de vacunación, moratorias de impuestos, información relevante, etc. Esto es necesario, no está en discusión.

El problema es que a veces -los integrantes de un gobierno no suelen ser carmelitas descalzas- se amparan en la categoría "publicidad necesaria" para hacer campaña electoral. Esto es cada vez mas evidente y lo pudimos apreciar los porteños en las elecciones a jefe de gobierno, en donde se utilzaron fondos de publicidad oficial para promocionar al candidato Jorge Telerman (lean la nota completa para entender además cómo se ocultan los gastos de campaña).

El problema que implica el uso de publicidad oficial para hacer campaña electoral es que ningún partido puede empardar al Estado y, sabiendo que la publicidad fehacientemente influye en el inconciente colectivo a la hora de votar, la competencia electoral se torna cada vez más injusta. En la época posmoderna, en donde los políticos son comprados como productos, es un problema realmente relevante.

Sacando los casos de publicidad "necesaria", un gobierno invierte en publicidad en la medida que necesita hacerlo. Si el gobierno tiene un 80% de imagen positiva, sería bastante estúpido gastar más de la cuenta en publicidad electoral. Ahora, cuando la situación empieza a sobrepasarlo y su imagen comienza a desgastarse, es cuando se incrementa el gasto en propaganda.

A que viene todo esto se debe estar preguntando quien lea estas líneas. Un informe publicado ayer por infocívica al que llegamos vía el excelente blog Del Medio, realizado por poder ciudadano, indica que En tres años, el Gobierno aumentó el gasto en publicidad un 388%. Para entenderlo en concreto el informe pone como ejemplo que el presupuesto iguala al presupuesto del Programa de Becas y al de Lucha contra el SIDA. Si tenemos en cuenta que la devaluación nos dejó en un 3 a 1, definitivamente es un dato importante. Sí, es cierto que se están dolarizando los precios de todos los productos sin que el gobierno pueda evitarlo y que lo único que quedó devaluado son los salarios que ya ni siquiera suben por la escalera a comparación del ovni en el que suben los precios; sin embargo un incremento de tal magnitud en un área tan sensible

Lo que no hay que olvidar a la hora de sacar conclusiones sobre esto, es a quién van a parar esos muchos millones que se gastan año a año en propaganda. Sean spots televisivos, radiales, avisos en diarios y revistas, internet, o cualquier otro, esos millones van a medios de comunicación masivos (o no tan masivos).

Y si agregamos el dato del decreto "de necesidad y urgencia" 527/05, que extendió las licencias de radiodifusión a sus actuales licenciatarios (y que impide que personas jurídicas sin fines de lucro accedan a las mismas), podríamos notar una clara intención de controlar la comunicación, la información, a como de lugar.

Igual es cierto que hay cuestiones que nos deberían preocupar bastante más, como por ejemplo el hecho de que en el país siguen rigiendo leyes y decretos secretos, pero eso es tema de otro post. Lo importante es que ya salimos del infierno y hoy podemos decir que superamos holgadamente el presupuesto en publicidad estatal que había durante el infame 1 a 1. ¿Cuándo podremos decir lo mismo de los salarios?

Saludos
D.F.

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