jueves, enero 25, 2007

La mente holotrópica.



El núcleo fundamental del dramático cambio que ha tenido lugar en el curso del siglo xx radica en la revisión completa de nuestra comprensión del mundo físico. Antes de la aparición de la teoría de la relatividad de Einstein y de la física cuántica teníamos la firme convicción de que el universo estaba compuesto de materia sólida. Entonces creíamos que los átomos -a los que considerábamos compactos e indestructibles- constituían los ladrillos fundamentales del universo material, que se movían en un espacio tridimensional y que sus movimientos obedecían a determinadas leyes.

Desde ese punto de vista, la materia evoluciona de una manera ordenada desde el pasado hacia el futuro pasando por el presente. Esa visión segura y determinista nos llevaba a considerar que el universo era una gigantesca máquina y confiábamos en la posibilidad de llegar a descubrir las leyes que lo gobernaban y que, cuando lo lográramos, todo estaría bajo nuestro control y podríamos reconstruir con exactitud lo que había sucedido en el pasado y predecir lo que ocurriría en el futuro. Había incluso quienes creían que un día llegaríamos a ser capaces de sintetizar la vida combinando adecuadamente determinadas sustancias químicas en el interior de un tubo de ensayo.

Desde la perspectiva newtoniana, la vida, la conciencia, losseres humanos y la inteligencia creativa no son más que el producto azaroso de una evolución que se inició en un océano primordial de materia. Este punto de vista simplifica la enorme complejidad de los seres humanos y los convierte en meros objetos materiales, poco más que animales altamente desarrollados o máquinas biológicas pensantes. Nuestras fronteras se hallan definidas por la superficie de nuestra piel, y la conciencia no es más que una simple secreción de ese órgano pensante que se conoce con el nombre de cerebro. Todo lo que pensamos, sentimos y sabemos depende de la información que recibimos a través de los sentidos. Según la lógica de ese modelo materialista, la conciencia, la inteligencia, la ética, el arte, la religión y la misma ciencia son simples subproductos de los procesos materiales que tienen lugar en el interior del cerebro humano.

La creencia de que la conciencia y todas sus creaciones se originan en el cerebro no es, por supuesto, totalmente arbitraria sino que se basa en muchas observaciones clínicas y experimentales que sugieren la existencia de una estrecha relación entre la conciencia y ciertas condiciones neurofisiológicas o patológicas. Las infecciones, los traumas, las intoxicaciones, los tumores y las contusiones se hallan intimamente relacionados con cambios profundos de la conciencia. En el caso de un tumor cerebral, por ejemplo, el deterioro de ciertas funciones -la pérdida del habla, del control motor, etcétera- es tan específica que nos permite diagnosticar con suma precisión la región que ha sido lesionada.

Pero aunque estas observaciones demuestren, sin ningún género de dudas, que nuestras funciones mentales están ligadas a procesos biológicos, cerebrales, no constituyen, sin embargo, una demostración concluyente de que la conciencia se origine o sea un subproducto del cerebro.

Es por ello que las conclusiones de la ciencia occidental no parecen apoyarse tanto en datos científicos como en una creencia metafísica y que sea posible encontrar otras interpretaciones alternativas a los mismos datos, Ilustremos esto con un sencillo ejemplo: Un técnico experto en electrónica puede identificar una determinada distorsión en la imagen o el sonido de un televisor y corregir el problema reemplazando el componente averiado. Nadie interpretaría esto, sin embargo, como una prueba definitiva de que el televisor sea el responsable de los programas que reproduce.

Sin embargo, éste es precisamente el argumento que aduce la ciencia mecanicista en su intento de «demostrar» que la conciencia se origina en el cerebro.

Según la ciencia tradicional, la materia orgánica y la vida se originaron en el caldo primordial del océano primigenio como resultado de la interacción azarosa entre átomos y moléculas. De manera similar, también sostiene que el azar y la «selección natural» son los únicos responsables de la organización celular de la materia orgánica y de su evolución hasta llegar a constituir complejos organismos multicelulares dotados de sistema nervioso central. Este tipo de explicaciones es el que ha alimentado la creencia metafísica fundamental de la visión: occidental del mundo, de que la conciencia es un subproducto de los procesos materiales que ocurren en el cerebro.

Pero a medida que la ciencia moderna ha ido descubriendo los
profundos vínculos existentes entre la inteligencia creativa y todos los niveles de la realidad, esta imagen simplista del universo se ha ido tomando cada vez más insostenible. La probabilidad de que la conciencia humana y el compejo universo que nos rodea haya surgido de la interacción azarosa de la materia inerte ha sido comparada a la de un huracán que, soplando sobre un montón de chatarra, creara accidentalmente un Jumbo 747.

La ciencia newtoniana es responsable de habernos ofrecido una visión muy limitada de los seres humanos y de sus verdaderas potencialidades. Desde hace unos doscientos años se ha ocupado de dictar los criterios de lo que es una experiencia aceptable y de lo que es una experiencia inaceptable de la realidad. Desde su punto de vista, una persona «normal» es aquella que es capaz de reproducir exactamente el mundo objetivo externo descrito por la ciencia newtoniana. En consecuencia, desde esta perspectiva, nuestras funciones mentales se limitan a recibir la información que nos proporcionan los órganos sensoriales, almacenarla en los «bancos de memoria de nuestro computador mental» y recombinar los datos sensoriales para crear algo nuevo. Cualquier desviación significativa de esta percepción de la «realidad objetiva» -una realidad consensual que la población general considera como la única verdad- se interpreta como el producto de una imaginación desbocada o de un trastorno mental.

Sin embargo, la moderna investigación sobre la conciencia nos obliga a revisar y ampliar drásticamente esta visión limitada de la naturaleza y de las dimensiones del psiquismo humano.

El principal objetivo de este libro consiste en explorar sus descubrimientos y sus profundas implicaciones en nuestra vida cotidiana. Es importante señalar que, aunque estos datos sean incompatibles con la ciencia newtoniana tradicional, no dejan de ser, sin embargo, totalmente congruentes con los revolucionarios hallazgos de la física moderna y otras disciplinas científicas afines, todos los cuales propician el surgimiento de una nueva y excitante visión del cosmos y de la naturaleza humana cuyas profundas implicaciones individuales y colectivas están transformando completamente la visión newtoniana del mundo que una vez dimos por definitiva.

Stanislav Grof, "La mente holotrópica".
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Este post tiene como fin simplemente recomendar este libro, realmente muy bueno.

Saludos
D.F.

1 respuestas:

Maximiliano dijo...

"La probabilidad de que la conciencia humana y el compejo universo que nos rodea haya surgido de la interacción azarosa de la materia inerte ha sido comparada a la de un huracán que, soplando sobre un montón de chatarra, creara accidentalmente un Jumbo 747."

Si, los que compararon así (intencionadamente, por fuera de cualquier calculo logico-cientifico) son los que proponen lo que Martin Gardner denomina seguidores de la "teoria del dedo", los que creen que un Dios se ha tomado la molestia de bajar a su universo creado un dia determinado y con su magnificencia cambiar las cosas por un instante. Pero las pruebas y el raciocinio indican otra cosa muy dinstinta, indican que la materia no esta dejada "al azar" como les encanta creer, la materia esta ordenada segun leyes naturales infinitamente precisas.

"Supongamos que tomamos atomos de hidrogeno y de oxigeno y los combinamos al azar para formar moleculas de 3 atomos cada una, suponiendo que puedan formar cualquier combinacion, tales como HHH, HHO, HOH HOO, etc. De esta mezcla extraemos 10 moleculas al azar. ¿Que probabilidad hay de que todas sean HHO, es decir, moleculas de agua? 1 en 60.000.000 claro esta (como el jumbo 747). Sin embargo, todos sabemos que si realizamos efectivamente tal experimento los atomos no se combinaran al azar. Todas las molecualas formadas seran moleculas de agua, a causa de que es la unica combinacion de tres atomos quimicamente posible para los atomos de hidrogeno y oxigeno."

Martin Gardner "Izquierda y derecha en el cosmos"

Todo obedece a las leyes fisicas, no al azar.

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