miércoles, diciembre 27, 2006

Nanananana Chavez....



Los vecinos de Gualeguaychú buscan que el presidente venezolano, Hugo Chávez, intervenga en el conflicto por la instalación de la pastera finlandesa Botnia frente a sus playas.

Aunque del otro lado del río los intentan proyectar como algo menos que terroristas -a veces no tan algo menos- la asamblea de Gualeguaychú busca impedir por todos los medios pacíficos posibles la instalación de la infame pastera.

El hecho de que intenten lograr la intervención de Chávez en el conflicto -y los argumentos esgrimidos para tal decisión- demuestran que es un conflicto que trasciende los paises involucrados. Para ellos no se trata de estar en contra de Uruguay, sino que se sienten indefensos ante un nuevo ataque del poder económico mundial.

El hecho de que a esta altura del conflicto la pastera esté en avanzado estado de construcción, sin que el gobierno de Kirchner ni el de Tabaré Vazquez hayan podido frenar las obras (como habían acordado) en pos de una negociación, explica en cierta manera por qué los indignados vecinos buscan apoyo externo.

Quizás el hecho de que salgan a buscar a Chavez, sea un síntoma de que las sucesivas respuestas del gobierno frente al reclamo no hayan podido hacer sentir contenidos a los vecinos. Cuando tuvieron que parar los cortes para supuestamente negociar, lo hicieron; sin embargo nada consiguieron y el único recurso que encontraron hasta ahora es el corte de los puentes entre Argentina y Uruguay.

Luego de la tremenda crísis que reventó luego de haber sido incubada por un modelo absolutamente injusto, la imagen positiva del presidente llegó del lado de su estilo combativo para con aquellos actores que embarazaron al país de miseria e injusticia. Quizás esto se vea opacado por la alta recuperación económica, pero si bien es discutible, el estilo de gobierno -más que nada al principio del mandato- fue una piedra fundamental de la alta imagen positiva que aún al día de hoy conserva Kirchner.

Lo que pareciera demostrar el llamado a Chavez, es que aquel Kirchner combativo frente a los poderosos está siendo domesticado. En los hechos hay sobrada evidencia de esto, desde las alianzas con personas espurias como Daniel Hadad hasta tocar la campanita de apertura de Wall Street.

Y todo esto me lleva a formular la siguiente pregunta, al mejor estilo televoto del doctor: ¿Preferimos al Kirchner actual o al Kirchner del principio de mandato?

Saludos
D.F.

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