sábado, marzo 10, 2007

El genocidio de la corrupción



Siempre hablamos de la dictadura como el cuco, como eso que no queremos volver a vivir. Muchas veces me pregunté si lo que realmente repudia la sociedad es la violencia brutal y desmedida y el terror que se ejerció en aquellos años o si el repudio también iba dirigido al plan condor y el modelo socioeconómico impuesto. O ambas.

Hablando con algunos personajes de esos que se suponen de centro, pero sin quererlo/saberlo reivindican en cierto grado lo sucedido, llegué a cambiar mi parecer y hoy creo que lo que la sociedad en conjunto repudia fue la violencia impuesta por los terroristas que usurparon el poder. Pero hay una gran contradicción.

Hoy en el imaginario colectivo vemos que todos suponemos que eso no se repetirá o, peor aún, que eso mismo no está pasando hoy.

Haciendo un análisis no tan rebuscado de la realidad, podemos notar sin lugar a demasiadas especulaciones que la tortura, los secuestros, las violaciones, etc, ejercido desde instituciones estatales siguen tan o más presentes que en los años de plomo. Eso sí, generalmente los cadáveres aparecen.

Hay sobradas pruebas del nivel de corrupción criminal estructural que impera en la policía. Tomemos por caso la bonaerense, aquella -según Duhalde- "mejor policía del mundo". Hay sobrados casos de efectivos en actividad y/o retirados que participaron en los hechos delictivos más aberrantes. Sería ingenuo suponer que esto se trata de casos aislados ya que el modus operandi es prácticamente igual en todos los casos. Hoy mismo, mientras está leyendo esto, la policía está ganando dinero de coimas a los comerciantes que tienen algo fuera de regla, de la prostitución, de la droga y del juego ilegal. ¿Alguien podría negarlo?

Las purgas realizadas por Kirchner parecerían ser cosméticas a simple vista. Sin embargo para un análisis un poco más profundo hay que tomar en cuenta a quién sería funcional esta corporación criminal.

Estuve hablando con alguien que tiene una visión sobre el caso Geréz que reproduzco aqui para ejemplificar lo que digo: Luego de haber desaparecido sorpresivamente Julio López, el gobierno no se podía darse el lujo de volver a fracasar. No podían aducir que "no se la veían venir" que los tomó por sorpresa o lo que fuera. Entonces, cuando secuestraron a Luis Geréz, el gobierno reaccionó rápidamente. Pero ¿cuál fue la herramienta para hacer aparecer a Geréz? Apretando a la policía. ¿Y cómo podría apretar a la policía? Está claro, por los prontuarios y negocios sucios de una gran parte de la fuerza. Dicho en criollo: tienen el culo sucio y si no aparecía iba a trascender la mugre. Algo así como "¿así que no sabés donde está? Sólo te digo que si no aparece vivo y pronto, vas a salir en la tapa de clarín por tus chanchullos. A esto se referían las voces que hablaban de "patear el chancho para que aparezca el dueño".

Si bien fue efectiva la técnica -y más allá de que luego el gobierno haya aprovechado la situación para quedar bien con la sociedad a pesar de saber que ya lo habían encontrado- lo que quedó en evidencia es que hay una clara connivencia entre el poder político y sectores mafiosos porque, si no la hubiera, estos tipos con prontuario no seguirían en sus puestos aunque no desapareciera nadie. Lo concreto es que siguen estando y no son removidos de sus cargos.

El problema obviamente no es fácil de resolver ya que el entramado es enorme, estructural y tiene suficiente tiempo funcionando como para estar enquistado en la misma raíz del sistema. Mucha carpeta dando vuelta, muchos culos demasiado sucios. Pero entonces viene la pregunta: Si no se puede combatir las mafias debido a lo arraigadas que están en el aparato estatal.. ¿hay que aprender a convivir con ellas?

La diferencia apreciable con la dictadura, es que acá aparecen los cuerpos (incendiados, enterrados, como sea) y que no se mata por pensar distinto sino que se mata a los que se meten en el camino de los intereses de estos grupos mafiosos.

Las redes de corrupción manejadas por las mafias incluyen a fuerzas armadas tales como la policía, pero a su vez estas redes estan conformadas por fiscales, jueces, periodistas y por supuesto, políticos. Es imposible que este enorme aparato mafioso pueda funcionar sin la enorme complicidad del poder político.
El punto al que quiero llegar es que si bien imaginamos que vivimos en una democracia, la realidad es muy distinta. Nadie que haya llegado a la cumbre del poder ha tomado medidas concretas de la magnitud necesaria para luchar contra esto. De hecho, en el momento en el que Kirchner parecía apuntar hacia allí, apareció el mensaje mafioso del intruso de olivos, al que los medios trataron de mostrar como un loquito, y que nunca apareció. Nadie volvió a hablar del tema, ¿no es sospechoso?

No nos olvidemos que además de la voluntad política, hay que tener pelotas. Si uno llega a presidente de un país, tiene que estar dispuesto a dar la vida por ello. Quizás el caso de Allende en Chile sea ilustrativo, se plantó sabiendo lo que pasaba y a pesar de todo resistió y luchó hasta el final, cuando lo asesinaron.

Mi opinión es que si bien hay una ilusión de democracia, en la práctica el país es manejado por una gran mafia y no hay nadie que se anime a enfrentarlas o lo que es peor: no hay nadie que quiera enfrentarlas por ser partícipes directos y necesarios en esta trama. ¿O acaso el último mafioso Argentino fue Yabrán?.

A lo que apunto con todo esto es a que las redes de corrupción -que en definitiva son organizadas desde el Estado en forma clandestina- son igual o más genocidas que la usurpación armada al Estado en el 76. Y este es probablemente el problema fundamental que tenemos como país. La justificación de esto sería que no puede haber justicia si los que la manejan están complotados en una asociación espuria y criminal, y las consecuencias de la falta de justicia son las que percibimos en el día a día.

Entonces, si tomamos en cuenta que este es un año electoral en el cual se van a definir muchas cosas sería importante escuchar que plan de acción viable y concreto proponen los candidatos para luchar contra este gravísimo problema que deriva en violencia, muertes, impunidad, exclusión, miseria y políticas económicas criminales.

Ahora, ¿qué soluciones propondrían ustedes para desarmar estas redes tan arraigadas en lo más hondo del poder?

Saludos
D.F.

20 respuestas:

escriba dijo...

Es como que son varias las mafias ¿no? No hay una sola. De ahí la complejidad de la historia, para mi gusto.
A mi entender, si terminás con la tríada intendente del conurbano - policía - negocios te sacás de encima al menos tres cuartos de la historia.

Diego F. dijo...

Escriba: lo que yo creo es que eso que mencionás es la cara más visible de la corrupción, algo así como mafias de segundo nivel. Para que estas llamemoslas "submafias" operen, tienen que trabajar bajo el paraguas de un poder político superior (los intendentes transan con los gobernadores por ejemplo) y con la complicidad de una justicia que también está manejada por el poder político.

Es un entramado muy complejo, eso está claro. Pero a pesar de su complejidad nadie arremete contra el nucleo estructural.

Saludos!

Destructor de Mitos dijo...

¿Se puede llegar a presidente sin ser parte de la mafia en menor o mayor grado? Esa es la gran pregunta...

Nadie llega limpio: el sistema político está armado para filtrar a los limpios. Eso se los aseguro.

Anónimo dijo...

Nunca estoy lo suficientemente informado como para acotar algo al nivel de este blog. Pero... aca me da la sensacion de que este accionar esta estrechamente relacionado con la falta de una oposicion.

Una frase que siempre recuerdo (lamentablemente no me acuerdo a que nacionalidad filosofica se atribuye) que dice: "ustedes cuidenme de mis amigos, que de mis enemigos me cuido solo". Con esto quiero decir que si bien tenemos muchas cosas que son innegablemente mejores a la situacion que nos toco vivir en la dictadura, creo que la parte mala es que ahora te hacen lo mismo, pero se te hacen los amiguitos... no?

Anónimo dijo...

perdon, el anterior fui yo.
Don Roque

Diego Viñas dijo...

No creo que se pueda solucionar desde el poder político actual, es decir Kirchner-Gotti, es como que no había que hacerse esperanzas. Las estructuras partidarias son hoy una máquina de picar carne, tendríamos que construir un poder cívico real que se movilice cuando pasa algo. Ojalá las cosas fueran fáciles, estamos en un lío grande porque no podés dejar de comer para ponerte a construir un país todos los días, por lo pronto sigo pensando que la educación es esencial mientras los docentes ganen poco (y tengan que ocuparse de tanto) va a ser difícil modificar algo. Un abrazo

Diego F. dijo...

Martín: Yo creo que se puede llegar -aunque es indudablemente muchísimo más dificil- sin ser parte de la gran mafia. El tema es que aunque vos no lo seas, vas a tener que negociar con ella si o si tal como están planteadas las cosas hoy. Esto pasa por estar tan arraigada en el núcleo de la política (recomiendo para ejemplificar esto leer el libro "side: la argentina secreta" de Gerardo Young).

Igualmente, la pregunta sería en el hipotético caso de que alguien quisiera genuinamente combatir esto, ¿cómo se hace? ¿se declara por ejemplo la "emergencia política? ¿O tal vez sea una especie de amnistía diciendo algo así como "a partir de tal fecha cualquier funcionario público que esté implicado en delitos va preso en carcel común"?

Los ladrillos sobre los cuales está construido el sistema político evidentemente están repodridos, si se mantiene esta estructura tal y como está, es sólo cuestión de tiempo para que esto vuelva a explotar.

Y lo peor, es que estas mafias no sólo se quedan con negocios públicos, sino que utiliza exactamente los mismos métodos que utilizó la organización terrorista que usurpó el Estado en el 76. Asesinatos, torturas, aprietes, desapariciones.

Don Roque: Si, hacen algo parecido pero la principal diferencia es que los milicos estaban organizados verticalmente y respondían a un plan. Esto que está pasando hoy no responde a un plan organizado, sino que se creo una red descentralizada de corrupción que se garantiza la impunidad a sí misma desde distintos flancos. Y lo peor, es que este sistema funciona perfectamente aceitado como para que los "nodos" sean dispensables y reemplazables, con lo cual vos acabas con uno de los nodos y absolutamente nada cambia.

Saludos

El Vengador dijo...

Es la primera sino la unica vez que coincido en algo de lo que decis. Todos persiguen al fantasma del proceso y quieren hacer ver como el culpable ed todo pero como veras el problema es la corupcion y no la dictadura que tanto criticas con tus compiches neomontos.

German L. dijo...

jajajjaaj... neomontos... jajajajaa...

Cani dijo...

Comparar el proceso con la mafia policial o de los negocios "ilegales" es un error desde muchos puntos de vista.
Por un lado desde el punto de vista cuantitativo: los tipos mataron 30.000 en 4 años e hicieron exiliar a muchos; no creo que la Bonaerense llegue a matar tanta gente. Por otro lado, el más importante, cualitativo: la represión fue un plan imperialista orquestado desde la CIA con apoyo en burguesias locales y en instituciones como las FFAA y la Iglesia.
La corrupción es algo relacionado con los negocios y los negociados, no es un plan geopolítico de dominación. Tal vez podríamos concluir que dicha corripción es funcional al "sistema"

Diego F. dijo...

Cani: El punto de comparación que hago apunta a la magnitud del problema.
La corrupción es mucho más que un negocio ilegal. Es manejar a los jueces, matar a los que se opongan, mantener el brazo armado del Estado funcional a los intereses espurios políticos ilegales, etc.

Sobre el punto que mencionás sobre la CIA, escribí acá. y lo complementé en otros posts que podés corroborar.

Sobre la cantidad de muertos y daño producido, habría que hacer la cuenta de los damnificados por la matriz de corrupción imperante y no estaría tan seguro de que sean tantos menos. Tené en cuenta que esto no es de hoy ni de ayer.

Y tengo que disentir cuando decís que no es un plan de dominación: no será geopolítico, pero evidentemente el sistema corrupto tiene más poder que el Estado, con lo cual se constituye en dominante.

Durante la usurpación armada al Estado no se podía denunciar lo que estaba pasando, te aseguro que si tenés conocimiento de algún caso de corrupción "menor" como un comisario que maneja la droga del barrio, probablemente vas a correr la misma suerte que los que se chupó la dictadura. Eso sí, en lugar de desaparecer el cadaver aparecerá en algún lado tirado.

En fin, justamente el fin de este post es intentar generar conciencia sobre la magnitud del problema, no son hechos aislados: es un modelo implantado. Una cuenta fácil que podrías hacer es fijarte cuánto sale mantener una comisaría y ver cuánto manda el gobierno para la misma comisaría.

Saludos!

Cami dijo...

Diego: te agrego un dato que aporta a tu teoría: ¿te acordás de las amenazas a Kirchner cuando quiso purgar la policía? ¿Cómo es que amenazan directo a un presidente a su celular y nadie puede encontrar a los responsables?

http://www.clarin.com/diario/2003/11/10/p-00503.htm

Salus

*** YINO *** dijo...

Yo creo que el problema de la corrupción, que sin duda es un problema (y uno grande diría), es el espejo perfecto de lo que somos y lo que queremos ser como sociedad.
No coincido con algunos de los enfoques que le han dado al tema, tanto en este blog como en otros medios, los cuales apuntan siempre (y casi exclusivamente) a la clase política como única responsable, culpable y cómplice.
¿Dónde estaba toda la gente que frecuentemente se indigna con la corrupción y los movimientos turbios de determinados políticos cuando Menem ganó con más del 50% de los votos? ¿Hubo fraude electoral, o complicidad social? (Y ya que volví a mis preguntas retórico-irónicas) ¿Conformismo, indiferencia o, vuelvo a repetirme, complicidad?
Si el actual Gobierno, en su conjunto, la Administración K, es un simple continuador de viejas políticas o chanchuyos mafiosos, ¿cómo me explican que en las próximas elecciones Mr. o Mrs. K vayan a ganar también por diferencia apabullante? ¿Dónde nos deja parados a nosotros, los votantes y ciudadanos, o qué dice de nosotros que sigamos votando a los mismos (partidos y políticos reciclados) de siempre y a la vez nos quejemos de la corrupción y de que "son todos chorros"? ¿Indiferencia? ¿Conformismo? ¿Hipocrecía? ¿Ignorancia?

Los argentinos tenemos que entender de una buena vez por todas que no nos gobiernan los aliens venidos del espacio o dictadores inescrupulosos que usurpan el poder (como ha sucedido en el pasado) y no nos dejan chances de hacer algo al respecto... los representantes que tenemos son el fiel espejo de nuestra sociedad, de nosotros mismos. Hacen lo que les dejamos hacer. Si un pueblo calla, otorga. Si el pueblo no se moviliza, o al menos muestra signos de indignación (a través del voto, a través de la organización popular), también otorga.
La frase "roban, pero por lo menos hacen cosas" es el equivalente en democracia al "algo habrá hecho" de los (clásicos y neo) fachitos en días de dictadura (dejemos de llamarlo "proceso", como le decían quienes no permitieron ningún tipo de proceso salvo el de la aniquilación).

Soy un convencido de que el ejemplo, siempre, debe venir de arriba hacia abajo. El ejemplo no lo debe poner el pobre cartonero, a quien se le recrimina la ilegalidad de ensuciar las calles, sino el Presidente, sus ministros, los Diputados y Senadores, los Jueces, la Policía, la Iglesia, las FFAA, etc. Estoy seguro de que si de arriba nos llegara un mensaje más honesto y éticamente más correcto, la sociedad en su conjunto también optaría por procesos más limpios.
Pero esto no quita que seamos una sociedad hipócrita, que coimea al policía cuando pasó un semáforo en rojo pero a la hora de analizar a sus gobernantes se indigna porque los del PAMI son todos coimeros, o que la misma policía es un nido de coimas. Esta es la hipocrecía que se cree el argentino promedio, la misma que, como dije antes, le permite votar a los mismos sinvergüenzas de siempre (o a los mismos partidos políticos de siempre) y se queja de que las cosas no cambian y de que son todos corruptos.
¿Por qué, digo, no probamos con alguien distinto? Aunque sea para comparar... a lo mejor no son todos iguales.

Hagamos un mea culpa como sociedad, saquémosnos las caretas y no nos mientamos más a nosotros mismos. Tenemos los gobernantes que tenemos porque los votamos, porque no les exigimos, no los controlamos y, para peor, los reelegimos.
El día que nos demos cuenta de que la democracia no es sólamente poner una boletita mugrienta en una urna cada dos años, vamos a poder ver las cosas con mayor claridad y avanzar hacia un proyecto de país más limpio. Hasta entonces, tendremos los gobernantes que nos representen hasta en lo más miserable de nuestras cualidades.
El poder es del pueblo, pero si éste no opta por ejercelo, lo hará cualquier otro a expensas de éste y para salvaguardar sus intereses. Lo veo así de sencillo.

Saludos.

*** YINO ***

Diego F. dijo...

Yino: A lo que apunta el post más que al clásico enfoque de la corrupción como negocios turbios aislados, es a que más allá de quién esté gobernando, la corrupción está arraigada en el seno de las instituciones.

Vos preguntás por qué la gente vota como vota y yo creo que viene por varios lugares el tema:

-La masacre perpetrada por los usurpadores armados en los 70s (no sólo eliminaron opositores, sino que alejaron a las masas de la política, convirtiéndola en una mala palabra y algo sucio a la vez que dejaron en su lugar a una democracia tutelada o sea, ficticia)

-La complicidad de los medios masivos de comunicación que, nos guste o no, son los principales formadores de opinión. Desde tapar la magnitud del problema como por ejemplo en el caso de De Vido, hasta cerrar el espacio al debate político (fijate hoy, año electoral, cuántos programas políticos hay y en los pocos que hay en cable fijate a quiénes llevan). Digamos que el argentino promedio supone que sólo tiene 3 o 4 alternativas para votar y que cualquier otra sería tirar el voto.

-La manipulación tal como está descripta en este artículo.

-Un sistema penal que para los casos graves de corrupción sólo contempla condenas leves y excarcelables e inhabilitación temporaria para ejercer cargos públicos. Y un sistema judicial en el cual este tipo de delitos (los federales) recaen en los mismos 10-15 jueces de siempre que ya sabemos como fallan.

-Y una mas reciente sería la desazón que produjo el hecho de que en democracia no se condenen ni siquiera a los delincuentes confesos como Mario Pontaquarto.

Todo esto sumado al hambre, a la destrucción del sistema educativo nacional, al desempleo estructural que produce clientelismo estructural hace que ganen los que ganan.

Pero volviendo: el enfoque que le dí al tema es un intento de que dejemos de asociar la corrupción con un diputado que cobró una coima únicamente. Eso es sólo una puntita bien chiquitita de un iceberg gigante.

Lo que digo es: el principal problema que tenemos como país es la falta de una justicia justa, de ahí para adelante vienen todos los problemas que conocemos. Ahora, antes que eso está el tema de que la justicia es parte de esta corrupción estructural a la que me refiero.

Más allá del tipo común y corriente que le paga una coima a un policía por pasar en rojo un semáforo. Las comisarías se financian con el dinero que les deja manejar las drogas, la prostitución, el juego ilegal y las coimas por poner unos ejemplo. ¿a quién le podrías denunciar esto? ¿a la justicia que es parte de lo mismo y tiene aceitadas relaciones con la policía? ¿a la clase política que está igual de metida?

Fijate que cuando secuestran drogas por ejemplo, nunca agarran más que -en el mejor de los casos- el chofer o mula que la llevaba. Luego esa droga misteriosamente desaparece y nadie se hace cargo del tema. Pero los jueces son suceptibles de ser acusados y llegar a un juicio político. ¿A vos te parece que con los jueces -en general, en todo hay excepciones- que tenemos existe la posibilidad de que haya tan pocos juicios políticos? (incluyo a los 400 que quedan de la dictadura aún hoy).

Entonces ¿por qué nadie acusa a los jueces? ¿nadie está al tanto?

Personalmente creo que es un gran error considerar que la corrupción es simplemente una cuestión de idiosincracia. Este aceitado sistema de Estado paralelo utiliza los mismos métodos que en la dictadura: secuestros, robos, asesinatos y violaciones. Podría ejemplificarlo si hiciera falta, sobran los ejemplos.

En fin, se me hizo demasiado largo.

Abrazo Yino.

Diego Viñas dijo...

En realidad, el mecanismo que mencionás Diego se ha cobrado lamentablemente más de 30 mil vidas porque ya estaba funcionando desde antes de la dictadura, es más estaba funcionando desde antes de la llegada de Yrigoyen, no a esta escala por supuesto, pero ya estaba. No voy a dar extensos ejemplos históricos para no aburrir pero ya funcionaba y se ha chupado gente sistemáticamente desde aquellas épocas, basta recordar la felicitación de la gente de la Bolsa de Comercio a Falcón por su accionar durante la masacre del 1º de mayo de 1909, si eso no era corrupción policial...
Un abrazo

*** YINO *** dijo...

Diego: estoy de acuerdo con tus razones y entiendo también el motivo inicial del post. Lo que yo quería dejar sobre la mesa era más que nada mi impresión sobre el enfoque del asunto, que no es cuestionar el asunto en sí, que para mí está fuera de discusión.
Lo que yo digo es que nuestra sociedad, nosotros, al no ejercer el poder que nos confiere, dejamos, de manera transitiva, el poder en manos de quienes lo tomen. Llámense militares, gobernantes corruptos, oportunistas con testaferros mafioso-poderosos, como gustes.
El poder no queda nunca vacante, entendamos esto. No existe el vacío de poder total, el hombre es demasiado ambicioso como para ceder esa porción de dominación sobre otros hombres. Entonces, si el pueblo no toma este poder que le es dado y lo usa en su favor, en su defensa y como motor de cambios, entonces alguien más lo utilizará para estos mismos fines, pero ojo: serán otros los destinatarios de sus bondades.
No usemos tampoco la palabra 'Poder' como un adjetivo negativo. El poder no es malo. Al menos no en sí mismo. El poder puede (y debe) ser una herramienta increíble utilizada para fines ética y moralmente nobles. Porque la diferencia elemental en este asunto del Poder (que no está colgado de las ramas, tiene un fin) radica en que no es lo mismo utilizarlo como herramienta que tenerlo como fin en si mismo. Quien lo tiene como fin y no como medio, sólo lo utilizará para controlar y dominar. ¿A qué voy con esto? A que el pueblo no puede darle más la espalda sus gobernantes, a sus instituciones, porque esos gobernantes gobiernan por y para el pueblo y las instituciones son de y para el pueblo.
A eso iba con lo de "la democracia no es sólamente poner una boletita mugrienta en una urna cada dos años". Pero pareciera que la mayoría de la gente piensa que sí es eso, que no tiene la capacidad de cambiar nada, que las cosas son así y punto, y que ni siquiera vale la pena luchar porque, como mencionaste vos, la "política" pasó a ser casi una mala palabra después de la dictadura.
Ahora, si no nos hacemos cargo de esto porque es más cómodo relegar, porque somos indiferentes, porque estamos conformes o porque (como dije antes) "roban, pero al menos hacen cosas", no nos quejemos, porque fuimos nosotros quienes cedimos ese poder a quienes decidieron tomarlo.
De nada sirve la democracia si no se ejerce. Es por eso que la situación actual es comparable (no, claro, en motodología, pero sí en resultados y/o fines y beneficiarios) a la de la dictadura en ese aspecto. Porque la misma displicencia de gran parte del pueblo que permitió a los militares hacer y deshacer a gusto es la que hoy permite que la corrupción esté enquistada como un tumor maligno en lo más profundo de nuestro sistema. El pueblo calló mientras se torturaba, mataba y desaparecía gente, el pueblo calló mientras se vendía el país al mejor postor a cambio de vacaciones en Miami y el pueblo calla ahora que toda esa gente está en libertad, haciendo negocios y todavía manejando el rumbo del país.
Por lógica, el problema es el denominador común: el pueblo calla.

Si querés, otro día y en otro thread (cuando se esté discutiendo más puntualmente eso), hablamos de quiénes callan, porqué y quienes no callan, porqué y qué pasa con ellos.

Saludos.

*** YINO ***

Pablo dijo...

Me parece muy interesante el punto de vista sobre lo que paso con Luis Gerez de lo que hablas aca. Voy a pasar seguido por el blog, ya que leyendo algunbos posts vi que no solo te dejan pensando el post, sino tambien los comentarios.

Saludos

Anónimo dijo...

Yo coincido casi enteramente con lo que dice Yino. La observación del problema autoexcluyéndonos de responsabilidad como sociedad es la clave.
Es un proceso psicológico aceptado por gran parte de la sociedad encontrar el "responsable" de las situaciones de las cuales no tenemos sólo el derecho sino la obligación de resolver.
La corrupción es inherente a comunidades que tienen para repartir el bien público. En escalas como las latinoamericanas llega a ser responsable directa de propios genocidios como bien señaló Diego. Pero la clase política, las fuerzas de seguridad, la administración de justicia y demás entes dependientes del erario público son la forma casi excluyente para que el estado financie a la política.
La síntesis está ahí, la función del estado en países donde la corrupción es estructural es financiar a la clase política como principal y casi único objetivo.
Como diría Yino, los políticos no bajaron de un ovni la semana pasada. Son personas que compartieron colegios con nosotros, bares, salas de cine, universidades, iglesias, templos y subtes. Fueron educados y tenían como compañeritos de banco a personas como nosotros que recibían la misma educación y teníamos los mismos compañeritos.

Nuestra sociedad acepta a esta clase dirigente mientras se mantenga dentro de ciertos parámetros de corrupción aceptada.
Hoy se dice que K tiene una imagen positiva del 70%; si le preguntáramos a toda esa gente si cree que K alguna vez cometió algún hecho ilícito muy probablemente el 100% diría que sí, aceptando como presidente a alguien que creen relacionado con hechos corruptos. La corrupción del gobierno actual y su ineficiencia para erradicarla aún está en niveles aceptables para nuestra sociedad, por eso va a arrasar en octubre. Cuando estos niveles superen el límite de lo aceptable se cambiará de gobierno con la esperanza/ilusión de que el próximo, por arte de magia, no comparta la misma filosofía corrupta. Así ha pasado, y volverá a pasar. Fíjense que si no no se explicaría como un inepto falto de carisma como de la rua fue presidente.
Esto cambiará con el paso del tiempo, a medida que los ciclos históricos nos lo permitan.
Salutti

Látigo

Julio dijo...

Diego: comparto tu enfoque sobre el tema, no lo habia pensado asi y tambien coincido con lo que dice Diego Viñas sobre que son muchos mas que 30000 los muertos ya que como dicen ambos viene de antes.

Rafael del Barco Carreras dijo...

CURSOS SOBRE CORRUPCIÓN



Rafael del Barco Carreras



Me proponen participar en unos cursos donde una de las asignaturas sería la CORRUPCIÓN. Cursos de DEFENSA CIVIL los titula el ingeniero superior especializado en tecnologías de INTERNET, Luis Toribio. Ver su web www.legitimidad.es. Que yo sepa no hay precedentes. A pesar de tan extendida, la corrupción, comparable a la sexualidad durante siglos, es un tabú. ¿Cómo academizar unas tan enraizadas prácticas?. Si sobre estafas o métodos delictivos se ha escrito y sintetizado casi todo en Criminología, sobre el específico mundo “oficial” y “paraoficial” donde tantos se han enriquecido a base de engañar, traicionar, mentalizar, dirigir, explotar, mentir, falsificar, prevaricar y extorsionar a clientes en connivencia con funcionarios públicos convirtiéndose en una gran red explotadora de toda una cadena de rentables delitos, apenas si hay referencias. El catedrático Rafael Jiménez de Parga, según Internet, participa en semanarios sobre la “Denuncia Falsa”, pero no nos explica como se juega con ella por parte del “mundo oficial”, el suyo. O descubrir la falacia en las conferencias del Juez Miguel Moreiras, invitado por Juan Piqué Vidal, sobre la “Personalidad del estafador”, y cerciorarse uno mismo, que completamente convencido de tener el “mejor abogado” de la ciudad, se ha convertido en una mosca a succionar en una tupida tela de araña. Y nunca estuve de acuerdo con el Fiscal Jefe Vitalicio José María Mena sobre el “caso aislado” Luis Pascual Estevill, el “nos temimos una generalización” se halla más cercano a la realidad. Con la particularidad que a todos les encantaba teorizar y escribir densos libros sobre los delitos que con tanta precisión e impunidad explotaban ellos mismos. Su palo.

En resumen, unos cursos de “autodefensa intelectual”. LA CORRUPCIÓN, una asignatura que solo desde la sufrida experiencia se puede impartir. Una labor apasionante, y peligrosa. Un dato, los dos citados poseen en estos momentos bufetes de 50 profesionales cada uno dispuestos a defender su honor, y en casos concretos su “libertad”, a base de denuncias, abusando de su preeminencia en la Judicatura y el mundo del Derecho. El TERROR del “a éste lo empapelo”. En cuanto a Jiménez de Parga, que se lo pregunten al periodista Félix Martínez, y sobre el encarcelado Piqué Vidal y los cientos que prestan o han prestado servicios en su bufete, no solo tiran y han tirado del barato papel oficial (barato o gratuito en su caso) sino de muchísimas más prácticas corruptas. Y ni pensar que sus jueces, secretarios, fiscales, o incluso notarios, “amigos”…siguen en activo, dispuestos a ganar dinero a como de lugar.

Cursos pues, muy peligrosos, pero alguien deberá empezar a explicar el calvario que puede caerle encima a cualquiera, si como a mí, y miles más, un buen día le llaman de un bufete, consulting o gestoría proponiéndole la defensa o su intervención en un caso concreto. O convencido que tiene razón, la pueda conseguir, o cargado de malicia contra cualquiera de los muchos problemas de la vida, acude a un abogado, y no solo “no tendrá” razón alguna sino que le exprimirán, o algo peor. Si un francés escribió que a un hombre le pueden arruinar “el juego, las mujeres y los ingenieros”, yo siempre he añadido… y también el “mejor abogado” de la ciudad.

Sobre eso y más, y por su abundancia en Barcelona, se imponen unos cursos que además de enseñar a captar, y por tanto defenderse de la abundante corrupción y hasta atropellos “oficiales”, porque además te convierten en delincuente y enemigo público, despierte el olfato para huir de refinados y muy “doctores” profesionales.

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