domingo, julio 16, 2006

Bang Bang: estás liquidado.

En un país brutalmente sumergido en un mar de pobreza, como lo es -a pesar de las estadísticas, las ideologías, el gini o la fanta naranja- Argentina, cada tanto se ven reflejadas en las pantallas de tv lo que se conoce como "olas de inseguridad".

A esta altura del partido, ya son un clásico del horario central de la televisión los informes sobre los crímenes violentos que se producen en el país, casi siempre poniendo sobre el tapete el episodio en sí y las consecuencias del mismo, pero siempre religiosamente evitando el debate sobre las causas. Ese debate no vende.

La idea de este artículo, originalmente, había sido hablar sobre la inseguridad en sí misma; pero sentí que me estaba metiendo en el debate ideológico sobre si mano dura, mano dura-dura, o mano re-dura y no es mi intención escribir sobre cómo debería reaccionar un gobierno ante un determinado episodio.

Creo que hay un tema que no se trata frecuentemente en los medios de comunicación masivos, y que, más allá de las posturas ideológicas, se podría instalar en la agenda a efectos de reducir la violencia de la criminalidad.

Las armas.

Desde el nacimiento de lo que conocemos como el hombre, éste se empeñó en encontrar la manera de arrojar proyectiles que le facilitaran la caza de animales, o bien para matar a otros hombres en caso de guerras, y a lo largo de la evolución se ha empeñado en construir artefactos cada vez más eficientes para lograr esos objetivos.

Con el descubrimiento de la pólvora, este proceso se aceleró y tornó infinitamente más efectivo, y, desde entonces, se desarrollaron cañones, rifles, revólveres, ametralladoras y muchos otros tipos de armas letales (aunque luego de que el hombre aprendió a manipular la energía nuclear, estas evolucionaron a un nuevo grado de destrucción, y esto sin contar las armas biológicas y químicas, ya que todo esto sería alejarnos del punto a tratar).

Tal fue el peso de las armas de fuego en la historia que, cuando se creó la constitución estadounidense, se agregó como segunda enmienda a la misma el "derecho a conservar y portar armas". Hasta el día de hoy se sigue debatiendo sobre si reformar o no esta enmienda, sin resultados favorables debido al intenso lobby que ejerce la NRA (asociación nacional del rifle).

Las armas de fuego logran con un solo "click", simplemente presionando el gatillo, quitarle la vida a una persona, cuando otras maneras requieren muchísimo más esfuerzo. Un ejemplo claro sería un robo en la calle. Si el ladrón tiene un arma y esta se resiste, para matar a la víctima sólo tiene que presionar el gatillo para, unos segundos después, darse a la fuga habiendole quitado la vida.

Quisiera remarcar que las armas fueron creadas para, y tienen como única función, matar.

Hoy acá.

En Argentina, para poder portar un arma legalmente, se deben cumplir con 3 trámites: la credencial de legítimo usuario, la credencial de tenencia de armas (otorgada al comprar el arma, y requiriéndose la credencial de legítimo usuario) y por último, la credencial de portación de armas, que en teoría solamente la deberían poder conseguir únicamente quienes demuestren una razón válida.

Según las estadísticas del RENAR (Registro Nacional de Armas) a fines del 2004 se registraron en forma oficial 1,123,059 armas legales. Según los técnicos de la Red Argentina para el desarme, en los últimos 2 años ascendió a aproximadamente 1,400,000.

Claro, estamos hablando de armas legales. El cálculo que hace la RAD, es que en el país, sumando las legales e ilegales, hay aproximadamente 3 millones de armas. Esto se puede traducir en que aproximádamente en uno de cada tres hogares argentinos, hay un arma de fuego.

Creo que, mientras se debaten las políticas generales a seguir en el tema de la inseguridad -mano dura, super dura o requete dura, reformas al código penal, etc etc- se debería encarar una lucha estricta contra las armas ilegales, algo así como un primer paso a tomar mientras se deciden las líneas generales de las políticas estatales. Más allá de la mano dura o el garantismo, estimo que hasta Blumberg y Zaffaroni podrían lograr un consenso en esto.

Obviamente que esto no hará que bajen las estadísticas delictivas, pero cuanto menos armas halla, más personas podrán seguir viviendo en este planeta.

En lo personal, yo estoy absolutamente en contra de las armas de fuego, y sólo deberían ser usadas por personas calificadas en momentos de absoluta necesidad. Tengamos en cuenta que las armas suelen ser mas peligrosas para sus dueños, que para los supuestos blancos a los que teóricamente le dispararía el portador. Un arma en una pelea conyugal, en un accidente de tránsito, discusiones familiares o hasta en un intento de suicidio, puede ser la diferencia entre la muerte o la vida. Incluso hasta siendo la persona más tranquila del planeta, un descuido puede causar infinito daño en los ámbitos menos esperados.

Al que sostenga que conserva un arma para "defensa personal", le podría tranquilamente salir el tiro por la culata debido a que llegado el caso, los delincuentes armados suelen tener más experiencia con armas que una persona común y corriente. Esto sumado a que los delincuentes suelen trabajar grupalmente; y además, aunque sí tuviera la experiencia suficiente para hacerles frente, la sóla presencia del arma puede generar una escalada violenta que concluya en muerte.

No olvidemos que la abrumadora mayoría de las muertes violentas en el país son causadas por tener armas en casa y no por hechos delictivos.

En fin, si bien es muy dificil lograr un consenso en otras aristas del problema de la inseguridad, el tema de las armas de fuego no conlleva a discusiones profundamente ideológicas y es mi opinión personal que se debería abogar por el desarme de la sociedad civil, ya que sobra evidencia de las consecuencias nefastas de la política actual con respecto a este tema.



Saludos.

D.F.

Update 22-04-06: agrego un informe excelente -como suelen ser los informes de tvr- sobre el tema de la inseguridad, vale la pena verlo.


7 respuestas:

Anónimo dijo...

Con respecto a la "ola de inseguridad", el otro día vi que una periodista le hizo al hijo y hermano de los asesinados en colegiales, una pregunta que cualquiera le haría a una persona en esa situación: "El ministro blabla dice que no hay una ola de inseguridad, ¿vos que pensas?" Una de esas preguntas con respuesta impredecible... increíblemente, en vez de agradecerle al ministro, el muchacho se despacho con "seguramente se habrá comprado un country en la Luna o en Marte, porque acá está la inseguridad de siempre, y hay cada vez más". que muchos medios levantaron como si el hubiera sacado el tema espontáneamente:
http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/informaciongeneral/nota.asp?nota_id=823253
La verdad no se nada del ministro, salvo que tiene un bigote feo. Lo que quiero remarcar es lo tendenciosa que se pone la prensa cuando quiere armar una "ola de inseguridad".

Y lo que tengo para aportar al tema de las armas es que me parece que registrar tus armas en el RENAR, puede instantáneamente transformarte de un peligroso delincuente en un padre de familia feliz (Nótese el hijo/a de fondo haciendo "avioncito"):
http://www.renar.gov.ar/camp06/Afiche06baja.jpg

Saludos,
Migron.

Diego dijo...

Buenisimo el detalle de la publicidad del renar de la diferencia entre un "delincuente" y una "familia feliz". Grax migrot.

Agrego algo que no puse en le artículo y es que según el RENAR, entre 1993 y 2004 se destruyeron 58,000 armas ilegales. Si tenemos en cuenta que se estiman un millon y medio de armas ilegales en el país, es casi un chiste que sólo hayan destruido esa cantidad en tanto tiempo.

Saludos.

Anónimo dijo...

Noto en el articulo una pequeña incongruencia, tal vez solamente es algo que se te paso. En fin: como definirias a una persona "capacitada" para llevar un arma? Solamente por curiosidad, no te estaras refiriendo a "policias", no?

Diego dijo...

En el artículo escribí: "sólo deberían ser usadas por personas calificadas en momentos de absoluta necesidad."
Con esto me refiero a casos como por ejemplo defenderse de una invasión o guerra.

Saludos!

Cami dijo...

Los chicos que llevan armas a las escuelas (como por ejemplo en carmen de patagones) no las compran, las tienen en su casa. Quizas su padre la tiene bien guardada y la usa responsablemente, pero existe la posibilidad de que el nene la encuentre y pasen cosas como esa.

Diego: Muy bueno "bang bang estas liquidado", también el informe de tvr. No entiendo como puede ser que haya tanta gente que no entienda el gravisimo riesgo que implican las armas.

Saludos.

ElVengador dijo...

Yo tengo dos armas en casa, las tengo bajo llave y voy todas las semanas a tiro federal. Ningun gobierno tiene el derecho a manejar nuestras vidas, tenemos derecho a defendernos de estos animales.
Estoy con vos novalelapena, estos pichones se ve que no conocen los riesgos que hay al vivir en un pais tan inseguro.

Anónimo dijo...

Si se piensa lógicamente cuáles deberían ser las acciones del Estado para disminuir los índices de criminalidad y violencia, se podría enumerar:

1. Quitar de circulación la enorme cantidad de armas "clandestinas", muchas de las cuales son productos de otros delitos y se reciclan una y otra vez en un mercado ilegal ( que nace en las comisarias y los juzgados) que el gobierno parece incapaz de controlar.

2. Llevar un concienzudo registro de los legítimos usuarios de armas, de sus condiciones personales y técnicas para tener o portar armas de fuego, de modo que se pueda tener cierta confianza en que las armas estarán en buenas manos.

3. Instruir a las fuerzas de seguridad para que puedan realizar con mayor eficiencia su labor. Buena parte de los crímenes se cometen, o bien porque las fuerzas de seguridad han sido insuficientes o ineficientes; o bien porque han sido imprudentes y provocaron ellas mismas los daños; o bien porque algunos miembros de esas fuerzas se convirtieron en criminales.

Eliminar el mercado legítimo de armas de fuego para disminuir la violencia y delincuencia parece algo similar a eliminar los termómetros para disminuir la fiebre. Con el agravante de que un termómetro no puede evitar la muerte de un enfermo, pero un arma de fuego sí puede evitar la muerte de la víctima de un crimen.

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