miércoles, agosto 30, 2006

Thomas Blumberg



Este 31 de agosto habrá una movilización "apolítica" en reclamo de mayor "seguridad", en la que se apela al miedo para sumar manifestantes ("VOS PODES SER LA PROXIMA VICTIMA"). La cultura del miedo asciende en los medios. No sólo en los noticieros, programas periodísticos o livings de dinosaurios de la televisión. Ahora hasta las publicidades van incorporando el concepto del miedo para vender -ya sean de puertas blindadas ("hoy es la puerta o la vida") o de seguros para el hogar (testimonios de personas a las que le robaron todo) o incluso hasta de desinfectantes ("tu hijo convive con millones de virus y bacterias, comprá mi desinfectante"). El miedo en Argentina, vende. Probablemente porque todos tenemos miedos latentes y nos sentimos identificados con algunos de esos miedos.

A pesar de los tantos miedos que podremos tener las personas que tenemos la suerte de estar cobijadas por el sistema, hay uno que no le mueve un pelo a casi ninguna, justamente por estar "adentro". El miedo a la exclusión.

El ingeniero Blumberg tiene una larga lista de reclamos al gobierno; sin embargo, en ninguna de ellas hace referencia a la exclusión social, que derivó en el hambre, enfermedades, hacinamiento y condiciones infrahumanas que padecen millones de personas. Los reclamos están orientados a acabar con los miedos que el -y personas afines a el- tienen. Lo demás es un problema de "ellos".

Ellos.

En la ciudad de Buenos Aires, cada día hay más asentamientos precarios en los que viven cientos de miles de personas que no cometieron otro delito más que no tener los recursos suficientes como para llevar una vida digna. Esto se puede comprobar fácilmente con sólo recorrer un poco la ciudad. Si nos alejamos un poco, podríamos hacer el ejercicio de seguir las vías del tren de la costa, a la altura de -por ejemplo- La Lucila, podremos ver de un lado mansiones como la de Ernestina Herrera de Noble, y del otro villas como la que está justito enfrente. Otro podría ser el coqueto barrio de "la Horqueta", separado por una pared de una villa miseria. Esto se repite en casi todo el país.

Sin embargo, a pesar de lo evidente, la exclusión logró lo que la ciencia hasta ahora no pudo: la invisibilidad. Habría que consultarlo con científicos, pero pareciera haber una relación entre pobreza y trasparencia. Cuanto más pobre, más trasparente se es. En la calle están ahí, durmiendo en las puertas de edificios, pidiendo limosna, comiendo de la basura. Sin embargo, los millones de personas que pasan todos los días por al lado, parecieran no verlos. Corren la vista, apuran el paso, cruzan la vereda o levantan los vidrios del auto. Entre esta fauna de seres invisibles, habría que resaltar que hay una gran cantidad de chicos.

A pesar de esto, los seres que sí son visibles llegan a sus casas, prenden el televisor y al ver las imágenes de chicos y adultos desnutridos, piensan para adentro "que barbaridad" y se van a dormir para volver a pasar otra vez a su lado al día siguiente, obviamente otra vez sin verlos.

Uno, al ver tanta ostentación de miseria, se pregunta cómo es posible que habiendo más que suficientes leyes y tratados internacionales que son más que claros al respecto, no se apliquen.

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires -sólo por poner un ejemplo- utiliza a la guardia urbana para multar a los automovilistas que no utilizan el cinturón de seguridad o instruir a los peatones para que crucen con el semáforo en verde. Sin embargo, estos mismos agentes pasan por al lado de personas en estado de abandono, sin tomar ninguna medida de rescate.

El "plan de asistencia social" del gobierno nacional, radica en 150 pesos mensuales que se otorgan a personas de extrema necesidad. Considerando el costo de vida, habría que considerarlo una burla mas que un plan de ayuda social. Esto se comprueba hasta con los informes del banco mundial que sostienen que para que sea realmente asistencia social, para acabar con el hambre, el monto debería ser mínimamente el doble. Esto sería SOLO para acabar con el hambre.

Sin embargo, el ingeniero quiere que haya una gran transferencia de recursos del Estado a las fuerzas de seguridad en lugar de dirigirla a generar condiciones de vida digna que contengan e incluyan a los desprotegidos. Citando a la canción, "pongamos policía, que se maten nomás".

Y ahora resulta que las personas que están contenidas, que comen todos los días y han recibido salud y educación, se indignan y se juntan a reclamarle al gobierno que haga algo. Lo lamentable de esto, es el criterio que utilizan. "Hacer algo" para estas personas, no significa acabar con el flagelo de los muertos de hambre, de los hacinados, de los abandonados y excluidos. No, "hacer algo" significa que sigan igual pero barriéndolos bajo la alfombra de manera que no estorben.

La propuesta de Blumberg con respecto a la minoridad excluida, no es darles contención. Al contrario. El ingeniero propone bajar la edad de imputabilidad para que el sistema penal lidie con estos estorbos indecentes que no tienen nada mejor que hacer que hacerlos sentir inseguros. El ingeniero apela a que "no se puede permitir que los menores sigan asesinando gente".

Sin embargo, el concepto de "seguridad" difiere un poco del de gran parte de la sociedad. Según Hebe de Bonafini: “Los asesinos de la dictadura militar y sus amigos van a marchar con Blumberg a Plaza de Mayo. Los militares de la dictadura, los colegios católicos, la Iglesia reaccionaria y algunos que se dicen de izquierda también van a marchar con Blumberg. Esta es una marcha contra el Gobierno y el pueblo argentino. Es una marcha de los victimarios contra los que sufrimos sus asesinatos y torturas”.

Si el señor Blumberg no tiene reparos en dejarse apoyar por estos sectores, por algunos seres nefastos como el torturador Patti, la militante pro-genocidas Pando, el contrabandista y estafador Macri, Marcelo Bragagnolo (con comprobados vínculos masseristas), el defensor de los genocidas Berni Neustadt, Constanza Guglielmi, reivindicadora de la dictadura genocida, y otras inmundicias misceláneas, el reclamo por la seguridad que tanto lo moviliza queda absolutamente invalidado. ¿O acaso es coherente aceptar el apoyo de un torturador y asesino como lo es Patti?¿Sería coherente sumar al reclamo a una mujer que defiende hasta la apropiación de bebés (previo secuestro y asesinato de los padres) nacidos en cautiverio?¿Qué autoridad moral tiene una persona que estafa al Estado para exigir seguridad, después de robarse millones que podrían haber sido destinados para justamente lidiar con el flagelo?

Otra cosa a notar es que el discurso del padre de Axel pareciera afirmar que la única solución al problema de la inseguridad, es aprobar las medidas que él exige, invalidando cualquier otro enfoque sobre el tema. Los que quieran acabar con la inseguridad, deberían marchar junto a el y los que no marchen junto a él, supone, no están preocupados por el tema. No admite el debate, lo cual es un signo claro de autoritarismo.

Y algo que me llama la atención escuchando hablar al ingeniero, es la similitud en escencia de su discurso al de Thomas Malthus, quién es recordado como "el genio del mal". Me despido con una cita suya que pareciera resumir la ideología del ingeniero:

"El hombre, si no puede lograr que los padres o parientes a quienes corresponde lo mantengan, y si la sociedad no quiere su trabajo, no tiene derecho alguno ni a la menor ración de alimentos, no tiene por qué estar donde está, en ese espléndido banquete no le han puesto cubierto. La naturaleza le ordena que se vaya y no tardará en ejecutar su propia orden, si ese hombre no logra compasión de alguno de los invitados, si estos se levantan y le dejan sitio, acudirán enseguida otros intrusos pidiendo el mismo favor y se perturbará así el orden, la armonía de la fiesta y la abundancia que antes reinaba, se convertirá en escasez".
Ojalá a los que vayan con las velitas legítimamente reclamando mayor seguridad, les caiga la ficha de que no existen soluciones mágicas al problema y que las medidas que propone el ingeniero generan el efecto contrario del que realmente buscan.

Saludos
D.F.

3 respuestas:

G.F. dijo...

manifestantes o votantes? Sls. Gonzalo Fossa.-

Julio dijo...

Muy buen artículo Diego, impresiona la cita a Malthus.

G.F: Es claro que son ambas cosas.

Salu2.

Remo dijo...

Me pareció muy bueno el artíuculo, la verdad que hace poco empecé a seguir el blog así que no conocía. Voy a repasar un poco los posts porque veo que son mas elaborados que poner un par de videos en la portada. Me gustó mucho este post.

Saludos

Related Posts with Thumbnails